La desaparición de Namie Amuro

Hace casi una década que la denominada Reina del Hip-Pop —mezcla de hip hop y pop— y Madonna japonesa, Namie Amuro, decidió terminar su larga carrera en el mundo de la música, allá en el año 2018. Llevaba tiempo queriendo retirarse pero no pudo hacerlo hasta entonces. No es nada extraño que los artistas en Japón decidan desaparecer completamente de la vida pública y vivir como un ciudadano más tras haber estado media vida bajo los focos, recibiendo un respeto casi absoluto por parte de los medios de comunicación. Sin embargo, sus fans se encontraron con algo drástico y sorprendente en noviembre de 2023: toda la música y videoclips de Namie Amuro habían desaparecido de YouTube y de todas las plataformas de streaming musical.

Namie Amuro, nacida en Okinawa, entró a la escena musical de la década de los 90 ya en su adolescencia, formando parte del grupo Super Monkey’s, y lanzando después su carrera en solitario con el single Body Feels EXIT, seguido de su primer álbum Sweet 19 Blues. La gran influencia de artistas como Janet Jackson, TLC o Madonna era notable desde sus inicios y llegó a vender 40 millones de discos a lo largo de su carrera. Además, no hay que desestimar la gran influencia estética que tuvo sobre la juventud de finales de los 90, pues, a pesar de todas las críticas racistas hacia su piel más morena por parte de ciertos medios conservadores, influenció la evolución de la moda gyaru durante la era Heisei y la popularización de sus pieles bronceadas, sus cabellos teñidos y sus combinación de botas largas, minifaldas, tatuajes y los populares calcetines gruesos de las estudiantes.

Primer single /©Avex Trax

Durante todos sus años en activo logró mantener unas ventas de CD, DVD y Blu-ray sorprendentemente altas de forma constante y ha terminado por ser popular en diferentes generaciones de jóvenes japoneses. Siendo una artista totalmente alejada de polémicas, sí que sufrió acoso de la prensa debido a un fuerte drama familiar durante sus primeros años de éxito, que no resintió su fama pero probablemente llegó a afectar su decisión, años más tarde, de alejarse de los focos. A pesar de la gran repercusión con la que cuenta en el país, es de extrañar cómo ha pasado más desapercibida internacionalmente, incluso respecto a grupos de fans del pop japonés. Y, obviamente, la dramática desaparición general de su música no ayuda en absoluto. En el año 2019 podíamos por fin disfrutar de todos sus álbumes en las principales plataformas de streaming y tan sólo cuatro años después todo aquello desapareció. Hoy, a mayo de 2025, nada ha cambiado ni tenemos explicación alguna del borrado.

Bajo el silencio nacieron numerosas teorías de parte de los fans. Muchos comentaban que habría un relanzamiento de álbumes y renovaciones de contratos, pero tras dos años continúa la ausencia total de nuevas noticias. Otros comentaban que podría haber sido decisión de la propia artista, haciendo referencia a los detalles más morbosos del drama familiar que vivió, o a algún tipo de decisión sobre reorganizar las canciones duplicadas. La realidad es que no hay información oficial alguna y lo único que nos ha quedado, tras el pánico y las búsquedas obsesivas para comprobar qué nos quedaba aún en estas plataformas o alternativas no tan legales, es la pregunta: ¿Y ahora qué? ¿Qué pasa cuando algo digital, que dábamos por hecho que tendríamos siempre, desaparece sin motivo aparente?

©Avex Trax

Las plataformas de streaming funcionan con suscripciones y gracias a ellas tenemos acceso a enormes bibliotecas de música —o películas— pero sin que estas nos pertenezcan. Incluso hay plataformas de distribución digital de videojuegos que, a pesar de pagar por estos, no te garantizan su propiedad, justificándose en su derecho a uso de licencia a pesar de las diferencias que presenta lo digital de lo físico. El pequeño susto con la música de Namie Amuro nos recordó a muchos la problemática intrínseca a este tipo de plataformas, a pesar de todas las ventajas que nos puede proporcionar. Los productos musicales que tanto hemos disfrutado y a los que les hemos dado un valor sentimental y especial, así como les hemos dedicado tanto tiempo y amor, pueden desaparecer al instante.

Cómo aparece la página de Namie Amuro en streaming. Casi todas sus canciones bloqueadas /©Spotify

Y al final, el arte en sus numerosas formas no parece ser más que un producto de consumo, de usar y tirar para estas plataformas y las propias discográficas y, en cierto modo, se pretende que se acepte este tipo de visión con el formato que nos ofrece. En estas situaciones es cuando se pone en relieve el valor de lo físico y de la propiedad frente al formato digital en el que nada te pertenece: tener los CDs de tus artistas más queridos es más costoso, pero permite que disfrutes de su música sin restricciones, sin el miedo a que desaparezca todo de repente y dándole el aprecio artístico que merece, de una forma más especial y personal. En el caso de Namie Amuro, el problema va mucho más allá porque es más difícil acceder a su catálogo físico completo de forma internacional y no parece haber previsión de eventuales relanzamientos.

Último concierto de Namie Amuro /©Dimension Point

Este poco aprecio a la cultura y el arte no sólo se limita a las plataformas de streaming de música. Como nombrábamos antes, las plataformas de videojuegos digitales siguen un modelo parecido, y hay ejemplos muy marcados especialmente en plataformas de películas y series. Una de las últimas noticias de Netflix fue la eliminación de un episodio de Black MirrorBandersnatch— que usaba un software concreto que permitía la interacción del usuario con el episodio, que podía tomar decisiones al modo de un videojuego. Sin contar alternativas ilegales, este contenido desaparece para siempre. También hay numerosos casos de censura en estas plataformas de escenas concretas debido a temas políticos, religiosos, sexuales o controvertidos, ya sea a nivel general o en regiones concretas del planeta. 

También se debe señalar que la terrible labor de conservación del arte no sólo se limita a nuestros tiempos o a plataformas de streaming, pues ya tuvimos noticias de cómo la BBC, cadena pública británica, copiaba nuevos contenidos encima de cintas grabadas y perdió numerosas series y programas de hace décadas. Sólo se pueden ver algunos episodios sueltos que parte de su audiencia grabó en su televisor durante su emisión. En la historia del cine hay montones de ejemplos de cine censurado que fue salvado también gracias a copias físicas que alguien guardó inadvertidamente. Y ahora nos enfrentamos al dilema de que muchas películas ya no son vendidas en formato físico. ¿A quién debemos confiar la preservación del arte y la cultura si son tratadas de esta forma?

Es difícil, rozando lo imposible, hacer que las plataformas de streaming y otras cambien su modelo de actuación con respecto a lo que consideran sólo productos. Sin embargo, los grupos de fans y espectadores siempre han realizado una gran labor de conservación que ha llegado a ser muy apreciada por los propios autores, cantantes y directores de cine, a pesar del gran debate alrededor de la legalidad de estas conservaciones. A pesar de la utilidad del streaming, debemos entender que este no nos va a garantizar el acceso al arte a largo plazo ni su preservación, y, siempre que podamos, deberíamos plantearnos de qué forma podemos legar al futuro la música, las películas y las series que tanto amamos.

Una de las últimas novedades sobre Namie Amuro fueron las antiguas fotos que subió el bailarín del videoclip Body Feels EXIT en febrero de este año /@Instagram m_thedanceteacher

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