En la mente de: Barghest (Fate Grand/Order)

En la mente de es una serie de artículos dedicados a profundizar individualmente en las características y motivaciones de algunos de los personajes más queridos e interesantes de los videojuegos y el anime.

Hoy vamos a hablar de un personaje que puede generar algo de roce, ya que su diseño está tremendamente sexualizado, a unos niveles que superan lo habitual para lo que suele ser Fate Grand/Order, videojuego del que proviene. Ese es un tema ya se trató anteriormente en este otro artículo, así que vamos a ignorar el pecho absurdamente descomunal de Barghest, la protagonista del artículo de hoy, y procedamos a adentrarnos en por qué es tan buen personaje y cómo es, fácilmente, el mejor escrito del arco en el que aparece. Una heroína trágica clásica.

Antes de nada, hay que avisar de que este artículo contiene spoilers de una parte considerable —la relacionada con Barghest nada más— de la trama del sexto Lostbelt de Fate Grand/Order, Avalon le Fae – The Moment a Planet is Born, así como algunas segmentos un tanto macabros, por lo que os pedimos que procedáis con cautela a la hora de leerlo. Los Lostbelts son, por resumirlo de forma sencilla, pequeños mundos donde la historia de la humanidad convergió en un punto determinado y su desarrollo cambió radicalmente. En el caso que nos ocupa hoy, se trata de la Gran Bretaña medieval, donde las hadas gobernaron sobre los humanos, quienes no son más que esclavos de la clase dominante. Gran Bretaña está dividida en varios clanes de hadas, todos ellos gobernados por la reina Morgan, quien tiene a tres hadas caballero —o Tam Lin, como las llamaron en la localización occidental del juego— a su servicio para proteger al pueblo. Estas tres hadas reciben sus nombres de diversos caballeros de la Mesa Redonda de nuestra historia, lo que les ha dotado de diversos poderes: Gawain, Lancelot y Tristán. Barghest, en su caso, fue bendecida con ser la Tam Lin Gawain, algo que selló parte de su ser. Aun así, es una de las Tam Lin más fuertes, superada únicamente por Lancelot.

Barghest pertenece al clan de los colmillos, uno de los seis clanes de hadas de Gran Bretaña conocido por ser animales antropomórficos, algo que ella, aparentemente no es. El pensamiento más lógico que se puede tener aquí, sabiendo el tipo de juego del que estamos hablando, es que si sacaran a una waifu furra no iba a vender tanto como si fuera una waifu tetona. Comprensible, pero no es correcto del todo, como podremos ver al final del artículo. Barghest, si nos basamos en la mitología inglesa, es un perro negro que aparece por las noches y al que todo aquel que ve, acaba muerto al poco tiempo, devorado por él. En el caso de la Barghest de Fate, este mito se mantiene, aunque de una forma ligeramente distinta y macabra. Para ella, lo más importante es la ley del más fuerte: los fuertes sobreviven y los débiles mueren. Es por eso que cuando busca a sus parejas, siempre acaba saliendo con las hadas más fuertes que existan, pero, debido a su naturaleza, siempre acaba comiéndoselas. Devorándolas, literalmente. Dejando nada más que una enorme mancha de sangre y unos pocos huesos en la cama al despertar.

El caballero Tristán contra la Tam Lin Gawain | © MELON22 (ilustrador oficial de Barghest)

A pesar de esta mentalidad de la ley del más fuerte, como gobernante de Manchester, tiene bajo su protección un pueblo entero de hadas débiles a las que ella misma protege, al ser una de las más fuertes que existen, así como a una considerable población de humanos que no viven como esclavos, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Gran Bretaña. No busca activamente destruir a los más débiles, sino protegerlos, algo que no se descubre hasta más tarde, ya que sus primeras apariciones la apuntan como una guerrera cruel y despiadada. Al tener que infiltrarse en una granja de humanos —sí, a los humanos los tratan peor que a los animales en este Lostbelt— para buscar a una amiga perdida, los protagonistas deben de hacer frente al muro de acero que es Barghest. Tanto es así que no queda otra que Tristán, uno de los servants que viajan con el protagonista desde el principio de este Lostbelt, tenga que sacrificarse para ganar el tiempo suficiente para que sus compañeros puedan huir de ella.

En este momento de la historia, la Tam Lin Gawain no conocía la verdadera identidad de su oponente. De haber sabido que se enfrentaba a Tristán, el resultado podría haber sido muy distinto, ya que, desde niña, su mayor pasión eran las novelas de caballería. Conocía las hazañas de aquellos que les daban a nombre a ella y sus compañeras de memoria, siente una devoción por ellos que rozaba la deificación —especialmente, como es obvio, a Gawain—. El cómo habría reaccionado al enfrentarse a uno de sus ídolos solo será algo que quedará en la imaginación de los jugadores. Poco a poco, según avanza la historia, podemos ver cómo Barghest tiene una personalidad muy recta, casi paladinesca, en muchos de sus aspectos, manchada por su incontrolable necesidad de devorar a gente más fuerte para ser ella aún más fuerte. Aun con este no tan pequeño defecto, es una buena persona a la que su naturaleza traiciona en ocasiones. Teniendo en cuenta lo que son los estándares de las hadas en esta historia, Barghest es posiblemente lo más cercano a una santa que podríamos tener en Gran Bretaña.

Al enterarse del plan que tiene su reina Morgan para erradicar a todas las hadas, con el fin de mantener el control del reino de Gran Bretaña, Barghest decide unirse temporalmente a Chaldea, grupo protagonista de la historia, con el fin de salvar a las hadas de su final. Es aquí cuando se ve una parte un poco más humana de ella: el inexorable muro de hierro que resultó ser unos días atrás, la paladina de Morgan, ahora está de su parte al saber la verdad tras los tejemanejes de su reina. Cuando están discutiendo esta nueva alianza, se trata también por encima el hecho de Barghest tiene una nueva pareja, un chico joven y enfermizo llamado Adonis, alguien extremadamente débil, pues ella cree que así podrá finalmente no devorar a su amor y que, finalmente, Adonis será su esposo para siempre.

Sinceramente, tremenda doña cuando lleva la armadura puesta. | © Aniplex

Tras la derrota de la reina Morgan a mitad de la historia del Lostbelt, Barghest pierde oficialmente su título de Tam Lin Gawain y, con ello, el sello que Morgan le puso al reclutarla. Así, poco a poco y al igual que todo Gran Bretaña, va sucumbiendo a su lado más feral gracias a la oscura mano de la gran calamidad que está por llegar a las tierras británicas. El tiempo pasa y todo se acaba convirtiendo en una masacre allá donde vaya: hadas aniquilando libremente a quien quieran y cómo quieran, e incluso transformándose en bestias oscuras de fuerza descomunal. Una carnicería en su máximo apogeo en absolutamente toda la isla. Al ver la decadencia que ha provocado la muerte de Morgan, Barghest regresa a su dominio, Manchester, esperando que todo esté a salvo en la medida de lo posible e, incluso, hacer que algunas huyan con Chaldea y sobrevivan a la purga del Lostbelt. No obstante, el dantesco cuadro que se encuentra al llegar hace más bien poco por su cada vez más escasa estabilidad mental: las hadas se encuentran en plena carnicería de humanos, masacrándolos según los ven, ya que querían imitar las hazañas de su líder, cómo ella se comía vivos a sus esposos. Aterrada por la situación, corre a buscar a su esposo actual, el enfermizo Adonis, quien llevaba muerto un tiempo ya, incluso antes de que Chaldea se acercara a sus dominios —la propia Barghest se lo había comido hace tiempo, pero cierto personaje se encargó de modificarle sus recuerdos—.

Es en este momento cuando Barghest explota. No puede soportarlo más. Ha luchado toda su vida por una mentira y, cuando por fin parece que las cosas van a empezar a ir bien, todo lo que podía torcerse se tuerce. A esto hay que sumarle que, al haber perdido el nombre otorgado por Morgan, su verdadera naturaleza despierta: una de las tres calamidades destinadas a arrasar Gran Bretaña, el enorme perro negro Barghest, el mismo de las leyendas y el que hace que Barghest pertenezca, efectivamente, al clan del colmillo. Para poder pararle los pies a esta incontrolable criatura, Chaldea envía únicamente a Mash —la servant por defecto del protagonista— y un par de servants más a hacerle frente al terrible perro negro, pero son rápidamente derrotados por ella. Usando el escudo de Mash como foco de invocación —recordemos que las tiradas que se hacen en el gacha del juego usan el escudo de Mash como base—, acuden a su llamada Gawain y Lancelot, los caballeros de la Mesa Redonda de nuestra historia para hacer frente a la bestia. Sumados a Mash, que posee el espíritu de Galahad, otro caballero del mito artúrico, los tres héroes de sus fantasías logran poner fin al perro negro que arrasaba gran parte del reino de las hadas. Y es aquí donde, tristemente, termina la vida de la trágica Tam Lin Barghest.

El Perro Negro Barghest, una de las calamidades profetizadas a destruir Gran Bretaña | © Aniplex

Barghest es, a fin de cuentas, un personaje trágico. Uno nacido con una maldición que causaría el fin del mundo forma inevitable y que, a pesar de eso, sigue adelante, luchando por lo que es correcto, por proteger a los débiles con su enorme y musculoso cuerpo y que hace todo lo posible por imitar los ideales caballerescos de su tocayo de otra realidad. Un personaje que, aun tratando de luchar contra su destino, todo se pone en su contra. Un personaje que toma el arquetipo de héroe trágico que tan popular es historias artúricas y añade ese toque de crueldad innecesaria por la que se caracteriza en tantas ocasiones Fate. Un personaje que, siguiendo la definición aristotélica de un héroe trágico cumple los tres puntos: es virtuosa, pues quiere lo mejor para las hadas; tiene defectos, pues su naturaleza horrible le obliga a cometer atrocidades de forma involuntaria; y, por último, el destino se pone en su contra, donde todo sale mal y acaba con su muerte a manos de los héroes que adoraba.

Deja un comentario