Shin Kamen Rider: el hombre, la leyenda

Aunque no existan Dios ni Buda, siempre estará Kamen Rider.

— Kamen Rider Spirits

En 2021 se conmemoró el 50 aniversario de Kamen Rider, una de las series más longevas de la televisión japonesa, y qué mejor manera de celebrarlo que con una película que sirva a la vez como reboot de la historia original, emitida por primera vez en 1971, y nada más y menos que de la mano del celebérrimo Hideaki Anno, a quien sin duda nuestros lectores conocerán por ser el creador de Neon Genesis Evangelion. Aunque inicialmente su estreno estaba previsto para 2021, la película sufrió retrasos debidos a la pandemia de COVID-19 y no ha sido hasta este año 2023 en que hemos podido disfrutarla. Por suerte, ya la tenemos disponible de forma legal en Amazon Prime Video, aunque solo con subtítulos en español, no con doblaje.

Cabe decir que no es el primer reinicio de una franquicia tokusatsu por parte de Anno, pues previamente hemos podido disfrutar de Shin Godzilla y Shin Ultraman, siendo Kamen Rider la tercera serie con la que se ha atrevido el aclamado director. Tampoco es la primera ocasión en la que Kamen Rider lanza una serie o película especial, pues tenemos, por ejemplo, el precedente de Decade, que se lanzó como décima temporada de la era Heisei y que conmemoraba, tal y como su título indica, toda una década de series de la fructífera saga.

Takeshi Hongo se transforma en el cíborg Saltamontes o Kamen Rider / © Toei Company – Hideaki Anno

Lo primero que llama la atención de Shin Kamen Rider desde el principio es su tono; quienes están ya mínimamente curtidos en la franquicia sabrán que, generalmente, Kamen Rider cuenta con un tono distendido y con muchos momentos humorísticos, sin renunciar por ello a tratar temas serios y a tener también sus correspondientes momentos de drama. Sin embargo, en Shin Kamen Rider comprobamos que el tono es muy serio desde el principio, y nada más empezar incluso vemos derramamiento de sangre, algo que muy pocas veces ocurre en Kamen Rider. El protagonista, Takeshi Hongo, se pregunta si ha matado a gente porque no es consciente de su propia fuerza y, al mismo tiempo, se ve obligado a convertirse en héroe sin comerlo ni beberlo.

El héroe es que lo es sin quererlo es, probablemente, y si se nos permite decirlo, el mejor tipo de héroe. Quizás porque da lugar a conflictos internos del personaje, pero también porque un héroe que no busca serlo activamente difícilmente podrá corromperse, a diferencia de aquel que quiere el poder a sabiendas.

Además, como comentábamos, esta es una de las pocas ocasiones en que se hace hincapié en la fuerza que posee Kamen Rider: el espectador es consciente desde el inicio de que el héroe es capaz de matar a alguien de un puñetazo, lo que nos lleva a pensar qué haría ese poder en las manos equivocadas.

Ruriko Midorikawa es un personaje importantísimo en la película / © Toei Company – Hideaki Anno

La película comienza un poco in media res. Sabemos que Takeshi Hongo es un cíborg mezcla de humano e insecto y que, por tanto, es un ser superior a la mayoría de los seres humanos. Así con todo, nuestro protagonista se niega a ser llamado cíborg Saltamontes y por su pasión por las motos y porque técnicamente conduce una llamada Ciclón, pide ser llamado Kamen Rider, o lo que es lo mismo, motorista enmascarado. Sin embargo, como señalábamos, el conflicto ya está iniciado una vez que da comienzo el filme y, tras una rápida explicación de lo que es y a qué se enfrenta, el héroe se ve en la tesitura de tener que derrotar a la organización malvada SHOCKER, compuesta también por cíborgs mezcla de humanos y otros animales, igual que él. En esta empresa le ayudará Ruriko Midorikawa, desertora de SHOCKER que conoce a la perfección a los miembros de la asociación y que se convertirá en una pieza clave para el argumento a lo largo de toda la película. Es un punto a favor el que un personaje femenino tenga un papel tan protagónico, ya que sin ella buena parte del filme no tendría sentido.

Este comienzo tan brusco y abrupto puede desconcertar mínimamente al espectador que, sin embargo, pronto acabará siendo captado por el mundo que propone la película, y para el que no necesita conocer nada más que lo que se le cuenta en ella. Dicho esto, sí que pensamos que es una película mucho más disfrutable conociendo de antemano algo de Kamen Rider, pero no es algo imprescindible, ni mucho menos: es un punto de entrada tan bueno como cualquier otro. Lo que sí lamentamos es no haber visto aún la serie original de 1971, pues estamos seguros de que habrá muchas referencias que se nos escapan por no haber disfrutado de esta antes, y que podríamos haber apreciado aún más el magnífico trabajo de Anno como director trayendo al presente una historia de hace más de 50 años, que seguro que es algo que ha hecho de manera soberbia, como es costumbre en este creador.

A estas alturas es importante recordar que Anno no es el pionero en realizar un enfoque más adulto y serio de Kamen Rider: tenemos los precedentes de Kamen Rider Amazons, serie con dos temporadas cuya visualización recomendamos fervientemente, y Kamen Rider Black Sun, que también está disponible en Amazon Prime Video en España. Y con respecto a series y películas nos parece importante y necesario comentar que Shin Kamen Rider tiene un ritmo bastante acelerado y apresurado; sus dos horas se hacen bastante cortas y, lo que es peor, la fórmula de MOTW (Monster Of The Week) no funciona tan bien como lo haría en una serie. Para quien no lo sepa, el MOTW consiste en que el protagonista o protagonistas se enfrentan en cada capítulo a un enemigo que, como no puede ser de otra manera, suele ser un monstruo. Sin embargo, en el formato de película, al darse todas estas peleas de forma continuada, es más difícil generar en el espectador esa sensación de cliffhanger, de hacerle pensar a qué clase de villano se enfrentará a continuación. Esto nos hace lamentar, al menos un poco, que Shin Kamen Rider no sea una miniserie en vez de una película, pues creemos que habría tenido mucho más espacio para contar lo que quiere contar.

La cíborg Avispa, una de las enemigas de SHOCKER a las que tendrá que enfrentarse Kamen Rider / © Toei Company – Hideaki Anno

Sin embargo, y aun con todo, Shin Kamen Rider es un filme absolutamente disfrutable y sobresaliente que lleva al espectador a hacerse preguntas relevantes y a seguir con interés el viaje de Takeshi Hongo y sus esfuerzos para seguir siendo humano pese a su enorme poder, lo que contrasta enormemente con los enemigos de SHOCKER a los que se va enfrentando.

Y hablando de enemigos, tenemos que decir que son variados y entretenidos aunque, de nuevo, desearíamos que el tiempo en pantalla de cada uno fuese mayor, pero entendemos que son muchos enemigos para una película de dos horas. También las coreografías de las peleas son mejorables, aunque nosotros destacamos las luchas contra la cíborg Avispa y contra cíborg Mariposa, que están especialmente bien ejecutadas.

También lamentamos especialmente la ausencia del mítico Henshin que Kamen Rider utiliza para dar paso a su transformación y que solo aparece una única vez en toda la película. Pero esto lo entendemos por el tono más serio, del que ya hemos hablado.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, Shin Kamen Rider también cuenta con un rider secundario que hará las delicias de los espectadores en la recta final de la película, aunque es cierto que el final queda abierto y que sería perfectamente posible una secuela que continúe la historia de Hayato Ichimonji.

Shin Kamen Rider es un reinicio y, al mismo tiempo, un homenaje a una franquicia legendaria que hace las delicias de jóvenes y adultos. Hay un Kamen Rider para todos y cada uno de sus espectadores, y si no lo hay aún, probablemente lo habrá en el futuro. Es lo que tiene que la saga siga gozando de una salud envidiable y que cada año tengamos nueva entrega en forma de serie o, a veces, en forma de película, como es el caso de esta de Hideaki Anno. Porque, pase lo que pase, siempre podremos confiar en él: siempre nos quedará Kamen Rider al final.

2 comentarios en “Shin Kamen Rider: el hombre, la leyenda

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