Mantener a los lectores de un manga interesados en la trama es complicado, sobre todo cuando se trata de series largas y hay que conservar la atención de los fans a largo plazo. Por ello, no es de extrañar que los autores muchas veces recurran a tropos y mecanismos que faciliten preservar ese interés y, en algunos casos, incluso recuperarlo para aquellos que lo hubieran perdido.
Por eso es muy habitual hacer uso de elementos como el cliffhanger, dejando la historia en un punto tan interesante que quien la lea necesite ya el siguiente capítulo, o el giro de guion o plot twist. Precisamente en este último mecanismo queremos centrarnos en el presente artículo, y es que muchos autores recurren a giros de guion chocantes para el lector que buscan provocar la sorpresa, el interés y también, por qué no decirlo, la conversación y la discusión. Es es aún más llamativo cuando, además, ese giro en la trama involucra a un personaje especialmente popular o principal, pues parecería que, precisamente por ser relevante en la historia, era «intocable» —lo que se viene conociendo como plot armor—, pero desarrollaremos esto en profundidad a continuación.
Lo cierto es que el motivo que ha propiciado la redacción de estas palabras no es otro que la reciente salida del capítulo 298 de Blue Lock, que acabó en un inesperado giro al final —con cliffhanger incluido, para más inri— que suscitó una gran diversidad de opiniones y polémica entre los fans de la serie, y que llevó a esta humilde redactora a preguntarse por la necesidad y la intencionalidad de este tipo de recurso y, ya de paso, a compararlo con otras series que han hecho algo similar en el pasado reciente.
Así pues, a partir de este momento avisamos de que este artículo contendrá destripes de varios manga, principalmente de Blue Lock hasta el capítulo 300, Jujutsu Kaisen y Boku no Hero Academia. Asimismo, también se mencionarán elementos del argumento de la saga Danganronpa (los videojuegos) y de Tengen Toppa Gurren Lagann.
Cuando un personaje goza de muchísima popularidad dentro de una obra, hasta el punto en que a veces eclipsa hasta al propio protagonista, el lector o espectador tiende a pensar que ese personaje está, de alguna manera, protegido por el autor y la trama, más todavía cuando es especialmente relevante en la historia de la que procede. Es decir, tendemos a creer que este tipo de personajes tienen plot armor y no pueden morir o sufrir el implacable destino de ser borrados de la obra por una causa u otra.

Los autores, obviamente, son perfectamente conscientes de esto, y es por eso que eliminar a personajes populares y con relevancia es lo que resulta más chocante y, en muchos casos, también se convierte en una atrevida decisión por varios motivos. Empezaremos hablando del ejemplo de Blue Lock. Antes de la salida del capítulo 298, muchos fans llevaban tiempo especulando sobre una posible eliminación de Seishiro Nagi basándose en su desempeño en el arco de la Liga Neoegoísta, pero a otros muchos nos costaba creer que el guionista de la serie, Muneyuki Kaneshiro, finalmente diera el paso de sacarlo del programa Blue Lock debido a la amplia popularidad del personaje y su relevancia; debemos tener en cuenta que Nagi cuenta con su propio manga spin-off, que tiene una adaptación a película anime, y que es uno de los personajes más populares de la obra, situándose casi siempre en las encuestas de popularidad entre los cinco primeros. Asimismo, también es el personaje favorito del propio autor, según ha confesado él mismo en multitud de ocasiones. Todo esto llevaría a pensar que Nagi, al igual que el propio protagonista del manga, Yoichi Isagi, es una especie de cascarón de huevo (como decíamos jugando al pilla-pilla o al escondite de pequeños para referirnos al niño que no podía llevarla) que no puede, de ninguna manera, ser eliminado.
Sin embargo, en el capítulo 298, todas las teorías que apuntaban a la eliminación de Nagi resultaron ser ciertas, derivando así en el estupor y el enfado de los fans. Los espacios de conversación relacionados con la serie en Internet se volvieron locos y echaban fuego y mucha gente incluso especulaba que volvería en el siguiente capítulo; independientemente del posible regreso de Nagi en el futuro, sobre el que solo podemos establecer teorías, lo cierto es que la simple decisión de eliminarlo ya es lo suficientemente valiente por parte del creador, y también lo es desde un punto de vista narrativo, pues puede servir para darle más desarrollo al personaje en su spin-off.
Lo cierto es que, echando la vista atrás, estaba claro que había mucho foreshadowing que apuntaba a esa eliminación y a que era una decisión narrativa perfectamente planificada y premeditada y no fruto de buscar la atención de los lectores —aunque esto ha sido una consecuencia colateral, claro—. Además, la propia ejecución de la revelación en el capítulo está muy bien hecha, con una tensión que se construye de forma progresiva y se mantiene hasta el final, dando lugar así a uno de los mejores capítulos de la serie. En la misma obra hay ya también otro precedente de un personaje relevante siendo eliminado: Rensuke Kunigami, que, sin embargo, volvió más tarde, y es por eso que costaba tantísimo creer que Nagi se fuera.

La realidad es que la decisión de acabar con un personaje que parecía protegido por el plot armor puede tomarse por muchas causas: puede que sea, como decimos, una herramienta para desarrollar al personaje o a otros personajes, para crear shock value en los lectores, etcétera. Sin embargo, no en todos los casos es una decisión narrativa acertada.
Queremos también recordar el caso de la polémica muerte de Satoru Gojo en Jujutsu Kaisen. Lo cierto es que todo lo que rodeó a su muerte fue muy anticlimático, más que el hecho de matar al personaje en sí, que podría no haber estado mal de haberse hecho bien. Sin embargo, da la sensación, leyendo la historia, de que Gojo murió solo porque era demasiado poderoso y el autor, Gege Akutami, no sabía muy bien qué hacer con él —recordemos que, antes de su reaparición, se pasó una temporada recluido y fuera de la historia—. Y lo peor no es solo que lo matara, sino que tras su desaparición no se vuelve a mencionar nada respecto a su muerte, como si hubiese sido irrelevante y Gojo no fuera uno de los personajes más queridos y respetados de la serie.
Es una verdadera pena porque en sí la muerte de Gojo no está mal, ya que se debió al exceso de arrogancia y confianza del personaje, que antes de caer aseguró sin dudar ni un momento que ganaría a Sukuna si se enfrentaran; de haberse explorado adecuadamente, sin duda, habría sido una conclusión muy buena para el personaje, haciendo uso de ese tropo del elegido todopoderoso que muere porque no tiene los pies en la tierra. Se trata, de hecho, de un caso bastante similar al de Nagi, quien también acaba cayendo en los rankings porque, pese a ser un genio, no tiene una motivación ni el ego suficiente para seguir jugando, entrenando y esforzándose: y da igual el talento innato que poseas, pues si no cultivas ese talento y no posees una mentalidad adecuada, no te servirá para nada. En el caso de Nagi, como decimos, está mucho mejor llevado, y dado que el personaje sigue vivo, este «castigo» puede servir como lección para un futuro desarrollo.
Estas dos aproximaciones al hecho de eliminar a un personaje muy popular, la de Nagi y la de Gojo, nos hacen percatarnos de que, como comentábamos, no en todos los casos tiene el mismo valor narrativo. También existe la posibilidad de que el autor decida matar a un personaje inmensamente popular por shock value y se acobarde posteriormente por temor a las posibles repercusiones. Se nos viene a la cabeza, por ejemplo, el caso de Katsuki Bakugo de Boku no Hero Academia. Aunque Horikoshi se atrevió a matarlo (y debemos tener en cuenta que Bakugo es fácilmente el personaje más popular de la serie, quedando en las encuestas de popularidad incluso por encima del propio protagonista), posteriormente descubrimos que en realidad no había muerto. Algo similar ocurre precisamente en Jujutsu Kaisen con Nobara, a la que Akutami trae de vuelta convenientemente justo para que se convierta en pieza clave en la batalla final de la obra; aunque, siendo justos, nunca se llegó a confirmar que Nobara estuviera realmente muerta. Este tipo de casos devalúan bastante el hecho de matar al personaje porque el lector siente que, al «resucitar», la muerte del personaje ha sido para absolutamente nada, no ha tenido intencionalidad más que provocar debate y que esa semana el manga suba en el ranking de la revista de turno como la espuma.

En el caso de Blue Lock, es previsible esperar que Nagi regrese en algún momento, pues ya hay precedentes en la misma obra, como lo que ocurrió con Kunigami y que ya hemos citado. No obstante, hay lectores que piensan que Nagi no debería volver nunca y debería desarrollar su carrera como futbolista en el spin-off fuera de la historia principal porque eso llevaría a pensar que nadie está a salvo para mostrar la crudeza del programa Blue Lock a los lectores. Este juicio se lo dejamos a cada uno particularmente y recordamos que solo podemos establecer teorías, pues el manga no ha finalizado.
Sin embargo, hay otras obras que sí se mojan mucho más con este asunto. Tenemos el inolvidable caso de Tengen Toppa Gurren Lagann matando al que creíamos que sería el protagonista de la serie durante todo su transcurso, Kamina, y en el terreno de los videojuegos, casos como el de la saga Danganronpa, que por su naturaleza lleva a que no podamos encariñarnos con ninguno de los personajes. Aunque hasta antes de V3 creíamos que el protagonista de turno tenía plot armor y se salvaba automáticamente de morir, lo cierto es que la tercera entrega principal de la saga revirtió esas expectativas haciendo que Kaede Akamatsu fuese la culpable del primer caso: ni siquiera la protagonista está a salvo en el implacable mundo de los juegos de muerte de Danganronpa.

En el terreno del cómic occidental también se utiliza este recurso de acabar con personajes que parecían estar protegidos por la narrativa y por su nivel de protagonismo. Sin ir más lejos, al comienzo de la saga de Krakoa de los X-Men, una de los arcos argumentales más recientes de los mutantes de Marvel, se puede ver cómo varios de los miembros más importantes del grupo van a una misión suicida a una estación cerca del sol. Al llegar, tienen un accidente catastrófico que mata, sin que lleguemos a verlo, a Arcángel. Poco después, Cíclope recibe un escopetazo en la cabeza que le vuela los sesos y Lobezno y Rondador Nocturno se teletransportan demasiado cerca del sol. ¿Cómo puede empezar la que iba a ser la nueva gran saga de los X-Men sin personajes tan emblemáticos como pueden ser Cíclope y Lobezno? Hay truco. Gracias a ciertos deus ex machina, los mutantes pueden resucitar en Krakoa: un grupo de cinco mutantes puede combinar sus poderes de una forma muy específica para crear un cuerpo desarrollado hasta el momento de su muerte, y Cerebro, el artefacto que amplifica los poderes del psíquico que lo porte, tiene copias de seguridad de las mentes y recuerdos de todos los mutantes existentes y que hayan existido. Si bien es cierto que un elemento así hace que la muerte parezca trivial —que Quentin Quire muera durante las misiones de X-Force se convierte casi en un gag recurrente—, también tiene un gran peso narrativo y supone un alivio para un grupo ampliamente marginado y repudiado por el resto del mundo.
No obstante, Krakoa es posible que sea la excepción que confirme la regla. Por norma general, el cómic occidental es muy dado a matar personajes únicamente por el mero hecho de matarlos. No hace falta más que indagar un poco para saber que Batman ha muerto casi dos docenas de veces desde su debut en 1939, o el mismísimo hombre de acero, Superman, que ha fallecido incontables veces únicamente para ser resucitado un capítulo después. Al igual que DC, Marvel no se queda corta con la casi decena de veces que ha muerto Peter Parker y las más de doce veces que hemos visto cómo la muerte reclamaba al Capitán América. Este tipo de casos son mucho más cercanos a los que se hablan en el artículo y, como mencionábamos, devalúan un poco esas muertes porque ya sabemos que, al ser personajes relevantes, siempre volverán, y se ejecutan solo para mantener enganchados a los lectores, dejando un cliffhanger final para que la gente vaya corriendo al mes siguiente a comprar la grapa correspondiente, igual que Akutami matando a Gojo para que los próximos capítulos de Jujutsu Kaisen queden por encima de la media, ya que la gente estará atenta a la serie por si el peliblanco favorito de todos vuelve, o igual que Horikoshi matando a Bakugo para que posteriormente regresara igualmente.

Así pues, podemos concluir que el uso del recurso del giro de guion implacable que afecta a personajes que parecían intocables puede ser positivo o negativo dependiendo de cómo se utilice: ¿es significativa la eliminación del personaje o se hace solo por el shock value? ¿Sirve para desarrollar al personaje en cuestión o a otros a su costa o es una forma de eliminar a un personaje que el autor no sabe cómo manejar, no quedándole más remedio que matarlo o suprimirlo de otra forma? ¿Es necesario narrativamente y tiene sentido u ocurre porque sí? Nos podemos hacer estas y muchas otras preguntas y evaluar el caso de cada obra individualmente porque, como ocurre con otros recursos narrativos, no es malo de por sí, sino que depende del uso que el autor haga de él el que tengamos una concepción negativa o positiva, como hemos visto en los distintos ejemplos sobre los que hemos hablado en estas líneas.
Artículo escrito gracias a la colaboración de Dargor Majere en la parte dedicada al cómic occidental.