Satoshi Mizukami de esos autores que, aunque no sean tan populares como los de siempre, se ha ganado a propios y extraños con su particular estilo. Sus historias con un tono idealista, su capacidad de mezclar lo fantasioso y lo mundano y su buena mano al escribir personajes han cosechado cariño de muchos fans del medio, aunque hasta ahora no se podían conseguir sus obras en la lengua de Cervantes. Aprovechando que por fin va a salir una de sus trabajos en España, qué menos que hacerle un pequeño homenaje a un autor de manga de nicho con muchísimo carisma y corazón recomendando sus tres obras más populares para así descubrírselas a un mayor público.
Empezaremos, de este trío de obras, con Sengoku Youko, que es también la primera que va a llegar a nuestro país de este autor. En ella, veremos las aventuras de los hermanastros Jinka y Tama ―humano cínico y youkai zorro idealista, respectivamente― que viajan por el Japón de la era Sengoku con el objetivo de reformar a los nefarios humanos y espíritus que se encuentran. Si bien es la obra más estándar de Mizukami y a la que es fácil ubicar como un nekketsu, lo cierto es que Sengoku Youko esconde muy bien sus cartas hasta su segunda mitad ―de la que no vamos a decir mucho por no destripar, aunque el marketing del anime está lleno de spoilers―. A partir de este momento, la simple aventura de nuestros héroes para derrocar a la malvada organización Dangaishuu se convierte en un viaje que da un fuerte peso en la introspección de uno de los villanos —cuya identidad preferimos no revelar— con una gran carga emocional. Eso sí, ambas partes tienen un gran nivel en lo que corresponde a la acción y los combates tan típicos de este tipo de obras que, con el característico mimo que este autor trata el desarrollo de personajes, consiguen una obra más que recomendable. Además, si no queréis ir a por el manga, la adaptación animada está saliendo bastante bien, por lo que podéis probar por ahí.

Spirit Circle, por su parte, es mucho más contenida pero sigue trayéndonos una propuesta interesante. Esta obra nos pone en los zapatos de Fuuta, un chico que ve fantasmas y que un día es atacado por Kouko, una estudiante de intercambio, bajo la premisa de que las reencarnaciones de nuestro protagonista le hicieron pasarlo mal a sus equivalentes en las diferentes épocas en que estos coexistieron. De esta forma, Fuuta es mandado ―gracias al objeto que da nombre a la obra― a los distintos periodos anteriores para saber qué tan graves fueron los acontecimientos que sufrieron las versiones pasadas de Kouko a manos de sus antecesores y, finalmente, cual es la razón por la que las almas de esta pareja están relacionadas. Una de los temas más interesantes que muestra el autor en este manga es el perdón y lo encuadra en el ciclo de reencarnación de los dos personajes. Si bien es cierto que Fuuta no es culpable de lo que hicieran sus versiones pasadas, es lícito que su compañera en esta travesía tenga un enorme resentimiento hacia estas y, por consiguiente, hacia su contemporáneo. Es la propia obra la que nos pone en perspectiva y nos muestra que es posible, con su consiguiente trabajo ―se agradece que el perdón esté mostrado como algo que requiere esfuerzo y que no está asegurado―, romper el ciclo de violencia para crear uno nuevo y más sano.
La última de la que vamos a hablar —y probablemente la más popular de las tres— es Hoshi no Samidare, llamado en occidente Lucifer and the Biscuit Hammer y que gozó hace un par de años de una adaptación animada. Yuuhi Amamiya, un misántropo enfadado con el mundo, es despertado un día por un pequeño lagarto que le habla con el objetivo de alistarlo en un pequeño grupo de guerreros conocidos como «los caballeros bestia», liderados por la misteriosa princesa Samidare Asahina. Este equipo tiene como objetivo parar a un poderoso mago que quiere destruir la tierra con un martillo gigante que orbita sobre la Tierra. Aunque en un principio el protagonista se niega, es fácilmente convencido cuando, en privado, la líder le confiesa que la razón por la que quiere parar la aniquilación del mundo es porque ella misma quiere destruirlo con sus propias manos.

Construido bajo una estructura de «malo de la semana», Hoshi no Samidare no tiene ningún miedo a ser autoconsciente y a portar con orgullo o incluso juguetear con los tropos que solían llevar las obras contemporáneas, aunque como siempre lo más interesante son sus personajes. Cada uno de los doce caballeros bestia ―con su correspondiente familiar― se siente como el protagonista de su propia historia y tienen un desarrollo magnífico, aunque las estrellas aquí son el dúo protagonista de Yuuhi y Samidare, cuya evolución y relación acaban en un clímax increíble, esperanzador y que probablemente consigue el final más potente de las tres historias aquí mencionadas. Si hubiera que sacar alguna obra para comparar, probablemente la que tiene más similitudes a nivel temático es FLCL, de la antigua Gainax, hasta el punto que ambas tienen referencias a The Pillows. Por otro lado, como crítica, sí que es cierto que en la revisión que hemos hecho del manga para el artículo nos hemos dado cuenta que hay más fanservice del que nos hubiera gustado recordar.
Estas son solo las tres series más populares y si indagáis en la obra de este autor podréis encontrar otras que pueden dar que hablar, como Planet With ―que fue la primera en tener anime, aunque éste tuviera una reacción algo divisiva― Psycho Staff o la más reciente World End’s Solte. Las obras de Satoshi Mizukami son algo especial y, si bien distan de ser perfectas, tienen una pasión y un corazón que hace que valga la pena visitarlas, especialmente en tiempos tan aciagos. Eso sí, si estáis interesados en Samidare, por favor id directamente al manga, la adaptación animada no vale la pena.