A la hora de adaptar una obra del papel a la gran pantalla, es importante tener en cuenta su contexto. En el caso de Slam Dunk, el suyo es una serie del año 1993 que, pese a ser un éxito que le llevó a tener cuatro películas animadas, jamás llegó a adaptarse en su totalidad a la animación.
En el manga, publicado en la Weekly Shōnen Jump, conoceremos a Hanamichi Sakuragi, un matón que entrará en un equipo de baloncesto para conquistar a la chica que le gusta. Su único impedimento para jugar al baloncesto es que su relación previa con el deporte es completamente nula. Así que una cosa llevará a la otra y tendrá que aprender todo desde cero con tal de impresionar a la muchacha.
El anime adaptó 22 de los 31 tomos publicados, dejando al equipo del Shohoku a las puertas del arco final. En el año 2022 esta cuenta pendiente sería saldada, pues pudimos ver en cines The First Slam Dunk, una película escrita y dirigida por el mismísimo Takehito Inoue, autor del manga original, en su debut como director, que cerraba el anime con el último partido del torneo.

El proyecto de adaptar el arco final de Slam Dunk funciona a dos niveles. El primero, tal y como comentábamos antes, es el esperado cierre del anime, veinte años después. Pero, por otro lado y contra todos los pronósticos hacia una obra con un carácter así, también es un impresionante punto de entrada para la franquicia.
Y es que sí, podrá ser el partido final, pero también es una película que parte presentando a los dos equipos enfrentados. De la misma forma, no necesitas saber el trasfondo de los jugadores del Betis y el Real Sociedad cuando vas a ver el fútbol, sino simplemente conocer cuáles son las dos camisetas que se enfrentan en la cancha.
The First Slam Dunk, además, tiene una narración que funciona en dos tiempos. Por un lado, el propio partido en sí, que dura toda la película. Y, por otro, tenemos pequeñas pausas en forma de flashback, que nos ayudan a entender mejor quiénes son estos personajes, que hacen aquí y, sobre todo, por qué deberían importarnos.
La otra sorpresa que se guarda la película es cambiar la perspectiva de a quién sigue la cámara de la narración. Lo normal sería esperar que nos contasen más sobre el pasado de Sakuragi, ya que al fin y al cabo él es el protagonista del manga. Pero, contra todo pronóstico, la cara visible de la película final de Slam Dunk es Ryota Miyagi, otro de los miembros del Shohoku.

Una de las carencias del manga original era, precisamente, el poco trasfondo que tenía el personaje de Ryota. Inoue retoma su obra casi treinta años después de haberla terminado para saldar las deudas pendientes. La primera, con los seguidores del anime que jamás pudieron ver el último partido adaptado y, en última instancia, con la intención de tapar esas flaquezas que un joven Inoue no tuvo tiempo, espacio o capacidad de cubrir.
Seguiremos a Ryota desde que era pequeño y veremos a través de sus ojos qué le ata al baloncesto y la relación con su familia. Su hermano, una joven estrella del básquet juvenil, falleció a muy pronta edad, de modo que el balón y la cancha era aquello que más los unía a ambos. La perdida pronta de un hijo crea un dolor fantasmal en la familia y Ryota debe cargar con las comparativas de ser «el peor de los dos». Triunfar en el campeonato no es solo una cuestión de superarse, sino que también es una cuestión personal, en la cual deberá demostrar su propio valor y, de paso, saldar la deuda de su hermano de ganar ese partido y convertirse en una verdadera estrella.
La película, como adaptación, no es completamente fiel al producto original. Independientemente de estas nuevas escenas, la mayor diferencia respecto de su fuente son ciertas escenas omitidas de cara a crear una narrativa cinematográfica. Pero, como comentábamos al principio, el contexto de la obra es imprescindible de cara a adaptar algo y puestos a retomar Slam Dunk y convertirlo en un producto que funcione como algo autoconclusivo, pasar por alto algunas escenas o ignorar el cómo llegaron a la final son cosas que pueden quedarse atrás si gracias a eso tenemos un producto como este en nuestras manos.
La animación también funciona con dos estéticas diferentes, creando de nuevo esta reiteración entre separar los dos niveles de la obra. De primeras tendremos animación tradicional, reservada para los flashback o las cosas que suceden fuera del partido, con una impresionante animación dedicada únicamente a los eventos dentro del partido. Para conseguir fidelidad en los movimientos de los jugadores se grabó con captura de movimiento, a lo cual se aplicó un modelo 3D de los personajes y, por encima, dibujo a mano plano a plano. El resultado es simplemente impresionante, lo que constituye a esta cinta como la mejor forma de adaptar el apabullante arte de Takehito Inoue a la animación de la forma más fidedigna.
En conclusión, The First Slam Dunk es imprescindible, tanto si eres fan de la obra original como si jamás has tenido un acercamiento a Slam Dunk. Queda por ver qué será de Takehito Inoue después de esto pues, a día de hoy, tiene dos mangas en abierto. En 2015 tanto Real como Vagabond se pararon. Se sabe por entrevistas que estaba saturado debido a una grandísima carga de estrés la cual le llevaba a ser incapaz de llevar proyectos creativos, motivo por el cual se frenaron en seco. El lanzamiento de la película del manga baloncestístico, la vuelta de Real en el año 2024 y su promesa de completar Vagabond en un futuro son grandes noticias, más para él y su salud mental que para nosotros como audiencia, así que no podemos estar más que ilusionados por el brillante y prometedor presente y futuro, respectivamente, de Takehito Inoue.