Por todos es conocido el famoso gato azul que saca infinidad de inventos pseudo-mágicos de su inagotable bolsillo. De pequeños es innegable que alguna vez hemos querido hacernos con alguno de ellos y sería hasta manido planteárnoslo de esta manera. Pero hoy no hemos venido a hacer un top diez de cosas que nos gustaría tener en la vida real, sino que queremos ponernos críticos: ¿Qué sucedería si estos de verdad existiesen? ¿Qué implicaciones tendría ello para nuestra vida en la Tierra como seres humanos?
Es verdad que en la realidad de Nobita un solo invento de Doraemon puede tener efectos de cara a la sociedad donde viven, sin embargo su impacto muchas veces es mínimo. Pero debemos plantearnos que por lo que se mostraba en la serie, los inventos que muestra Doraemon son comercializados de manera normal en el futuro. Estos se venden en grandes almacenes o por catálogo y supuestamente cualquier persona de a pie puede acceder a ellos. No podemos si no temblar ante la idea de que algunas de estas armas de destrucción masiva se puedan comprar como quien coge plátanos maduros en el supermercado, ya no solo estaríamos hablando del estatus que goza la compra de armas en algunos estados de Estados Unidos, sino que incluso inventos inofensivos podrían causar grandes estragos si hablásemos de leyes o de su mera existencia en masa.

Antes de comenzar con el análisis de los aparatos en sí, nos gustaría aclarar que disculpamos y agradecemos la corrección cualquier fallo dentro del lore de la serie Doraemon, ya que al ser una historia con una extensión tan prolongada en el tiempo y debido a al existencia de numerosas reiteraciones de los mismos inventos es posible que a veces las indicaciones o capacidades de los mismos se contradigan entre sí o quizás nosotros dentro del propio artículo no contemos con toda la información disponible.
Uno de los inventos más a mano que tenemos es la puerta mágica, este aparato nos permite aparecer en cualquier lugar de nuestra propia dimensión y con unas distancias que nos dan la suficiente manga ancha como para mínimamente recorrernos la Tierra. Es un aparato tan versátil que en muchas ocasiones en la serie deben forzar su rotura para apremiar que cada capítulo mostrasen un nuevo invento y así diversificar las soluciones que se le daban a los problemas de Nobita. A primera vista es un instrumento increíblemente útil y reduciría nuestras necesidades de transporte sustancialmente. Quizás en una realidad en la que estas puertas estuviesen extendidas ya no habría necesidad de carreteras o espacios amplios disponibles para la movilidad. Posiblemente el transporte de mercancías y pasajeros se extinguiría y la planificación urbana y de nuestros espacios habitables se adaptarían para suprimir todos los lugares de paso y solo permitir la existencia de espacios dedicados a que las puertas mágicas apareciesen. El mundo entero pasaría por una globalización aún más extrema donde una persona de España podría irse a trabajar al momento a otro país si así lo requiriese. Debido a que el transporte y la cercanía ya no sería un impedimento, el precio de la vivienda posiblemente caería de manera inmediata y la especulación no se haría con el suelo donde se sitúa el edificio en sí, sino con las diferentes posibilidades que este espacio te ofrece. Vivir en las grandes ciudades ya sería innecesario y quizás ahora se dispararía el precio de la vivienda en zonas rurales rodeadas de naturaleza que ofrezcan grandes espacios tranquilos para vivir donde el ambiente que rodea la vivienda sí que se tendría más en cuenta.
No solo esto, sino que la capacidad de acceder en todo momento a sitios concretos nos llevarían a increíbles problemas de masificación, ya que estaríamos eliminando a toda aquella gente que por problemas de lejanía no se puede presentar en ciertos lugares. No solo veríamos quedadas de influencers como nunca antes, sino que estaríamos hablando de una completa inutilización de los espacios acotados o las zonas privadas. Aquellas áreas restringidas como las partes traseras de los comercios, los conciertos o incluso zonas militares restringidas estarían a merced de cualquiera que quisiese adentrarse en ellos por la razón que quiera. No solo habría numerosos crímenes relacionados con el allanamiento, sino que los robos serían más sencillos que nunca puesto que eliminamos las barreras y las distancias físicas. Los asesinatos también estarían a la orden del día ya que entrar en la propiedad privada mientras el dueño está indefenso sería factible. Incluso podríamos estar hablando de vacíos legales, ¿qué pasaría si desde un lado de la puerta mágica se mata de un tiro a alguien al otro lado de la puerta? Necesitaríamos una potentísima ley internacional y nuevas regulaciones para que estos actos no quedasen impunes o se convirtiesen en un quebradero de cabeza lleno de burocracia imposible de resolver a tiempo. Ya no hablamos de la posible despresurización de espacios como aviones o quizás de la alta mortalidad que conllevaría el que gente no formada y despreocupada aparezca de pronto en zonas peligrosas.

El gorrocoptero tendría implicaciones similares en cuanto a los accidentes, similar a quedarse sin gasolina en medio de la autovía, pero con el problema de estar suspendido en medio del aire y con una caída inminente. Por no hablar de los problemas que puede conllevar en el tráfico aéreo y que quizás las personas que les diesen uso deberían estar bajo las mismas leyes y normativas que regulan el uso de drones. Si bien es cierto que no plantean tantos problemas directos como los que plantea la puerta mágica, podría dar pie a gobiernos a regular y administrar su uso a la población de a pie. ¿Se deberían implementar unas escuelas estatales que enseñasen un uso correcto de este y distribuyesen licencias? ¿Podríamos hablar de la inclusión de los gorrocopteros dentro del permiso de conducir de la DGT? ¿O quizás su uso se vería extendido como el uso de los patines eléctricos?
A un nivel más relacionado con la física y el equilibrio astral. Doraemon también es capaz de usar un invento que le permite pescar estrellas y planetas para poder conservar como recuerdos a un tamaño mucho más reducido. El problema yace en que cuando se pesca un cuerpo celeste, este desaparece realmente del cielo, por lo tanto si alguien llegase a pesar cualquier cuerpo celeste clave en algún sistema podría causar el colapso del mismo. ¿Qué sucede si alguien pesca el Sol? ¿Es siquiera posible pescar los planetas del Sistema Solar? También deberíamos tener en cuenta que la pesca masiva de cuerpos celestes, incluso una pesca descontrolada podría llevar a la desaparición de todas nuestras estrellas. No es más que una versión muchísimo más radical que la práctica turística de llevarse losas de las plazas de las zonas más bonitas de la ciudad o incluso esa playa de conchas donde los influencers han decidido que llevarse unas cuentas es un buen souvenir que para nada afecta al medio.
Por no hablar de la gran cantidad de inventos que tienen entre sus efectos causas mortales o al menos graves consecuencias debido a sus usos. O incluso aquellos que juegan con la conciencia, recuerdos o decisiones de la gente para seguir los deseos de aquel que los utiliza. La coacción o el asesinato deberían contemplar una cantidad mucho más amplia de variedades, por no hablar de que ya estaríamos pasándonos por el Arco del Triunfo una serie incontable de Derechos Humanos. Las actuaciones y las actividades realizadas con estos inventos se asemejarían a los experimentos durante tiempos de guerra con soldados enemigos. De hecho en la misma serie Nobita usa estos para controlar en numerosas ocasiones a Shizuka, Suneo o Gigante de manera totalmente egoísta y para cumplir sus ansias de poder. Si estos inventos estuviesen en manos de una población más extensa es solo cuestión de segundos que se viesen en manos del resto de los Nobitas del mundo.
Así pues, pese a que estos se presentan en Doraemon como inofensivos o al menos con efectos reversibles, si ahondamos un poco más y filosofamos sobre todos los efectos que podrían desencadenar no podemos más que concluir en que sería una distopía de dimensiones catastróficas. Esperemos que a nadie se le ocurra crear un botón de dictador en un futuro cercano.