En la mente de: Vergil (Devil May Cry)

En la mente de es una serie de artículos dedicados a profundizar individualmente en las características y motivaciones de algunos de los personajes más queridos e interesantes de los videojuegos y el anime.

Este artículo contiene un destripe exhaustivo de todo el argumento y desarrollo de personajes a lo largo de la saga Devil May Cry.

En uno de los artículos de Futoi Karasu, la bandada habló de las bandas sonoras de videojuegos, que destacaban especialmente para nosotros. Lo que nadie sabe es que, en realidad, tenía otra pieza en mente que podría haber recomendado, parte de otra saga, pero para cuya explicación satisfactoria necesitaría muchísimas más palabras. Se tendría que explicar todo el trasfondo detrás de la misma, de dónde sale todo lo que su letra expresa y por qué provoca ciertos sentimientos solo con su melodía. Debido al estrecho vínculo de dicha canción con el personaje al que representa y todas sus vivencias, quizás es más adecuado explicar todos los factores que llegaron a la expresión final que es Bury the light. Quizás, lo adecuado sería conocer la tormenta que se aproxima. Quizás, lo adecuado sería adentrarnos en la mente de Vergil.

Si bien lo principal de Devil May Cry (DMC) es su combate frenético y sin sentido lógico, en el cual lo importante no es ganar, sino hacer el combo más Smokin’ Sexy Style!! posible, sus personajes son un aspecto a tener en cuenta. La buena narrativa siempre se agradece y algún giro de guion con comedia de por medio nunca está de más —y ya si aparece una cinemática en la que matar demonios con un cohete, pues mejor que mejor—, pero para que todo se sostenga orgánicamente, algo lo debe de unir. Si bien los juegos tienen como protagonista principalmente a Dante, el cazademonios legendario, con su carisma en todo su esplendor siempre que es posible, el elenco que lo acompaña no se queda atrás. Sobre todo, la persona con la cual comparte un destino común, la que es la otra cara de la moneda, su opuesto total, pero, a la vez, su único igual: su hermano, Vergil.

Para tener sobre 40 años, tiene la piel mucho mejor que yo… / © CAPCOM

Sin embargo, ¿quién es Vergil? La primera vez que el público de los videojuegos le pone nombre, rostro real  y personalidad… es en el tercer juego. El hermano gemelo de Dante, que casi ha desatado el apocalipsis para obtener el poder de su padre, sin importarle las consecuencias que esto tendría para la humanidad. En esta entrega, podemos establecer un paralelismo con aquel ente que Dante derrota en el primer DMC, pues Nelo Angelo deja caer el mismo colgante que Vergil tenía. En la cuarta entrega aparece fugazmente, visitando una ciudad con la que tendrá mucha relación, de una manera u otra. Para finalizar, en la quinta iteración, descubrimos que toda la trama de dicho videojuego ha sido causada por su —eterna— búsqueda del poder absoluto.

Con todo, es dentro del contexto de esta última entrega cuando se puede empezar a entender al personaje. Para acompañar la salida del juego, se empezó a publicar un manga llamado Devil May Cry 5 – Visions of V, en el cual el lector puede acompañar a V, desde su creación hasta su retorno a forma completa, pasando por todo el mundo interior y traumas que lo acompañan. Es en este manga donde se puede descubrir exactamente qué pasó aquel aciago día que puso en marcha el hilo argumental de DMC

Los orígenes de la tormenta

Poco después de su octavo cumpleaños y de haber recibido dos colgantes complementarios, los dos gemelos vivían con su madre; Dante quería jugar con su hermano mayor, pero este quería leer en paz. Empezaron a pelear y su madre elige justificar al menor, provocando que Vergil se cogiese una rabieta y se fuese al cementerio de la mansión con su libro favorito, un poemario de Blake. En ese momento, demonios atacan el hogar del traidor Sparda; algunos van a por Dante y Eva, quien esconde al menor en un armario mientras la casa se incendia e intenta encontrar al mayor, muriendo en su búsqueda; otros van a por Vergil, quien es atravesado por los filos de los demonios al intentar volver con su familia.

Es en ese instante en el que Vergil, un niño inocente de ocho años, se siente por primera vez indefenso. Débil. Sin nadie que lo ayude. Sin la capacidad ni el poder de defenderse ni a sí mismo, ni a su madre, ni a su hermano menor. También es en ese momento cuando su espada, Yamato, se presenta ante él y le da el poder necesario para defenderse. Acaba con sus adversarios en un abrir y cerrar de ojos, dejando por primera vez a su mitad demonio tomar el control, y comprende lo que significa tener poder. Llega a la conclusión de que el lado demoníaco es el que tiene la capacidad de darle eso y que su lado humano solo lo lastra, por lo que, mientras ve su hogar en llamas y asume que su familia ha muerto, emprende la búsqueda de poder. Para no volver a sentirse tan impotente nunca más. Con todo, la impotencia, la debilidad y el abandono nunca van a desaparecer de su mente y pesadillas de ese día siempre volverán.

Moriría por miniVergil, sí lo digo. © Tomio Ogata

En su mente, dicho poder definitivo es el de su padre, el Caballero Oscuro Legendario Sparda, por lo que busca cualquier forma de obtenerlo, sin importar las consecuencias que esto pueda tener. Investigando en una biblioteca se encuentra con Arkham, quien le cuenta que la clave para poder alcanzar el poder de Sparda reside en la leyenda de la torre Temen-ni-gru, gracias a la cual Vergil podría recuperar el poder de su padre. Con todo, para poder ejecutar el plan, necesita la otra mitad del colgante que le había dado su madre, la cual tenía su presuntamente fallecido hermano. Sin embargo, un contacto del mundo de los mercenarios, Enzo Ferino, se encuentra con Vergil y lo confunde con su hermano pequeño, revelándole que este último estaba vivo. Esta revelación provoca sentimientos humanos, de nuevo, en aquel que había enterrar esa parte; ¿por qué Dante se había salvado? ¿Su madre había vuelto elegir a su hermano pequeño, dejándolo a él a su suerte? Esas preguntas, junto a los recuerdos que vienen a su mente a lo largo de los preparativos para el Temen-ni-gru, vuelven a resucitar en Vergil emociones humanas: principalmente, la necesidad de probarse mejor que su hermano, pero también algo que ni él mismo puede describir ni expresar… porque después de casi diez años en soledad, descubre que su hermano pequeño está vivo.

Con todo, vuelve a enterrar estos pensamientos, pues considera que no puede permitírselos en su camino solitario de búsqueda de poder, ese destino que él mismo se ha impuesto. La procura de cualquier rastro de su padre lo lleva fugazmente a una ciudad en construcción, Fortuna, donde, a parte de descubrir que adoran a su padre como si fuese un dios, deja algo que tendrá relevancia más adelante. Mejor dicho, deja a alguien… aunque prefiere no pensar en ello, pues tiene un plan en marcha. Temen-ni-gru se alza, Dante recibe la invitación y él empieza a ver los acontecimientos desde lo alto sin imaginarse todo lo que se viene. Incluso Arkham lo expresa: «Una tormenta se aproxima».

En el ojo de la tormenta

Si bien el subtítulo de Devil May Cry 3 es Dante’s Awakening y el juego tiene como una parte principal de su argumento la aceptación por parte de Dante de su lado demoníaco, su final supone una caída para el personaje de Vergil. El orgullo y ansias de poder lo llevan precipitarse al Mundo Demoníaco, separándose de un impactado Dante que creía haber recuperado a su hermano. Con todo, no solo son las ansias de poder el motivo de esta decisión, pues gracias a ese sacrificio evita que su hermano también quede atrapado con él y pueda volver al Mundo Humano. En solitario y en el nuevo mundo hostil en el que se ve confinado, el mayor de los hijos de Sparda se enfrenta con Mundus, pues considera tener el poder suficiente para vencerlo. Sin embargo, cae derrotado y el Emperador Oscuro lo transforma en Nelo Angelo, tomando el control de los actos, mente y vida de Vergil … lo que supone un nuevo trauma para el albino.

Es en este momento cuando Mundus elabora el plan que vemos en el primer Devil May Cry; al matar a Vergil, corrompe su mente y extrae el recuerdo y la apariencia de la madre de los hermanos, para llegar a la conclusión de que una demonia de ese aspecto era el cebo perfecto para atraer a Dante a la boca del lobo y manipularlo en los momentos clave. Además, Nelo Angelo juega también un papel en ese nuevo plan… aunque no le salió del todo bien. Ya en la primera batalla, a pesar de haberle ganado al cazademonios, Nelo Angelo no lo remata y retrocede al ver el colgante que aún llevaba su hermano. En ese momento, Vergil toma el control momentáneamente y evita conscientemente matar a su hermano menor. En otras dos ocasiones se da esta situación, hasta que finalmente se descubre su rostro y desaparece al ser derrotado, dejando como único rastro el colgante que Dante reconoce al instante. Un nuevo trauma para ambos hermanos: para uno, por haber muerto, ser controlado y obligado a enfrentarse a su hermano varias veces, y para el otro, por haberse visto obligado a derrotar a un hermano que ya creía muerto… otra vez.

Menudo face reveal, compañero. / © CAPCOM

Sin embargo, Vergil sigue vivo. Extremadamente debilitado y traumado, pero vivo. A la sensación de impotencia y falta de poder se le une el hecho de que durante toda su vida se ha visto controlado o influenciado por un poder mayor —sea Arkham o Mundus—. De nuevo, un motivo que justifica su búsqueda de poder.  Finalmente, decide buscar el poder definitivo de ambos mundos y así convertirse en el nuevo ser más poderoso. Para ello, necesita deshacerse definitiva y totalmente de todo aquello que lo hace débil, por lo que recupera su Yamato —arrebatándosela a un humano desconocido para él en aquel momento— y, cuando estaba a punto de caer definitivamente, realiza una especie de seppuku con dicha arma en lo que era su antiguo hogar. Es en ese momento donde se separan ambas partes: Urizen, el demonio, y V, el humano.

Si bien en el videojuego Devil May Cry V conocemos bastantes pensamientos de V —aunque el público aún no lo tendría por qué asociar con la parte humana de Vergil—, en el manga anteriormente mencionado es donde se desarrolla más todo el personaje y se profundiza en la parte humana. Desde su «nacimiento», el espectador es consciente de que V representará la parte que Vergil siempre intentó mantener oculta; la primera emoción que expresa es un temor a lo que él mismo ha provocado y un miedo atroz a morir. No es extraño que en los momentos en los que su vida peligra —sobre todo, en los que consigue sus poderes controlando a sus pesadillas sobre sus traumas y convirtiéndolas en familiares— V reflexione sobre aquellos puntos clave en su vida anterior y en cómo estos le siguen causando un pavor inexplicable: el hecho de no poder salvar a su madre, la sensación de siempre vivir a la sombra de Dante, ser considerado una herramienta sin ningún derecho a que nadie lo aprecie o se preocupe por él… Esta es la primera vez que V se queda completamente indefenso, teniendo que confiar en otros para su bienestar; tanto en sus familiares como en el propio Dante o Nero, quienes lo ayudan y protegen sin esperar nada a cambio. Gracias a estos dos últimos, V ve de primera mano cómo tener humanidad no excluye tener poder y que la verdadera fortaleza está en asumir el pasado y vivir con él, siendo consciente de todos los fallos, pero sin huir de ellos.

«No tengo nombre; tan solo he vivido dos días…» es la frase con la que V se presenta a Dante. Si este último tuviese un poco más de cultura literaria, se hubiese dado cuenta de que son los primeros versos de Infant Joy, un poema de William Blake, el poeta favorito de su hermano mayor. / © CAPCOM

Ya al final del juego, Dante derrota a un Urizen casi imbatible, pero deja que V le de el golpe de gracia —al fin y al cabo, fue V quien lo contrató para acabar con el demonio—. Sin embargo, gracias al discurso que el humano pronuncia, se da cuenta de todo el plan de V para reunirse con su parte demoníaca, pero ya es demasiado tarde. Al enterrar su arma en el corazón del demonio, V se enfrenta en una dimensión alternativa al demonio y, después de calmarla, se encuentra de nuevo ese niño indefenso de ocho años que quiere olvidar su corazón para volverse fuerte, que se ve solo y abandonado ante la vida y no sabe qué hacer. Ese niño que quiere olvidar el pasado, pero que a su vez no lo logra aceptar y sigue siendo un esclavo de dichas vivencias, siendo su único objetivo vital evitarlo sin considerar otro tipo de futuro. Un niño que, sin otro tipo de objetivos en su vida ni motivación para seguir adelante, se ha visto empujado a perseguir una meta que lo llevaría por caminos que nunca habría elegido libremente. Sin embargo, V le da el libro de Blake —el que estaba leyendo en aquel trágico día—, lo que representa el ser humano para Vergil desde que era pequeño y que ilustra que el poder por sí solo no es suficiente para vivir. Evitar todo lo humano no era bueno, evitar pensar en todas esas cosas dolorosas no era bueno, pues eso también lo llevaría a evitar a su hermano… algo que él no quiere, porque disfruta estando con su hermano, quien siempre ha sido su otra mitad y junto a quien siempre quiso seguir peleando y divirtiéndose

Finalmente, la parte humana, con todos los sentimientos, revelaciones y motivaciones que ha adquirido en su existencia, hace que el pequeño de ocho años acepte finalmente todo su pasado. De esta manera, V se despide recitando los versos finales del poema de Blake anteriormente mencionado, dando así fin a Infant Joy y al propio concepto de V: 

Thou dost smile,
I sing the while
Sweet joy befall thee

[«Así tú sonríes, mientras yo canto. ¡Que el dulce júbilo sea contigo!» Traducción de Nicolás Suescún]

De la misma forma que V se desvanece, un nuevo Vergil renace cual fénix de sus cenizas. Un Vergil que sí está listo para enfrentarse a todas esas experiencias traumáticas del pasado. Uno con una firme motivación por seguir adelante y resolver sus traumas e inseguridades finalmente.

Se vienen cositas. Con cositas, me refiero a un jefe final que casi me hizo llorar de la frustración. / ©CAPCOM

La calma después de la tormenta

Lo primero es lo primero: Vergil extrañaba una buena pelea con su hermano. Con sus sentimientos humanos asumidos y la posibilidad de finalmente superarlo, espera por fin superar esa sensación de inferioridad ante su propio hermano e impotencia ante las dificultades de su vida. Sin embargo, dicha pelea escala demasiado por la cantidad de elementos que ambos hermanos procesan en la misma, a lo que se junta la revelación de que el chaval con el que había estado interactuando hasta ahora y que había estado cuidando su parte humana era su hijo, aquello que había dejado en Fortuna sin saberlo. Nero, sangre de su sangre, no había dudado ni un segundo en ayudarle, siempre con su humanidad presente, y fue su última esperanza en los peores momentos.

De hecho, es Nero quien pone punto y final al enfrentamiento entre ambos hermanos y le demuestra de nuevo a Vergil que la suma de su legado demoníaco y su legado humano es la fuente del mayor de los poderes. Sin embargo, también es hora de que Vergil asuma las consecuencias de su destino y actúe correctamente, lo cual le condenaría a verse recluido de nuevo en el infierno. Afortunadamente para él, Dante no lo dejará irse solo. Para ambos hermanos ya no hay luz en sí, pero tampoco la oscuridad en la que ambos estaban sumidos a su manera hasta ahora; hay equilibrio, han superado esa mansión quemada y están listos para embarcarse a una aventura ellos mismos. Con todo, Vergil no pretende que ese sea su último destino, pues le entrega a su hijo el libro de Blake que V había recuperado de las ruinas de su antigua casa —el elemento que representa su parte humana—, como una promesa de volver, combatir de nuevo y recuperarlo. Una promesa de volver al Mundo Humano. Cuatro años más tarde, nadie tiene noticias sobre si alguna vez podremos ver esta promesa cumplirse en alguna nueva entrega de la franquicia, pero motivación no le falta. Mientras tanto, ambos hermanos seguirán recuperando el tiempo perdido y disfrutando de todas esas peleas amigables fraternales que no pudieron disputar a lo largo de toda su vida.

Jackpot! —o «¡premio!», pero no «jaque mate»—. / © CAPCOM

Y así, se sepulta la luz

Cuando llegó la edición especial de esta última entrega, era necesario un nuevo tema para el nuevo personaje jugable, el cual sonaría mientras demostraba su poder ante sus adversarios. Para tal fin, se siguió un proceso similar al de la creación de otros temas icónicos de cada personaje, en los cuales se ve reflejada la evolución, características y problemas de cada uno de ellos. Una vez sabiendo toda la historia de Vergil, cualquiera puede concluir que el tema de Bury the light supone una representación exacta de su historia y desarrollo.

El tema fue compuesto y producido por Casey Edwards, quien no era la primera vez que trabajaba con Capcom en uno de sus videojuegos, y cuenta con la voz de Victor Borba. Actualmente el tema oficial en Youtube cuenta con 10 M reproducciones y su duración es de 9:43 min. A la complejidad de crear un tema para un personaje tan complejo, se añaden requisitos y limitaciones que la propia Capcom impuso —de los que habla en esta entrevista—, como que solo le permitían usar una guitarra con distorsión en el estribillo o no querían los gritos característicos del metal más agresivo. Sin embargo, gracias a esta limitación fue capaz de idear otros sonidos que realmente sí transmitían la personalidad de Vergil, como uno de los bajos más potentes que se ha visto en la banda sonora de la franquicia.

Otra dificultad era el significado personal que Vergil tenía para todos aquellos que participaban en la canción. El compositor sabía que podría haber enviado la canción con solo 6 minutos, pero decide darle el tercer acto de cierre al personaje de Vergil y también darse un cierre a sí mismo como compositor de DMC, una saga para la que no sabe si volverá a escribir. A su vez, el vocalista Victor Borba fue decisivo para la incorporación de elementos que pueden marcar la diferencia en una canción, como entonaciones o uniones entre versos no previstas por Edwards, pero que sin duda concuerdan a la perfección con el espíritu de la canción.

A su vez, gracias a este tema podemos establecer otra relación entre padre e hijo, pues Bury the light y Devil Trigger —el tema de Nero— presentan un nexo en una frase en específico, la cual cuenta con la misma entonación y progresión en las dos canciones. Tanto el «bury the light deep within» como el «embrace the darkness that’s within me» nos dejan claro que finalmente ambos han aceptado sus orígenes y están listos para progresar, cada uno a su forma.

Escuchar Bury the light es asistir en vivo a toda la historia de Vergil. La letra y los cambios de melodía suponen una referencia directa a todo el personaje, un paralelismo con los sentimientos y decisiones que han llegado a marcar su vida, con alusiones a cada uno de los traumas, palabras, experiencias y elementos que han forjado al Vergil que ahora mismo está en el Mundo Demoníaco: legado familiar que le fue arrebatado, sensación de estar siempre en las sombras, búsqueda eterna de poder, caídas trágicas y un resurgimiento cual fénix. El verso más icónico de la canción es una buena prueba de ello, pues retoma la declaración de Arkham en DMC3 y la hace propia de Vergil: «I am the storm that is approaching». Todos sus victorias y fracasos están reflejados en esta canción, junto con la motivación inextinguible que siempre estuvo presente en él. Escuchar Bury the light es volverse esa tormenta y encontrar en los solos de guitarra finales la motivación para seguir adelante.

4 comentarios en “En la mente de: Vergil (Devil May Cry)

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