Estamos aquí para matar a Caos: videojuegos de orden y desorden

En el principio todo era oscuridad, y entonces creó Dios los cielos y la tierra. Del caos, Dios hizo orden. No es de extrañar que el ser humano sienta inclinación natural hacia el orden si muchos mitos que tratan de explicar el origen del mundo tal y como lo conocemos parten de un caos inicial que acaba convirtiéndose en orden; al final, las religiones y mitologías intentan poner orden en el mundo, pero también en nuestros pensamientos e ideas, sobre todo cuando aún no éramos capaces de explicar ciertos fenómenos o nuestros mismos orígenes a través de la ciencia.

Es válido afirmar, entonces, que el orden en general y tener explicaciones para todo lo que nos rodea nos proporciona tranquilidad y paz, y esto se aplica también modernamente, incluso aunque no seamos creyentes de ninguna religión ni deidad. Y, obviamente, esto se refleja también en el arte que creamos, como ocurre con casi todo lo que nos inquieta, preocupa o atrae a la especie humana.

Es cierto que poner orden en nuestro día a día suele ser una tarea pesada, pero el resultado y la finalidad lo compensan con creces: no nos suele gustar limpiar, pero sí el resultado de tener nuestra casa limpia y en orden. Por eso tenemos videojuegos donde podemos aplicar orden y limpieza con la satisfacción que conllevan sin que se convierta en una tarea cargante para nosotros y, sobre todo, obligatoria y que consume nuestro tiempo. En un videojuego hacemos lo que queremos por el simple placer de hacerlo, y con la mayor diversificación en géneros y títulos que ha sufrido el medio con el paso de los años, tenemos muchos ejemplos atractivos de videojuegos (especialmente en el panorama indie) que tratan de poner orden en el caos, muchos de ellos incluso con una historia de fondo asociada a ese ordenamiento.

En A Little to the Left pasaremos unas cuantas horas muy entretenidas ordenando todo tipo de objetos y espacios / © Max Inferno

Quizás el ejemplo más básico para entender a qué nos referimos pueda ser A Little to the Left, un breve y sencillo juego de puzzles que, al mismo tiempo, resulta tremendamente satisfactorio, y es que en él tendremos que ordenar montones de objetos ordinarios de los que nos podemos encontrar en cualquier hogar: libros, tarros, papeles, fotografías y cuadros, hojas… casi cualquier cosa que se nos ocurra. Pese a tener un concepto tan simple y a la ausencia de una historia de fondo que hile todos los puzzles, nos sentiremos fácilmente identificados con A Little to the Left, porque ¿quién no ha ordenado alguna vez los cubiertos en el cajón de la cocina? ¿Quién no ha pensado que las herramientas que llevan años en el trastero necesitan ser clasificadas y ordenadas? Frente a la épica y la grandeza de otros videojuegos, este nos propone algo totalmente cercano y cotidiano.

Tan cercano es igualmente Unpacking, que nos muestra la vida de la protagonista a través de las diferentes mudanzas que tienen lugar a lo largo de su trayectoria vital. En este juego tendremos que desempaquetar todas sus posesiones y colocarlas en su nueva casa, y en esta ocasión sí que tenemos una historia que se va contando de fondo, sutilmente, mientras colocamos todas sus cosas. Encontraremos detalles como que se lleve vaya donde vaya su peluche favorito de la infancia o pequeños guiños que podremos entender si observamos el escenario con atención.

Muchos otros juegos de ordenar parten de la base de que tenemos una pequeña empresa dedicada a limpieza o reparaciones, con lo que, además de la satisfacción de ordenar y del trabajo bien hecho, generalmente se une la de hacer algo por nuestra comunidad.

Uno de los juegos más conocidos de esta categoría es, sin duda, Powerwash Simulator. En este simulador, tenemos una empresa de limpieza mediante lavado con agua a presión. ¿Habéis visto alguna vez esos vídeos supersatisfactorios de gente que limpia cosas con muchísima mugre con una manguera? ¿Habéis pensado que esos vídeos son geniales y os encanta ver el objeto limpio y reluciente, pero que es una pena el desperdicio de agua que hace falta para conseguirlo? Pues Powerwash Simulator es precisamente vuestro videojuego, porque os permitirá dejar las cosas como los chorros del oro sin gastar ni una gota de agua real.

Se alquila piso en Madrid centro. Luminoso, espacioso, buena conexión con metro. 2000 euros al mes. / © Frozen District

Si preferís los programas de reformas de casas, también hay juegos específicamente sobre eso; quizás el más completo de ellos sea House Flipper, que hasta la fecha cuenta con dos entregas, la primera de las cuales tiene varios DLC. En House Flipper somos los propietarios de un negocio dedicado a la reforma de casas y edificios. En nuestras manos está el convertir diferentes ruinas en espacios habitables y dotarlos de la personalidad de su dueño, en muchos casos. El mensaje es que las casas no son solo techos para refugiarnos, sino un espacio propio en el que desarrollar nuestra vida. Mientras que el primer juego de la serie consta solo de una serie de misiones que podemos ir resolviendo en el orden que queramos, el segundo sí que tiene una historia bien hilada.

No queríamos dejar de mencionar tampoco Assemble With Care. En este breve juego, la protagonista tiene una tienda de reparación de diferentes objetos. Frente al hiperconsumismo y el estar continuamente renovando los objetos que poseemos al que nos incita el capitalismo, en este juego se nos propone algo que cada vez está más olvidado, por desgracia: la reparación de lo que ya tenemos, el aferrarnos a los objetos que forman parte de nuestra vida y crear un vínculo con ellos.

Pero, al igual que existen estos juegos del orden, de los que hay muchos más ejemplos, por supuesto, también existen otros de provocar a propósito el caos. Y también, por increíble que parezca, hay un gran número de personas que se sienten atraídas por este tipo de juegos. Pero, al igual que hemos hecho con los juegos del orden, veamos unos cuantos ejemplos para que entendamos mejor a qué tipo de juegos nos estamos refiriendo.

Hace un día precioso en el pueblo… y tú eres un ganso muy malo. / © House House

Quizás uno de los más populares de los últimos años sea Untitled Goose Game, donde por una vez podemos jugar como el villano de la historia… porque sí, un ganso que molesta, roba e incomoda continuamente a los habitantes de un tranquilo pueblo en un día soleado solo puede ser el villano; aunque, siendo sinceros, los gansos son así. Lo cierto es que el gameplay es divertidísimo e hilarante, y está aderezado con música de Debussy de fondo. Por cierto, sobre el peculiar título del juego, los desarrolladores comentaron que, dado que no tenían aún un título y tenían que presentar imágenes para un festival de juegos, lo nombraron provisionalmente Untitled Goose Game, es decir, «juego del ganso sin título». Al final, fue el título que se le quedó y acabó perdurando.

A lo mejor no os gustan los gansos y sois más de… arañas. ¿A quién le gustan las arañas? ¿Y matarlas? Os tenemos cubiertos: Kill it with Fire va, precisamente, de matar arañas. ¿Suena aburrido? Os equivocáis: en este juego podremos cargarnos arañas de todas las formas en que nos imaginemos, empleando un sinfín de armas, desde la clásica zapatilla hasta lanzallamas y explosivos si es necesario. Además, las arañas exhiben unas tácticas de sigilo que ni en Metal Gear Solid. Por supuesto, como no podía ser de otra forma, a lo mejor nos cargamos casas y calles enteras por el camino, pero ¿a quién le importa mientras logremos eliminar a las arañas?

Otro juego de animalitos con intenciones reguleras es Donut County. En este breve título, un mapache travieso hará uso de un artefacto que crea agujeros para hundir una ciudad entera… con sus habitantes incluidos. Además de ser muy divertido ver cómo los edificios desaparecen bajo la tierra en un agujero negro, este juego contiene una crítica al capitalismo de las que tanto nos gustan. Muy completito.

Este pequeño pomerania nos pondrá la casa perdida de barro… pero se lo perdonamos porque es una monada. / © Bandai Namco Studios

Y si sois más de perros, también tenemos un juego para vosotros, que además es gratuito. Se trata de Doronko Wanko, en el que un simpático pomerania tiene la misión de ensuciar con barro la casa entera. Ese es todo el gameplay. Normalmente nos enfadaríamos si alguien nos embarra la casa recién limpiada, pero es un perro monísimo, se lo perdonamos todo, ¿no?

Como no íbamos a poner solo juegos protagonizados o relacionados con animales, tenemos también en la recámara una opción mucho más macabra, pero igualmente divertida: se trata de Plague Inc: Evolved, un juego de estrategia que consiste en destruir el mundo a través de pandemias ocasionadas por diferentes patógenos. Por si os preguntáis qué estaban haciendo los desarrolladores durante la todavía reciente pandemia de COVID-19, lo cierto es que sacaron un modo especial que consistía justo en lo contrario: en curar y liberar al mundo de una amenaza en forma de pandemia.

Vistos estos ejemplos, ahora cabe preguntarse qué es lo que nos atrae de estos juegos si, en teoría, nuestra predisposición natural es hacia el orden. Pues bien, en primer lugar, y como es lógico: son divertidos. En general, hay que admitir que provocar el caos es genuinamente divertido. Y en un videojuego, además, podemos hacerlo sin miedo a las consecuencias. Podemos cargarnos una casa entera sin temor a sufrir consecuencias legales o a tener que arreglar el estropicio, por ejemplo.

Lo cierto es que el orden y el caos son una dualidad, y el ser humano, en sus constantes contradicciones, es también irremediablemente dual, de ahí que nos sintamos atraídos por las dos caras de la misma moneda. Eso sin olvidar que, evidentemente, los videojuegos son un espacio ficticio donde poder experimentar cosas que en la realidad serían imposibles o no deseables. Al igual que a nadie le gustaría estar en el escenario de un juego de miedo en la realidad, presuponemos que nadie aspiraría a destruir su casa, su ciudad o molestar a sus vecinos que solo intentan hacer su vida tranquilamente.

Por suerte, lo bueno de la ficción y de que haya tanta gente creándola es que casi siempre va a existir alguien que represente una idea en un videojuego, por muy improbable que al principio parezca. Eso es lo que nos permite disfrutar de los juegos del orden y también de los juegos del caos, como los ejemplos que en este artículo os hemos presentado. Sin más, os invitamos a indagar en este tipo de juegos para recordaros que tanto el orden como el caos pueden ser divertidos, al menos en la ficción. La realidad siempre será otra cosa distinta.

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