Half Minute Hero, la fantasía en treinta segundos

En el gran mar de los videojuegos existe una amplia variedad en términos de jugabilidad, ya sea frenética como en los títulos de disparos o más tranquilas como los juegos cozy que llevan plagando el panorama indie desde el último lustro. Los dos ejemplos citados tienen la fortuna de contar con campañas que no se alargan demasiado para la gente con menos paciencia o tiempo para poder aventurarse en géneros como las novelas visuales o el rol japonés. Sin embargo, en este último grupo se enmarca una bilogía que no solo no es tan larga como la media, sino que tiene como límite de tiempo por misión de menos de un minuto ―aunque esto es cierto a medias, como tendremos ocasión de ver. Estamos hablando, por supuesto, de Half Minute Hero.

La primera entrega se publicó en 2009 para la PlayStation Portable y fue desarrollada por Opus, un estudio japonés que, pese a nacer a principios de los noventa, no ha tenido ningún bombazo que lo haya colocado en el mapa. El juego se divide en varios pequeños apartados con su jugabilidad específica, todo ello adornada con un estilo pixel art que intenta recordar ―que no imitar― la época de los 8 bits. Sin embargo, el port a PC tiene la opción de cambiarlo por el estilo que tenía en Xbox Live, más similar a juegos como Paper Mario. Todos los modos están circunscritos al concepto de un límite de tiempo y la manipulación de éste gracias a la diosa del tiempo, pero esto solo destaca en el modo principal, que requiere un análisis separado. Evil Lord 30, el segundo más importante, nos pone en la piel de un villano que quiere quitar el hechizo que ha caído sobre su amada. Este modo es una suerte de juego de estrategia a tiempo real en el que el jugador usará a sus esbirros para conquistar distintas zonas antes de que se acabe el límite de tiempo. Princess 30, por su parte, se centra en una princesa que busca una medicina para su padre enfermo, que intentará encontrarlas en misiones similares a los juegos de naves de antaño. Por último, Knight 30 nos hace controlar a un caballero que tiene que proteger a su erudita compañera que, al contrario que en todos los demás, busca que tengas que sobrevivir ―al estilo de un juego de defensa de torres― hasta que se agote el tiempo en lugar de terminarlo antes de que se acabe el límite.

Llamaron a Motoi Sakuraba para componer la canción principal de la secuela. / ©Marvelous

La carne del juego, sin embargo, es el modo Hero 30. Aquí manejaremos al protagonista del juego en su misión de derrotar a los diferentes señores oscuros que asolan el mundo. Estos pueden utilizar el hechizo de la destrucción, el cual acabará con todo pasados treinta segundos del comienzo de la batalla. Aunque el sistema de juego base es muy rápido en todo lo que tiene que ver con combatir y subir de nivel, es evidente que en menos de medio minuto no se puede terminar una aventura. Es aquí cuando empieza la trampa, porque tenemos la ayuda de la diosa del tiempo ―que además contrasta con su divertida cháchara respecto del héroe, que es mudo―. Nos ayudará a recuperar esos treinta segundos con todo lo que hemos hecho a cambio de un poco de oro, que aumentará por cada vez que la llames en la misma fase. El bucle del juego, entonces, se centra en avanzar en la región del villano en cuestión, completar su pequeña trama episódica ―con mucho sabor al concepto del «malo de la semana», tal vez el enemigo vuela, o tal vez tienes que cruzar un laberinto de corrientes en un archipiélago― y vencer a éste con los niveles y armas que has ido consiguiendo a lo largo de cada pantalla. Poco a poco vas desbloqueando diferentes armas con sus características especiales que pueden venir bien para momentos concretos de más adelante. Exploraremos más de treinta niveles ―algunos son opcionales y el remaster cuenta con un final alternativo― llenos de misiones alocadas y pequeñas aventuras condensadas al mínimo posible para caber en una fase que además, suele contener misiones secundarias internas o incluso algún desenlace inesperado. También hay que añadir que hay un par de modos extra que se desbloquean al terminar todos los presentados, pero son versiones diferentes de los ya explicados. Lo particular es que contaremos con tres y trescientos segundos para acabarlos, respectivamente, a efectos de bonus y epílogo.

Esto significa que puedes enfrentarte al jefe del nivel y ganar, aunque algunos tienen truco / ©Marvelous

Si el primero es una idea fresca e interesante para sintetizar el género, la secuela publicada en 2011 ―aunque los occidentales lo jugamos en 2014― lo lleva mucho más allá. De subtítulo The Second Coming, que cobra un doble sentido con la temática temporal del juego, esta segunda parte se centra en el modo principal del juego original para desarrollarlo mucho más. Ahora bien, es cierto que abandona las otras rutas para centrarse en esta. Ahora Half Minute Hero 2 se organiza en arcos argumentales, con tres capítulos importantes esparcidos a través de unos 400 años en los que manejaremos a diferentes descendientes del linaje de los héroes, que tendrán una cierre con un capítulo final que lo ata todo. Una de las novedades principales es que los capítulos individuales se circunscriben a un mapamundi donde manejas al héroe ―al contrario que la selección de nivel en nodos del original― y tienes que explorar los diferentes territorios que el jugador irá desbloqueando con nuevos vehículos. Aquí encontraremos nuestra base de operaciones, un castillo robot donde elegir qué personajes nos van a acompañar. Estos también son una novedad respecto a la entrega anterior, porque se irán uniendo durante la historia ―o mediante misiones secundarias― y son adiciones permanentes, al contrario que en el juego original. El argumento también sube de nivel al centrarse en una narrativa lineal durante las diferentes tramas interconectadas, que nos cuentan una disputa entre los villanos y el linaje de los protagonistas. Aunque no apunta demasiado alto ―no deja de ser un juego que hace énfasis en la comedia― es capaz de sorprender tanto jugablemente como narrativamente, con verdaderos puñaladas dramáticas. Veremos referencias a Final Fantasy VI, a Chrono Trigger o hasta a Shin Megami Tensei, por decir unos cuántos, que serán centrales en este homenaje a los videojuegos de rol de PSX y SNES.

Por último, una cosa que eleva bastante el conjunto es la colaboración de algunos de los compositores archiconocidos en los círculos roleros. Maestros como Yuzo Koshiro, Yoshino Aoki, Motoi Sakuraba e incluso Yoko Shimomura ponen el lazo y envuelven para un regalo este cuco homenaje al rol japonés. Así que lo mejor es que cuando os veáis con tiempo, vayáis a vuestro proveedor de videojuegos digitales de confianza y lo pilléis, que os va a sorprender. Probablemente no vais a tardar mucho más de medio minuto en encontrarlo.

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