Palabras para Akira Toriyama

El pasado 1 de marzo fallecía Akira Toriyama, autor de Dragon Ball y Dr. Slump e histórico artista de la Weekly Shonen Jump. Desde Futoi Karasu nos hemos reunido para poner, una semana después de recibir la noticia y con el corazón en el puño, unas palabras dedicadas al autor, a su obra y a nuestra relación con ella.

Unas últimas palabras antes del adiós./ ©Toei ©Shūeisha

Lambolambs

Si uno indaga en las entrevistas que condecía Akira, las cuales no eran muchas, se podía saber que Piccolo era uno de sus personajes favoritos. Por no decir su favorito. Sinceramente, no me extraña en absoluto, aunque… yo no sabría decidirme. Los personajes de este ciclópeo manga, ya tengan mayor o menor relevancia, han calado hondo en los corazones de la gente. Leí en estos trágicos días que la repercusión de Goku está a la altura de otros personajes emblemáticos de la historia de la literatura, como Don Quijote o Beowulf: no lo veo descabellado. Todo esto nos lo dio un hombre cuya pasión y devoción nunca podremos terminar de agradecer.
Y ya no es solo Dragon Ball. En su día no estuve tan unido a ese manga como lo estoy ahora, pero sí lo estuve a Dragon Quest. Fueron sus diseños los que dieron forma a una de las aventuras que definirían mis gustos de cara al futuro: Dragon Quest VIII. Toriyama ha estado tan presente en mi vida que parece mentira, pero me he dado cuenta cuando ya nos había dejado. Así que brindo por su obra y su legado que es uno de los más grandes que veré en vida. Gracias por todo, maestro.

Ana of the Valley

Todo lo relacionado con Dragon Ball activa en mí cierta nostalgia de tiempos mejores. No solamente por la dimensión sentimental que rodea a todo lo relacionado con la serie de la infancia de tantos o por ser el primer anime de tantas generaciones. El ritual de sentarse con la merienda delante de la televisión y ver los nuevos capítulos de una serie tan innovadora dentro de nuestras fronteras era algo que llegó a ser habitual entre muchas generaciones. Sin embargo, para la gente de mi comunidad autónoma, Dragon Ball no solamente fue una serie la cual seguir todas las tardes.

La creación de Akira Toriyama hizo más por la preservación y transmisión de la lengua gallega a las generaciones que han visto la TVG que el propio partido que estaba gobernando la Xunta y que, en teoría, debía ser el encargado de esto. En un contexto histórico en el cual ni siquiera en España estaban disponibles los guiones traducidos, el equipo de un estudio de doblaje gallego decidió aventurarse y hacerse con guiones provenientes desde Francia para poder ofrecer a las nuevas generaciones productos multimedia entretenidos, de última generación, con un nivel altísimo de calidad respecto a su propia lengua y una riqueza léxica decisiva. Por todos estos motivos, As bolas máxicas supusieron una ayuda que nadie esperaba en la ardua tarea de la normalización lingüística y todas las expresiones o canciones de ese universo han dejado una huella en el sociolecto de varias generaciones en Galicia. Y yo solo puedo estar agradecida por haber sido parte de las personas que dirán «Onda vital» siempre y muy orgullosa de ello.

Fonsy Perona

La muerte de Akira Toriyama ha sido un jarro de agua fría, no solo por la importancia e influencia que su arte ha tenido en el mundo de las artes audiovisuales, sino por haber sido el creador de toda una serie de historias que me han acompañado desde que tengo uso de razón. Es por ello que con estas palabras en su memoria no quiero hacer un recorrido analítico a su arte y carrera, sino a lo que significó para mí y cómo me ha acompañado desde que era un chavalillo de 5 años. Para mí su obra es correr todas las tardes a poner Antena 3 para ver la nueva pericia de Goku y sus amigos, disfrutar esos momentos con mis abuelos al lado, pedirles tanta comida como la que comía Goku, berrearles a mis padres para que me comprasen el nuevo muñeco de turno o levantar las manos, como miles de niños alrededor del globo, para dar mi energía para derrotar a Boo. Pero, sobre todo, es el conjunto de valores que me transmitió: bondad, amistad y ser siempre una buena persona. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que no sería quien soy de no ser por su obra y es por ello que solo puedo dar las gracias. Gracias por tus historias, gracias por maravillarnos los ojos con tu arte en obras como Dragon Quest o Chrono Trigger y gracias por darnos una razón para continuar.

Unas palabras de Akira Toriyama a su hijo escondidas en Chrono Trigger./ ©Square Enix

Van Cooper

Probablemente Goku sea uno de los personajes ficticios más importantes de la historia de la humanidad. Dudo que cuando el joven Akira Toriyama empezó a escribir una reinvención del Viaje al oeste fuese consciente de que, varias décadas después, sus personajes tendrían el impacto cultural que tienen ahora. Con su muerte se consolida su figura, dejando para futuras generaciones el legado y sus viñetas se convierten en leyenda. El guerrero saiyan pasa a compartir plano con otros grandes héroes que perdurarán en el imaginario colectivo y ahora podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que la búsqueda de las Bolas de Dragón no tiene nada que envidiarle a La Odisea o a Los doce trabajos de Hércules. Cada tiempo tiene sus héroes y no creo que el furor en las polis por los mitos fuera tan diferente de una proyección del combate de Goku contra Jiren en mitad de Ciudad de México.

Akira Toriyama será recordado por los músculos y los pelos de colores, pero me gustaría aprovechar estas palabras para recomendar también entenderle como artista, más allá de Dragon Ball Z y sus secuelas. Le gustaba pintar vehículos y monstruos, cosa que aprovechaba para hacer en las portadas de sus capítulos. Si Dragon Quest tiene un spin off de captura de monstruos es, precisamente, gracias al inmenso carisma que desprenden, y me gustaría reivindicarlo porque en los últimos años la idea general sobre el estilo de Toriyama es que solo sabía pintar Gokus, y no puedo estar más en desacuerdo.

Otra cosa que quiero ensalzar de Dragon Ball es que es una serie con muy pocos complejos. El protagonista es un alienígena con cola de mono que viene de un planeta donde hay más gente como él, se convierten en gorila gigante con la luz de la luna la forma que tienen de solucionarlo es o arrancándose la cola o destruyendo la maldita luna. Los personajes tienen nombres de cosas comunes, como un frigorífico, y la mayor amenaza para la tierra será un monstruo mágico rosa que convierte a la gente en chocolate. Me parece hasta irónico la percepción general que hay hacia Dragon Ball, provocada por medias externas, tanto de origen oficial como no, en la cual es una serie solo de ver quien tiene el pelo más largo y más rubio. A Dragon Ball le daba igual poner cosas tontas y creo que eso es lo que lo hace tan carismático, se siente muy sincero. Se te va a echar de menos, Toriyama. Sin ti, las próximas películas de Toei solo serán un festival de aceite, músculos y pelos de colores. Tu sentido del humor era muy particular y quiero recordarte por ello.

Eiennousagi

Uno de los más claros y primeros recuerdos que tengo de Dragon Ball de pequeña es estar viendo Dragon Ball GT en la tele y quedarme flipando viendo como Goku, de repente, se transformaba en Super Saiyan 4 y vencía a Baby. Recuerdo ver por las mañanas y tardes algún capítulo suelto de Dragon Ball Z, el que fuera que estuvieran echando en ese momento. Recuerdo, como todes, intentar lanzar un Kamehameha ―aunque por el doblaje en español, yo decía onda vital―. Recuerdo pasar horas y horas con mi hermano viéndole jugar a los Budokai Tenkaichi. Sin embargo, cuando me fui haciendo mayor, dejé de interesarme por el anime en general hasta primero de bachillerato, aunque no retorné entonces a Dragon Ball. No fue hasta hace un año, cuando mi hermano me dijo que estaba viendo la serie desde el inicio que me animé a verla con él. Quedé tan encantada que me fui corriendo a leerme todo el manga de Dragon Ball Super para estar al día. Es decir, solo tengo buenos recuerdos asociados a Dragon Ball. Gracias por ello, Toriyama. Gracias por crear a uno de mis personajes favoritos de ficción, Trunks. Gracias por enseñarme a que, por muy imposibles que parezcan las cosas, si crees en ti mismo/a/e e intentas superarte puedes afrontar cualquier cosa y, en definitiva, gracias por tus obras y por darnos tan buenos momentos. Descansa en paz.

‘¡Mira, papá hizo esto!’

Dargor Majere

Nunca me entusiasmó Dragon Ball de joven. Sí, lo veía de pequeño cuando lo echaban en la tele, pero tampoco era santo de mi devoción, como sí ocurría con el resto de chavales de mi clase. Una vez ya más metido en el mundillo del anime y el manga, me leí el cómic y, sinceramente, nada que ver con el anime. Incluso a día de hoy, pocos autores he tenido el placer de encontrar que usen mejor las viñetas que Akira Toriyama a la hora de narrar combates. Totalmente recomendada su lectura, aunque sea únicamente por el uso de las viñetas. Os prometo que no os defraudará. Del pasado más reciente que tengo con Dragon Ball recuerdo Super, concretamente su último arco animado, el torneo entre universos. Qué bien me lo pasé. Me provocó lo mismo que leer Dragon Ball por primera vez. Una sensación de energía, de positividad. Un final de torneo espectacular.

Pero, para mí, Akira Toriyama será siempre el diseñador de Dragon Quest más que el autor de Dragon Ball. Desde la cantidad de monstruos divertidísimos a la par que carismáticos hasta los protagonistas que, muchas veces, se dice que son clones de Trunks o Gohan. Pero los diseños de Dragon Quest tienen algo especial, al menos para mí. Recuerdo con muchísimo cariño el día que anunciaron al Héroe de Dragon Quest para Super Smash Bros. Ultimate, el cual sigue siendo de mis tráilers favoritos del juego a día de hoy.

Siempre se te recordará a ti y a tu obra. Gracias por tanto y descansa en paz.

Drazz

Si os soy del todo sincero, me cuesta rememorar con exactitud mi experiencia viendo Dragon Ball más allá de momentos concretos. Por supuesto que la vi, ya que tengo una experiencia similar con las películas de Disney que veía en mis años formativos y es solo síntoma de mala memoria. Sin embargo, tengo grabado a fuego en la mente todos los momentos que he vivido gracias a las aventuras de Goku. Recuerdo las peleas por los tazos e imitar a nuestros personajes favoritos en el patio del colegio. Recuerdo buscar en internet ‘Super Saiyan 5′ el dia que descubrí Google Imágenes. Recuerdo jugar en la tienda de comics de mi barrio —apropiadamente llamada Toriyama Cómics— al Tenkaichi 3 y perder repetidamente con Gogeta contra un amigo que manejaba con virtuosismo a un miembro de la Fuerza Ginyu. Recuerdo el rap de Dragon Ball. Hasta en momentos más recientes, recuerdo los memes con Jiren, al que le cogí cariño por las chanzas que había por internet y recuerdo, aunque esta no sea la palabra más indicada ya que lo sigo haciendo, meter a Goku en conversaciones de quien ganaría en combates de mangas más modernos.

También tengo en mi memoria aquella vez que mi madre me compró el nuevo juego de rol que había salido en la PS2 para ver si me gustaba. Si bien a día de hoy no he podido finalizar Dragon Quest VIII, la franquicia a la que pertenece me enseñó de dónde procedía el que es ahora mi género favorito de videojuegos, al igual que la otra obra culmen de Toriyama me hizo amar las transformaciones, los combates a vida o muerte y el heroísmo desmedido como por el que luchaba el gran Goku. Incluso ahora, algunos de los personajes en los que yo mismo he trabajado siguen teniendo ecos de personajes de la obra que lo empezó todo, y, ya sea directa o indirectamente. le debo mucho de la persona en la que soy y mis gustos al trabajo de este gran autor. Parafraseando a otro mangaka, ojalá el cielo sea tan placentero como el que un día tu dibujaste. Gracias por los recuerdos, Toriyama.

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