Opinión: Debemos arriesgarnos a consumir obras imperfectas

Durante los últimos años estoy intentando, sin éxito, salir del oscuro mundo de las redes sociales. Siempre me ha parecido una dicotomía difícil el tener que elegir si poder hablar diariamente con mis amigos a cambio de poner en juego mi salud mental, al estar completamente desprotegido de discusiones y malas noticias. Pero particularmente es porque suelo encontrarme, quiera o no, con opiniones con muy mala fe de cualquier cosa que me guste, particularmente de videojuegos. En estos círculos, además de gente movida por el FOMOFear Of Missing Out, miedo a quedarse fuera— y gente repitiendo las ideas de los creadores de contenido a los que siguen, hay una cantidad no pequeña de personas, a veces no muy avezadas en el mundillo, que se niegan a tocar cualquier cosa que no pertenezca a un canon concreto.

Cuando me refiero a un canon específico, me refiero a una serie de obras o creadores, aceptados públicamente como obras que son de alta calidad o incluso «perfectas» y que están encima del resto. No creo que tenga que mencionar ningún ejemplo, pues probablemente os hayan venido algunos a la cabeza, ya sean tanto títulos con altos valores de producción— los archiconocidos «triple A»— como procedentes de la gran esfera indie. Es común que el jugador estándar, especialmente el que está empezando, tenga esto como lo único que existe en el mundo de los videojuegos y puede ser una burbuja peligrosa en algunos ámbitos. Cabe destacar que, por supuesto, en ningún momento estoy menospreciando la calidad de estos juegos, pues aunque hay de todo suelen ser excelentes. Yo mismo soy muy fan de Tears of the Kingdom, sin ir más lejos. Además, es por supuesto válido que alguien que juegue de forma casual no escarbe más que lo principal del medio ya que no se está atacando al jugador, sino al propio ambiente negativo que puede formar. Porque el problema es cuando se empieza a considerar a los juegos fuera del canon de ese momento como inferiores y se empieza a despreciar a éstos porque, por razones varias, no tienen la popularidad o el nivel de pulido que sí tienen títulos de alto nivel de producción. Este artículo no nace del elitismo. Al contrario, con esto quiero pediros que os arriesguéis a buscar otras cosas además de las que ya conocéis, pero por supuesto que podéis seguir disfrutando de obras populares, como hacemos todos.

Hay gente con esta perspectiva distorsionada que considera a GOW un juego de peor calidad por no poder cortar los árboles. © Sony, Santa Mónica Studio

Este desprecio, para empezar, es terriblemente peligroso, porque genera unos estándares imposibles para los desarrolladores y que, poco a poco, se retroalimentan y generan a su vez una crítica nociva y peligrosa. Si bien la crítica es siempre necesaria para valorar una obra y cada uno tiene unos valores y criterios diferentes, es peligroso quedarse en una nube de pulido absoluto a la hora de criticar otros juegos que, si bien tienen otras bazas, no consiguen alcanzar ese nivel de producción y tienen que hacer sacrificios en cosas menores. Además, esta ciclo vicioso siempre va a más, y hace que tengamos a gente haciendo ruido en las redes con ejemplos absurdos, como que sea impensable que en 2022 God of War Ragnarok reutilice animaciones o presentar como un fallo del título que uno no pueda cortar los arboles del escenario. También es común en estos casos homogeneizar todas las características y mecánicas de distintas obras y quejarse si estas no están en todos los juegos, sin pensar si casan realmente, porque «está bien hecho en otro juego» con ejemplos tan extremos como pedir que el sistema de construcción del ultimo Zelda sea la nueva norma en juegos que te permitan construir elementos o incluso valorar de menos a un juego por carecer de mecánica de salto.

Por otro lado, es muy común ver quejas de que, en el presente, todos los títulos que salen a la venta son iguales y se acusa al propio medio de haberse convertido en algo genérico, además de que muchísimos géneros han muerto. Por supuesto, la realidad no puede ser más distinta. El mundo de los videojuegos está plagado a día de hoy de muchísimas obras que se alejan de las modas de los estudios mayores, pero es que al no tener el gran ojo del marketing por encima y a veces tener un nivel de acabado o presupuesto menor al resto se convierten en invisibles para el jugador medio, pese a que podrían perfectamente hacer las delicias de cualquiera que se arriesgara a disfrutar de una obra, aun con sus imperfecciones. Hemos hablado anteriormente en esta página de Atelier y de como hace todo lo que una gran cantidad de fans del medio buscan en un juego de rol japonés, pero que siempre critican que nunca se hace. Y esto es justo a lo que me refiero: hay una gran cantidad de obras que cumplen completamente el nicho del que algún grupo se queja de que no existe, aun siendo juegos con limitaciones, pero son ignorados constantemente por ser o bien imperfectos o bien tener poco nivel de producción. Y no estamos hablando de un título aislado, que Atelier es una saga que cumplió en mayo la friolera de 26 años. Como corolario a esto, también es bueno recomendar que revisitéis consolas antiguas —de la forma que podáis, yo aquí no voy a juzgar— y vayáis con ojos nuevos y sin prejuicios para poder encontrar verdaderas sorpresas, que a lo mejor habéis ignorado por ser títulos menores o porque no tiene las mejoras de calidad de vida que uno podría esperar de las generaciones modernas. Aunque, aún así, puedan tener muchísimas bazas que dejen en ridículo a títulos modernos.

Si no hubiera probado fuera de los cánones habituales estos ultimos años, no habría encontrado uno de mis juegos favoritos, Wild Arms 3 © Media Vision

Cabe destacar que aunque pueda parecer lo contrario, por supuesto, no se reduce solo a videojuegos —el cine está repleto de elitismo sin ir más lejos— pero es el mayor medio por el que me muevo y es donde la gente puede ponerse más picajosa respecto a que una obra tenga imperfecciones. Sé que con este artículo no conseguiré que dejéis para siempre de ser reacios a cualquier obra menor porque el rechazo nos pasa a todos, incluso a un servidor, pero lo que quiero que saquéis de este pequeño desahogo es que intentéis, al menos, darle oportunidades a juegos de menor presupuesto o con menos marketing detrás. Porque, quien sabe, a lo mejor vuestro futuro juego favorito está más cerca de lo que creéis. Solo hace falta que le deis una oportunidad.

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