Hace 50 años, de la mano de Gō Nagai y Ken Ishikawa, veía la luz Getter Robo, franquicia que revolucionaría el concepto de Super Robot como pionero de la transformación por partes, con sus tres respectivas formas. Idea de Nagai que Ishikawa haría propia gracias a su rol como amigo y alumno del mismo, quien tenía por entonces que administrar las relaciones de Dynamic Productions, compañía creada para administrar las mismas y además los contratos sobre su trabajo. Getter Robo, en toda su extensión a lo largo de secuelas y reimaginaciones, plantea historias sobre la figura del ser humano enfrentándose a invasores y amenazas al planeta, pero a lo largo del mismo, esta idea evoluciona en algo más allá del «imbatible espíritu humano» y es el misterio detrás de esta idea lo que nos lleva a una de las reflexiones más sonadas de la obra.
Este artículo contiene spoilers menores de Getter Robo y Getter Robo G, además de spoilers mayores de Getter Robo Go y Getter Robo Shin.
En el mundo de Getter Robo, el robot titular funciona gracias a los rayos Getter, una extraña forma de energía que acompaña al planeta Tierra desde hace millones de años. La historia se localiza en su mayor parte en el Instituto de Investigación Saotome, donde el doctor que le da nombre desarrolla esta máquina que necesita tres especialistas tan atrevidos como desquiciados para pilotarla en sus distintas formas.
En sus dos primeras partes, Getter Robo y Getter Robo G, los cuatro principales pilotos son el feroz Ryoma Nagare, el calculador Hayato Jin y los aguerridos Musashi Tomoe y Benkei Kurama. La serie sigue una fórmula clásica, haciendo frente al Imperio de los Dinosaurios y al Emperador Gore en su primera parte y al Imperio Hyakki y el Emperador Burai en la segunda. Establece un formato que sigue conflictos entre ambos bandos que desembocan en una climática batalla en la que el Getter acaba saliendo victorioso sobre una montaña de enemigos de la humanidad.

Es en la tercera parte, Getter Robo Go, cuando algo cambia. Protagonizada por los tres nuevos pilotos Go Ichimonji, Sho Tachibana y Gai Daido, la solitaria figura del previo piloto Hayato Jin cobra bastante importancia como enigma viviente de qué fue del resto de asociados al Instituto Saotome, preguntas que se acaban respondiendo en una entrada del manga que compagina esta batalla con un misterio que se desenvuelve.
En muchas obras se destaca siempre un desfile de voluntad férrea, son muchas las alabanzas de Tengen Toppa Gurren-Lagann, Berserk, One Punch Man, etcétera. Todas con su propio modo de aportar al tema de conversación, el cómo dar lo mejor de nosotros mismos repercute en el ser humano como colectivo y cómo nuestro espíritu es capaz de anteponerse ante cualquier adversidad. Antes de Go, todo Getter Robo nos ha convencido de nuestra dependencia de los rayos Getter, prometiéndonos esta victoria siempre que «Creamos en el Getter».
Todo esto saca a relucir algo extraño en el robot de esta entrega, que no usa rayos Getter, sino energía de plasma. Fue diseñado por Hayato, quien dependió de los mismos para derrotar a previos adversarios, los cuales siempre demostraban su incompatibilidad con los rayos Getter, cuya radiación podía matarles. Se plantea entones una pregunta empírica sobre la verdadera naturaleza de esta energía: ¿Qué es exactamente? ¿Una herramienta para nuestra fuerza o una fuerza que nos usa como herramienta?

Es en la recta final de Go y en el breve Shin Getter Robo, donde Ken Ishikawa nos hace ver la idea de «creer en el Getter» con otros ojos. No solo podemos observar cierta conciencia o terror cósmico en los rayos Getter, sino que además se nos ofrece un vistazo al futuro que nos espera si dependemos de una energía que solo logra beneficiar al ser humano. Vemos como este indomable espíritu humano tan alabado por la propia obra se transforma, irónicamente, en una inhumana expansión del conflicto a través de espacio y tiempo.
El Getter y la misteriosa naturaleza de su energía entienden la evolución como anteponerse sobre todo lo demás y a los humanos como su medio para lograrlo. Es en Getter Robo Shin cuando averiguamos qué supone esta prometida supervivencia, todo para enseñarnos la peor faceta del espíritu humano y preguntarnos hasta qué punto debe creerse ciegamente en nuestra especie. La gran reflexión con la que dejaría Ishikawa el penúltimo manga de Getter Robo que pudo traernos es una cuestión filosófica sobre nuestro lugar en el universo. ¿Es justo por nuestra parte destruir todo a nuestro paso si eso conlleva sobrevivir y evolucionar?
