Muchísimas personas conocemos ya la saga spin-off de Pokémon: Mundo Misterioso. Ese juego de exploración de mazmorras en la que nos ponemos en la piel de un pokémon ha llegado a las DS, 3DS y Nintendo Switch de millones de hogares. Actualmente contamos con cuatro entregas, divididas entre las consolas portátiles de la gran N y un remaster del primer título para Nintendo Switch. Las dos primeras generaciones de estas aventuras son de los juegos más exitosos de la franquicia fuera de la saga principal. Se podría añadir que el segundo, la saga de los Exploradores, obtuvo tanto críticas muy positivas como cariño, y su hueco en el recuerdo, de cientos de jugadores. El siguiente paso lógico fue llevar la saga a la siguiente consola portátil de Nintendo: la 3DS. Y la cosa no salió bien en absoluto, al menos al principio. Decimos al principio porque uno de los dos títulos, Mega-mundo Misterioso, no lo hizo mal. Pero el otro, Portales al Infinito, fue tiltado de despropósito y una gran mancha en esta aventuresca saga. Y por eso mismo, vamos a analizar este juego y ver qué falló, como podría no haber fallado y si se merece o no el título de «el peor Pokémon Mundo Misterioso».
Un factor crucial que igual habréis observado en muchas sagas es que el paso de una generación a otra no es un camino de rosas. Es normal, considerando que es posible que el equipo inicial no trabaje en los siguientes títulos o se intente cambiar de rumbo en la saga aprovechando el salto de sistema. Quizás aquí venga uno de los principales problemas de Portales al Infinito: la agresiva simplificación del título. Para empezar, limita el número de pokémon entre los que podemos elegir —aunque realmente era al azar—, ya que tenemos solamente a Pikachu, los iniciales de la quinta generación y al pokémon dragón Axew. No es un problema general del juego pero sí de la saga; aunque fuera aleatorio, los primeros títulos te daban una posibilidad mayor, de entre más de diez pokémon. Esto se sintió algo vacío y no era muy buena señal.

También se aplica a la gameplay en general. Sigue siendo la misma en términos de las mazmorras y la exploración por niveles que caracteriza a la saga. Sin embargo, está el hecho de que la complejidad que presentaba y que realizaba una buena curva en los primeros títulos baja por completo. Añade, a su vez, unas áreas exteriores a ciertas mazmorras que alargan la exploración y añaden unos puzles básicos por el simple hecho de añadirlos. En cuanto a novedades, no había ninguna destacable. Ni siquiera fuera de lo que era la exploración. El nuevo lobby, concebido como una especie de paraíso pokémon creado por los protagonistas como un lugar de descanso y comunidad, eran solares vacíos con minijuegos repetidos y no muy divertidos de probar. Quizás no son elementos tan malos si piensas individualmente en ellos pero no se puede negar que la monotonía reinaba en este juego.
Pero tiene que haber algo más, ¿verdad? Sí, la gameplay de la que hablábamos era estable. Mediocre, pero estable. Tuvo que haber algo más que hundiese el juego para que se pueda presentar esta sentencia de «título fallido» con tanta fuerza. Y sí, pues aún no hemos empezado a hablar de la historia que rodea a este juego. El argumento en un Pokémon Mundo Misterioso es lo fundamental para el éxito del juego; si no, un juego de hacer mazmorras sin fin podría terminar por resultar aburrido. Y nuestras dos primeras historias en la Nintendo DS giraban en torno a un humano convertido en pokémon y que apareció en el Mundo Pokémon con un propósito. Mientras que el primer título era una historia más sencilla, la segunda demostró una complejidad y una emotividad con sus personajes que le brindó, y con justicia, el prestigio que tiene ahora esta saga spin-off.
¿Cómo es esto en Portales al Inifinito? Os ponemos en situación. ¿Sabéis la sensación que es tener a un mosquito revoloteando, creer optimistamente que se ha ido y que vuelva cuando menos te lo esperas? Eso es este juego. Entre buenas ideas, como ciertos personajes entre los que se encuentran un simpático Quagsire o un trabajador Dunsparce, también tenemos tramas poco inspiradas, personajes crueles por el mero hecho de serlo, incongruencias, algunos momentos soporíferos, o incluso omisiones de ciertas escenas necesarias. Y nos podríamos pasar así el día entero. La conclusión, a todo esto, y el pensamiento que está en la cabeza de muchos al recordar este juego es: <<esto es un poco estúpido. >> ¡Y lo es! No por el simple hecho de comparar sagas, porque no se debería juzgar así. Pero imaginad que repente viene un Virizion, un pokémon legendario, que se pasea por ahí como si nada, metiéndose con los demás con el objetivo de sembrar el caos y la desconfianza, sin ninguna razón aparente, y todo esto de forma forzada porque, eh, ¡sigue siendo un buen pokémon! ¡Sigue siendo un defensor de los indefensos! Y el juego le trata como tal, pero si eres alguien débil le caerás mal y te ridiculizará ante todos en un pokébar —ojala me lo estuviera inventando—. Es un tratamiento de personajes sin sentido. Además de esto, otra cosa con la que se atreve el juego es intentar unos cuantos giros de guión, que al final parecen pensados para ser lo más simples posible. Si tu idea es hacer el tropo de que las apariencias engañan hay mejores maneras de hacerlo que este título.

Ni siquiera vamos a tocar el hecho de que repite exactamente los mismos eventos que los juegos originales, aunque un poco a su manera. No merece más la pena y sería lo suyo centrarnos en sacar algo de todo esto. No se puede —o no se debería, más bien— criticar algo de esta manera sin valorar o desentrañar una conclusión útil. Y en este caso se trata del problema del querer simplificar tu trama y querer hacerla más accesible. No suele ser buena idea reducir al mínimo tus argumentos y dejar sin explorar los giros y personajes que resultan imprescindibles para crear los conflictos y los eventos que necesita tu trama. Y sobre todo, ten por seguro que toda acción que hagas luego va a tener una consecuencia. No puedes empezar una escena usando todo lo que tienes para luego interrumpirla con un fundido en negro, un rótulo con lo que pasó y de vuelta al juego. Y sí, esto pasa en este título y en un momento que preferimos no decir cuál es.
Pokémon Mundo Misterioso: Portales al Infinito ha recibido críticas muy negativas y, entre ellas, la peor que puede recibir un título hoy en día a ojos de los gamers: notas que rondan alrededor del aprobado raspado. Es decir, que este juego está destinado al olvido más absoluto. Y creemos que eso es lo peor que le puede pasar a una creación: que nadie la recuerdo después de las horas que te has dejado en ello. Que no lo recuerden ni por lo bueno ni por lo malo. Así que, en parte, me alegro de que mantengamos vivo su ¿legado? enseñando una lección sobre el trato a tu obra. Eso sí, no recomendamos en absoluto jugarlo mientras tengas otros títulosde la saga por delante. Pero sí que os podemos decir que al menos los sprites 3D estaban simpáticos y la música no sonaba mal, ¿no?