En una obra cada personaje cumple una función principal o se puede englobar en un nicho o arquetipo de una manera u otra: ser el protagonista, el antagonista, el mártir, el maestro… y así sucesivamente. Una vez tenemos establecida la función —o más conocida como papel — ya se empieza a catalogar dichos personajes según su personalidad. Dentro de los protagonistas, tenemos al héroe llamado a la acción, al trágico, al antihéroe… y dentro de los antagonistas tenemos al villano, al rival y a los más inusuales de ver como la propia víctima. Hoy vamos a entrar en el amplio abanico de otro fundamental tipo de personajes: los secundarios. No hace falta un máster para comprender los roles de todos los personajes secundarios en una historia. No obstante, sí que haría falta tiempo pues, si buscamos clasificarlos, sería una ardua tarea catalogar en tantas ramas de un árbol tan grande como es la de los personajes secundarios.
Pero hoy nos centraremos en un grupo de personajes muy específico. Estos suelen estar del lado del protagonista: los vemos en los juegos de rol con su desarrollada historia, en varios nekketsus o incluso como parte del grupo de colegas de cualquier slice of life tranquilito. Sí, cada secundario va a aportar algo a la trama, ayudándose con los matices que le de su rol, posición o situación, algunos es posible que hasta sean considerados semi-principales, dado a su gran involucración en la historia. Pero lo que nos ofrecen los personajes que os traemos hoy es algo que hace mucha falta, no solo en una historia sino también en nuestros momentos más bajos; optimismo y humor.
En el amplio abanico de personajes que abundan en el longevo manga JoJo no Kimyou na Bouken, nos podemos parar en su cuarta parte: Diamond is Unbreakable. Junto al sosegado pero tremendamente impulsivo Josuke Higashikata, encontramos siempre a su colega Okuyasu Nijimura. Es un joven con pocas luces, algo temerario y a la altura de impulsividad que su colega Jojo. Pero esto hace que vea las cosas de manera más simple y más directos, siendo optimista ante las adversidades y dándole a Josuke el valor necesario para afrontar cualquier situación. Si nos vamos de Jojo a Dr.Stone, Senku Ishigami cuenta a su lado con el fortachón Taiju. Hasta él mismo sabe que no puede aportar mucha inteligencia y astucia a las situaciones, pero tiene dos poderosas armas: su gran resistencia para ser el escudo que sus aliados necesitan y tener una sonrisa más grande que el sol para traer positividad a todos los que lo rodean.
En los videojuegos tampoco nos libramos de estos rayos de luz tan positivos: en el reciente Sea of Stars, gran homenaje a los juegos de rol más clásicos de los 90, el aliado principal de los protagonistas es un chico llamado Garl. Garl tiene un optimismo tan grande como su apetito y su cacerola. Lo que hayáis jugado a este deleite de aventura, sabréis lo importante que es la aptitud tan alegre de este cocinero para la trama: no hay duda de que una buena sonrisa abre estómagos y cualquier senda.

Podríamos pasarnos darnos ejemplos todo el día y tendríamos un ejercito de personajes altamente energéticos y optimistas: Bon Clay —One Piece— , Celia Hills —Inazuma Eleven— o Goofy —como aliado de Sora en Kingdom Hearts—. E incluso se puede dar el caso en el que el optimismo no sea su rasgo principal; un personaje puede ser más tranquilo pero intentar llevar siempre al protagonistas, aliados y a cualquiera que tenga por delante por el lado más brillante del camino. Y eso es algo que nos hace falta a veces en una buena lectura, partida o visionado: luz y optimismo.
No vivimos en días fáciles; nunca lo son. En un mundo en el que tantas puertas se cierran y es más fácil encontrar malos rollos que buenos, nos consuela encontrar apoyo en estas obras que nos aportan un remanso de calma en nuestras duras rutinas. Pero a veces, incluso en las propias obras encontramos un aire pesimista para plasmar mensajes en nuestras mentes, ya sea de concienciación o para hallar la melancolía. Sin embargo, ¿no está bien tener un poco de todo? ¿No está bien acudir a una obra cuando necesites simplemente sonreír?
En serializaciones largas o amplias historias en los videojuegos a veces necesitamos un empujoncito. Ese empujoncito puede ser en forma de personaje que tenga una amplia sonrisa, que te diga que todo va a salir bien y que puedes contar con él. Todos estos personajes que hemos comentado, y más, ayudan a unos niveles que escapan incluso a la propia obra. Por ejemplo: esa tranquilidad que nos da como lectores al saber que nuestro protagonista, que ha sufrido tanto en su camino, tiene a su lado a un cacho de pan como aliado que le da todo el valor que necesita.

Un amigo, una hermana, una compañera o un aliado. Al igual que en la vida real, saber que puedes contar con alguien es alentador. Necesitamos que nos digan las cosas como son, cierto, pero también necesitamos a alguien que nos de una palmada en la espalda y nos anime por todo lo alto. Y, al ser la literatura y el medio audiovisual un espejo del alma, en la ficción tenemos a este grupo de personajes. ¿Harían falta más? Quizá sí, quizá no. No tiene por qué. Tu obra no necesita un «un personaje que haga esto sí o sí». ¿Es necesario en tu obra que haya «esto», en concreto? Dependerá de sus características.
No obstante, párate un momento a pensar como en muchísimos mangas tienen a ese secundario, ya sea cercano al protagonista no, que te hace reír y despejarte. El que da a los que lo rodean ese momento tan calma después de, tal vez, un momento tenso y cruel. Toda obra puede brillar gracias a un buen elenco de personajes. Por eso agradecemos que siempre se dedique su tiempo a la creación de algunos que vayan a ser la pura imagen del optimismo, porque la alegría es el arma más brillante de todas y es un placer blandirla con orgullo.
Hola. Quizás, sin personajes secundarios una historia no tendría matices, giros ni emociones intensas.😊
Me gustaMe gusta