Hace poco nos llegaba la noticia de John Riccitiello retirándose de manera inmediata como presidente de Unity, siguiendo la reciente polémica con los abusivos nuevos términos de uso del motor y haciendo que la compañía cambiara ciertas cosas del acuerdo. Pero quien ande familiarizado con ese apellido sabe que no es la primera vez que Riccitiello causa problemas en la industria, con declaraciones tan intoxicadas de capitalismo como cobrar un dólar por recargar en Battlefield 3 o de desprecio a los desarrolladores como agraviarlos verbalmente.
Pero antes de Unity, Riccitiello fue el CEO de EA desde 2007 a 2013, años en los que la compañía publicó juegos como Dead Space, Skate 3, Dragon Age: Origins… y Shadows of the Damned. Volvemos al año 2005, donde gracias a Killer7, Goichi Suda y Shinji Mikami hacen buenas migas. El tiempo pasa y, con él, una generación de consolas. Suda pasaría desde 2006 empleando su tiempo libre en el concepto de Kurayami, el cual presentó a EA en 2008, con estos aceptando y Mikami siendo invitado a bordo del proyecto.

Sobra decir que Kurayami per se no llegó a ver la luz, pero Shadows of the Damned lo hizo, y su desarrollo «rompió el corazón de Suda» según Mikami. Viendo los relatos del desarrollo, no es de extrañar que el mismo Suda pasara una mala experiencia. El mismo concepto de Kurayami pasó por diversas revisiones hasta llegar a tener cinco versiones, con la definitiva siendo un producto opuesto a la visión inicial del proyecto. Elementos como armas para atraer al público occidental o la idea de Elevator Pitch —que sostiene que la trama debe poder ser explicada en la duración de un ascensor— fueron impuestas a Grasshopper Manufacture por mano de EA, alterando más y más la visión de sus directores.
Recientemente, debido a la polémica de Unity, ha resurgido el cómo en No More Heroes: Travis Strikes Again y No More Heroes 3 hay un antagonista llamado Damon Riccitiello, dejando bien claro el rencor que Suda le guarda al Riccitiello de verdad. La decepción con la limitación creativa que EA les impuso causó una ramificación en lo que ambos harían a futuro. Mikami seguiría con el terror empezando el desarrollo de The Evil Within. ¿Y Suda?, acabaría escribiendo Kurayami Dance.

Ayudado con el magnífico estilo de Syuji Takeya como artista, Goichi Suda convirtió el concepto original de Shadows of the Damned en una realidad más acorde a su visión original gracias a Kurayami Dance. Manga que a lo largo de dos volúmenes sigue las aventuras de Kaidō «Kamikaze» Wataru, enterrador en una misión de trasladar un importante ataúd a lo largo del reino.
Es un manga particular en cuanto de Suda51 tiene en su espíritu. Elementos como Wataru siendo enterrador —cosa que Suda fue en su juventud antes de unirse a Human Entertainment—, las referencias a Quruli o The Smiths —bandas a las que suele referenciar en sus obras— o, más agresivamente, las referencias a sus propios juegos, como The Silver Case, No More Heroes, Killer7, etc.
Forma sin ninguna duda parte de «Kill The Past», esta terminología no oficial usada para referirse a los juegos de Suda51 que comparten cierto simbolismo e imágenes, además del emblemático propósito de matar al pasado de uno mismo y dejarlo ir.

Es una obra muy esotérica que recoge inspiración de El Castillo de Franz Kafka, obra inacabada debido al fallecimiento del autor y, si bien cuanto más familiarizado se esté con el trabajo de quien en otros mundos se maneja como director aquí se luce como guionista, mejor es la experiencia de leerlo. Además de tanto Goichi Suda como Syuji Takeya han mostrado aprecio y dado a conocer la traducción de fans al inglés.
Resulta muy curioso cómo el efecto dominó de un CEO buscando el máximo beneficio económico desemboque en un manga completamente separado del tema. En cuanto a Grasshopper Manufacture, hace poco anunciaron una remasterización de Shadows of the Damned en la que, por voto en Twitter, se eligió que habría un traje de Wataru para Garcia Hotspur, protagonista del juego. Así que, aunque fuese creado bajo restricciones, la obra de alguien sigue siendo su obra para retomarla como busque, y alegra saber que vivimos en un mundo que tiene tanto a Wataru como a Garcia, testimonios de la importancia de la libertad creativa.