Este artículo discute temas sensibles como podrían ser la explotación sexual y temas no aptos para menores de 18 años.
La literatura independiente y autopublicada no es moco de pavo. En la actualidad, y con la ayuda de internet y las redes sociales, muchos autores se ganan la vida publicando sus obras en páginas dedicadas a ello, ya sean dibujos, videos o incluso literatura. En el mundo de las historias escritas en occidente tenemos páginas como Wattpad o incluso AO3 para obras con personajes no originales. En Japón, por supuesto, también cuentan con páginas web específicas donde subir este tipo de contenido, una de ellas es la famosa Shousetsuka ni narou. Así pues, en la década de los 2010, Kou Hiratori comenzaría a publicar allí su obra prima, titulada como «Haru es trabajadora sexual en otro mundo«.
Como pasa con muchas contribuciones publicadas en la página, y concretamente con aquellas del género isekai, el título con el que el autor bautiza su obra pretende contarnos un poco la premisa de la misma para captar nuestra atención. Sin duda, la novela de Hiratori logra eso mismo. Para algo más de contexto, el título original de la obra es JK Haru wa Isekai de Shoufu ni Natta, que no difiere significativamente del que acabamos de mencionar un párrafo más arriba, pero nos añade el concepto de JK. Estas dos letras no significan otra cosa que Joshi Kousei, o dicho de otra manera, una estudiante femenina de instituto. La abreviación es usada también en ambientes normales, sin embargo, llama la atención que suele usarse descriptor dentro del mundo del porno o incluso del hentai para denotar que se alude al uso de muchachas o jóvenes o que intentan aparentar ser estudiantes. Por ello, ya desde el mismo título se nos introduce a un mundo sórdido y con toques de erotismo. Teniendo en cuenta que el contenido pornográfico con menores de edad, en este caso muchachas de unos 15 a 17 años, no está bien visto socialmente pero resulta una de las parafilias más comunes en estos ambientes, el poner a una estudiante de preparatoria como trabajadora sexual se nos antoja fetichizante y pornográfico ya desde el título. Resultando así en un uso muy inteligente ya con la primera impresión que vamos a recibir como lectores.

Una vez que ya nos hemos detenido no tan brevemente a analizar el título, vamos de lleno con la trama y su consecuente análisis. Haru es una estudiante de preparatoria, tiene amigas, sale con ellas, en la escuela no es extremadamente brillante pero se defiende. Podemos decir que dentro de todo tiene una vida bastante normal y apacible. Hasta que un día todo se tuerce cuando un camión a toda prisa, ninguna sorpresa, la mata a ella y a su compañero de clase Chiba. De no ser porque el mismo Chiba es el que consigue que los maten cuando se estaba intentando hacer el héroe, la vida de Haru podría haber seguido como hasta ahora. Sin embargo, mientras que en el nuevo mundo su compañero consigue skills propias de un protagonista de anime de fantasía, ella se tiene que conformar con encontrar un trabajo para poder llevarse algo a la boca. El machismo en el mundo al que han caído es rampante y únicamente le dejan trajinar como trabajadora sexual, ya que se supone que en este mundo las mujeres no deberían tener ningún tipo de empleo, ni siquiera andar solas por las calles, cosa que se considera un peligro y una falta de decoro. Este setting no se aleja casi ni un ápice de los sueños húmedos de muchos grupos incel, políticos coreanos promedio o incluso de los cameladores de Instagram con un curso de 2000 euros link en bio. Tampoco distan mucho de las expectativas que se ha forjado Chiba con sus nuevas y estrenadas ínfulas.
Así comienzan las andanzas de nuestra protagonista, quien tendrá que manejar su nueva vida en el prostíbulo al igual que a sus clientes. La historia nos va enseñando cómo es el día a día de Haru, su inconformidad con las cosas que pasan a su alrededor y la necesidad que tiene de adaptarse para poder sobrevivir. A medida que la historia avanza iremos viendo los intentos de la chica por poder hacerse un mejor hueco en el mundo, lo que puede suponer por ejemplo salir con sus compañeras de trabajo, inscribirse en una competición deportiva local o incluso unirse como aventurera a un grupo. Por supuesto, sus clientes también serán una parte crucial del desarrollo de la historia y, en este aspecto, la autora nos muestra un poco de todo, como en la vida misma.
Avisamos de pequeños spoilers de los primeros capítulos de la obra.
Chiba es indudablemente el candidato más a mano que tenemos a la hora de hablar de hombres en la obra y además es uno de los personajes que más nos ayuda a comprender lo que esta quiere contarnos. El compañero friki de Haru no es tan buenazo como aparenta y la primera prueba de ello que vemos es que nada más llegar al nuevo mundo y ver a Haru como prostituta decide comprarla para poder acostarse con ella una noche. Sus acciones siempre nacen desde su supuesta preocupación por Haru, primero su intento en vano de salvarla para acabar matándola y ahora su apoyo que se basa en mantener relaciones sexuales totalmente unilaterales y dinero mediante con su antigua compañera de clase. Su machismo no tiene origen en esta nueva sociedad altamente misógina, sino que era fruto de una crianza completa en el Japón originario, simplemente decide aceptar las nuevas reglas sociales que le han conseguido una nueva posición privilegiada. En Chiba podemos ver a aquellos hombres que pese a parecer simplones y neutros son más bien taimados y ladinos y no dudarán en usar las opresiones de otros a su favor, todo ello fomentado por su posición menos privilegiada en la otra vida. Puede que de primeras podamos considerar a Chiba como una pobre víctima de una sociedad superficial que castiga a aquel con gustos disidentes y no sigue unos canones de belleza, sin embargo Haru no tarda en desmentir esto mismo. Su compañero de clase no le había hablado ni se había interesado por ella nunca y ahora que están ambos en una situación que apremiaría la colaboración mutua, este no mueve ni un dedo por Haru. No es un hombre que la escuche cuando habla de sus gustos, solo aprecia que lo escuchen sin parar; durante las relaciones sexuales que mantiene con Haru la usa como poco más que un juguete masturbatorio para inflar su ego; y no contento con todo eso, pretende convertirla en su esclava, haciéndola su sirviente y comprándola como si fuese una muñeca. Podemos ver así como detrás de una fachada de buenismo se esconde un hombre que si bien no es extremadamente violento ni misógino, se mueve con aquello que favorezca su posición. No le pegará a Haru en ningún momento, pero desde luego tampoco querrá ayudarla desinteresadamente. Por esto mismo el personaje de Chiba es interesante, ay que es un reflejo de todos aquellos hombres que ya en nuestra sociedad no se salen de la línea, pero que con su silencio y complicidad hacen más mal que bien y cuya ideología no podemos esperar que no se radicalice más si se diesen las condiciones adecuadas.

No nos quedamos solo con hombres como Chiba. Hiratori también nos mostrará infinidad más de señores que alquilan a Haru para unos momentos de placer. Desde muchachos más tímidos y que se comportan bien con ella, hasta señores violentos que no harán caso de los límites que ella misma y desde el burdel se impongan, a costa casi de la vida de nuestra protagonista. Es sin duda uno de los puntos fuertes de la obra, el cómo se muestra la vida de Haru como trabajadora sexual, ya sea en este mundo o en el otro. Ya que al principio casi, esta misma nos cuenta que acabó siendo prostitutida cuando aún era menor de edad y ha tenido que estar con una cantidad bastante numerosa de hombres en su corta vida. Sí es cierto que ha tenido buenos momentos con contados hombres ahora que trabaja en este nuevo mundo, pero también ha sido víctima de violencia extrema y de vejaciones. La obra trata con realismo las vivencias que ha tenido que sobrellevar, los momentos malos y los menos malos de conocer a cierto tipo de personas en su vida. Sin embargo, tampoco se detiene en contarnos todo esto y en reducir a Haru a algo más que un objeto sexual a causa de su profesión, ella es prostituta pero además es una persona.
Ko Hiratori también nos habla de los buenos momentos que salpican la vida de nuestra protagonista. De cómo ella y sus amigas y compañeras de trabajo consiguen unirse y disfrutar de su día a día. También momentos en los que la misma Haru decide no quedarse quieta y mejorar activamente su condición como mujer pese a lo que la sociedad pueda esperar de ella. Cosa sumamente importante en un mundo donde ir a comer por sí sola ya puede resultar un acto de rebeldía. Además, nunca se presenta a Haru como una mártir sumida en la tristeza, por supuesto que la vida y cómo debe vivirla no es lo ideal para ella, pero nunca se dará por vencida y siempre tendrá fuerzas y ánimo para seguir mejorando su manera de vivir y la de aquellos que la rodean. La naturalidad con la que la autora habla del trabajo sexual pero a su vez no lo idealiza ni lo pinta como a una situación privilegiada. La crítica tanto a las condiciones del trabajo sexual, sin culpar en ningún momento a la trabajadora; las críticas al machismo de los diferentes personajes y el de la sociedad; todo esto no hace más que sumar en una obra cuya primera impresión es que será porno barato y explotador sobre una muchacha adolescente en un entorno hostil para ella. Sobre todo viendo cómo ha sido esta recibida por ciertos sectores del público otaku, llegando a despreciar la obra como «el manga d ela cariñosa» o reduciendo la premisa a «la historia esa de la prostituta». Desde este tipo de argumentos podemos ver como la premisa ya se hace de menos o incluso se ridiculiza, exactamente de la misma manera que se hace con las trabajadores sexuales y de la misma forma que se presentan muchos de los clientes de la misma Haru.

La obra en estos temas no acaba decepcionando y encuadra muy bien su mensaje en un contexto tan manido como es ya el de los isekais del estilo. Además logra mezclar a su vez esos elementos para conseguir una progresión en la historia que acabe por entregar aún mejor el mensaje que nos ha estado contando todo este tiempo. Al final, JK Haru se posiciona como una historia muy sólida y fresca a la cual merece la pena echar un vistazo, ya sea leyéndola en su formato de novela ligera o como manga.