Aviso: este artículo contiene spoilers sobre la trama de Nana
Cuando hablamos de productos culturales en los que se nos cuenta una historia, ya sea una película, un videojuego o un libro, quizás uno de los aspectos más destacados sea los personajes. Muchas veces, aunque la obra sea más floja en otros aspectos, tales como el worldbuilding, por citar alguno, si los personajes están bien construidos y son interesantes se puede llegar a ignorar el resto de aspectos y disfrutar verdaderamente de la trama. El lugar en el que se desarrolla la historia puede ser simple, por ejemplo un instituto, pero si el elenco de gente que está en esa escuela también lo es, es probable que no acabe de convencer del todo al consumidor, aunque obviamente haya excepciones. Esto no significa que se deban descuidar el resto de aspectos o que no nos pueda gustar una obra en la que el punto fuerte no sean los personajes, pero no se puede negar que suelen ser un aspecto importante de ésta, desde gente que los analiza en artículos, ensayos o vídeos hasta cuentas en redes sociales dedicadas solamente a postear cosas de un determinado personaje, entre otras muchas actividades. Así, las relaciones entre personajes suelen ser un fuerte punto de interés para atraer al público a consumir una creación y son las que hacen que se desarrolle la trama. Una de las obras en la que estas relaciones son el punto a destacar y en torno a las que gira toda la trama es Nana.

Nana es un manga ilustrado y escrito por Ai Yazawa, publicado en la revista Cookie entre el 2000 y el 2009, año en el que se paró su publicación, debido a que el estado de salud de la autora empeoró al punto de que le impidió continuar. A fecha de redacción de este artículo la obra no tiene un final y sigue en hiatus. La sinopsis es aparentemente simple: la historia trata de dos chicas con el mismo nombre, Nana Komatsu, a la que luego le ponen el mote de Hachi —apodo que usaremos en este artículo para referirnos a ella y diferenciarla de la otra— y Nana Ōsaki, que se conocen al sentarse juntas en un tren con dirección a Tokio. Ambas van a la ciudad por motivos distintos: Hachi para vivir con su novio y Nana para reunir gente con el fin de reconstruir la banda que tenía en su pueblo natal. Aunque no vengan del mismo sitio, ni hayan tenido las mismas circunstancias en la vida y que, además, sus personalidades sean completamente distintas, ambas hacen buenas migas durante el viaje. Al llegar a Tokio sus caminos se separan, pero por diversos sucesos que tienen lugar en la trama acaban viviendo juntas en el mismo apartamento. A partir de este momento, la historia trata de la relación entre ambas Nanas y de las interacciones de éstas con los otros personajes, que afectarán también al vínculo entre ellas.
Así, el punto central del manga es la relación entre ambas Nanas y esta es sin lugar a dudas la más importante de toda la obra. Independientemente de que creas que solamente tienen una bonita amistad o que lo que hay entre ellas sí es amor romántico, no se puede negar que hay un fuerte vínculo entre las dos. Es en el tren a Tokio donde comienza todo, pero donde se desarrolla esta relación es en el apartamento donde viven. Esta residencia es uno de los lugares centrales de la obra (ya se habló sobre ésta en otro artículo de la web) y el que simboliza el nexo entre las dos mujeres. Es por esto que, cuando ambas dejan el piso para vivir cada una en otro lugar, este hecho simboliza que la relación entre ambas Nanas se ha resentido de alguna manera y que ha cambiado respecto a cómo era antes. Es por esto que Hachi más adelante esperará al regreso de Nana al apartamento 707, puesto que tiene la certeza de que, cuando Nana vuelva a Japón es al primer sitio al que va a ir. El reencuentro de ambas en este lugar significa que todo volverá a ser como era antes, que se olvidarán los errores del pasado para que nada se vuelva a interponer en el vínculo que las une. Aunque haya rencores, peleas, falta de comunicación u otros personajes se interpongan entre las dos, tanto Nana como Hachi saben que siempre estarán la una para la otra. Ambas son la persona que sostiene a la otra cuando está pasando por un mal momento.

A pesar de que la relación entre las dos Nanas sea la más notable y destacada del manga, eso no significa que el resto de personajes y sus interacciones con otres estén descuidadas. De hecho, podemos encontrar otro tipo de relaciones igual de complejas que la que une a las dos protagonistas, como puede ser la que hay entre Nana y Ren, entre Hachi y Nobu o entre Takumi y Reira, por citar algunas. Sin embargo, se podría haber puesto como ejemplo cualquier otra, ya que la gran mayoría —por no decir todas en su totalidad— de las relaciones en esta obra podrían dar para un exhaustivo análisis de cada una, por lo realistas y complejas que son.
En conclusión, Nana es una obra que, aunque continúa en hiatus, tiene una gran popularidad y relevancia incluso hoy en día por lo humanas que se sienten las interacciones entre los personajes y el cómo el lector se puede sentir fácilmente identificada con alguno de ellos o con una situación concreta que tiene lugar. Los personajes ríen, lloran, se enfadan y, lo más importante, se sienten vivos en todo momento y esa es la magia de Nana.