Humor absurdo y shitposting: el triunfo de Pop Team Epic

Si algo tiene el humor es que es totalmente personal y subjetivo, tanto es así que no es nada infrecuente que nos riamos de cosas que a otras personas de nuestro entorno no les hacen ni pizca de gracia. A veces nos reímos de cosas que no están pensadas para hacer reír, otras simplemente nos provocan carcajadas la espontaneidad o el tono de una situación o de unas palabras.

Podríamos hablar de los límites del humor, pero no es el objetivo de este artículo y ese tema daría, desde luego, para otra entrada completa en la web; pero sí que diremos, en cambio, que el humor es tan personal que incluso de unas culturas a otra cambia lo que hace gracia a la gente. El humor japonés, concretamente, se caracteriza por su tendencia al absurdo, cosa que conoce cualquiera con un mínimo interés por manga y anime humorístico. Buenos ejemplos de esto son Bobobo y Osomatsu-san, por ejemplo. Este tipo de humor puede chocar mucho con los gustos occidentales —sobre todo si no estamos «entrenados» para entenderlo—, pero también hay bastantes amantes de lo absurdo por nuestras tierras.

Pues bien, en 2018 comenzó su emisión un anime tan ridículamente absurdo que traspasaba las propias barreras de la absurdez; se trata de Pop Team Epic, una serie que no pretende nada y, al mismo tiempo, lo pretende todo a nivel artístico. En el pasado otoño de 2022 pudimos disfrutar de la segunda temporada de este peculiar anime, y lo cierto es que resulta hasta cierto punto sorprendente que una serie como Pop Team Epic haya llegado a tener una segunda temporada. Pero la realidad es que Poputepipikku —este es el título original japonés— lo ha petado, y no solo en Japón, sino también en el extranjero. ¿Cuál es la clave de su éxito? Eso es, precisamente, lo que pretendemos analizar en este artículo, y no os vamos a adelantar nada.

Una de las viñetas del manga más compartidas por redes es la de la hambaga. © Bkub Okawa

Vayamos por partes. Pop Team Epic es una adaptación del manga homónimo con formato yonkoma escrito y dibujado por Bkub Okawa. La brevedad e inmediatez visual características de este popular formato de cuatro viñetas hacen que los gags estén condensados y se capten en un vistazo. Esto hace que su lectura sea rápida, y que carezca de un argumento propiamente dicho favorece que el lector le dedique ratos muertos para simplemente entretenerse. A veces a uno no le apetece meterse entre pecho y espalda una serie de 1000 capítulos con giros de guion y personajes bien escritos; en ocasiones entra más fácil una obra sencilla, rápida, de consumo inmediato y satisfactorio, como si de una hamburguesa de comida rápida se tratara.

El anime mantiene un formato similar. Está compuesto por brevísimos capítulos de unos doce minutos que incluyen, a su vez, distintas secciones que muestran gags cómicos, por lo que generalmente no hay que seguir una trama o hilo argumental. Si bien es cierto que Pop Team Epic no es el único anime que sigue este formato muy breve, tiene una particularidad que lo diferencia de otros: y es que realmente los capítulos duran los 23-24 minutos a los que estamos acostumbrados en anime, pero cada episodio está compuesto por el mismo capítulo repetido dos veces, uno grabado con voces femeninas y otro con voces masculinas. Porque eso sí, Pop Team Epic es una galería de la industria seiyuu, ya que cada capítulo cuenta con cuatro actores de voz distintos que encarnan a las dos protagonistas, Popuko y Pipimi. De ellas hablaremos más adelante.

Una referencia a Pokémon en la primera temporada del anime. © Kamikaze Douga

Podría deducirse, entonces, que la clave del éxito de Pop Team Epic reside en su formato, y en parte sería acertado hacer esa afirmación; no obstante, la mayor parte de su triunfo se debe a una palabra que todos conocemos porque tenemos hasta en la sopa: Internet.

Internet es un universo de universos. Lo contiene todo y en él hay espacio para cualquier cosa que nos imaginemos. Lo cierto es que la forma en que hemos hablado del formato en que se presenta Pop Team Epic (tanto manga como anime) ya debería recordarnos a algo que vemos cada día en las redes sociales: se trata de los memes, eje vertebrador del humor y el espíritu crítico en el siglo XXI, que prácticamente son nuestro equivalente moderno de las viñetas de los periódicos de los siglos XIX y XX. Pop Team Epic es una fuente inagotable de memes, pero al mismo tiempo también es un meme en sí mismo. Esto también conecta con otro aspecto tan característico del Internet de los últimos años: se trata del shitposting, la publicación de contenido absurdo, paródico y muchas veces crítico en Internet. Pop Team Epic tiene el mismo espíritu que el shitposting y por eso triunfa: es una serie hecha para la era de Internet, tanto es así que creemos fervientemente que hace un par de décadas no habría tenido el éxito del que goza actualmente. Su impacto y relevancia se deben a que es hija de su época y del lugar que mejor la ha acogido: la red de redes.

Pero, como no podía ser de otra forma, estos no son los únicos factores que han contribuido a la popularidad de Pop Team Epic. También hay que hablar del contenido de la propia serie, que va mucho más allá de la absurdez. Por ejemplo, hay algunos momentos de crítica bastante poco sutiles —como la crítica al acoso sexual en la temporada 2—. También es preciso dejar claro que las referencias a otras series y juegos son un componente que atrae a mucho público distinto; a veces te saca una sonrisa ver una referencia a algo que te gusta, aunque se haga en tono humorístico, como las de Final Fantasy XIV en la segunda temporada. Además, las protagonistas, Popuko y Pipimi, gustan en tanto que suponen una ruptura de la visión cándida de las colegialas japonesas que se tiene en el imaginario colectivo.

Popuko y Pipimi son, como se dice en inglés, unhinged, lo que viene a ser profundamente inestables, desatadas, impredecibles. Este carácter aleatorio es lo que da gran parte de la gracia a la serie. Y, además, tampoco dudan en ser irreverentes. Que no os engañen sus uniformes de marineritas.

Popuko y Pipimi minutos antes de castigar al acosador sexual en la segunda temporada de la serie. © Kamikaze Douga – Space Neko Company

Y luego está el hecho de que, a nivel creativo, Pop Team Epic arriesga mucho. En la segunda temporada, por ejemplo, tenemos un capítulo en el que se narra una aventura de Hellshake Yano (un personaje secundario y recurrente de la obra) a base de dibujos en cuadernos. Y es tan imaginativo y diferente que no podemos dejar de aplaudir que se haga algo así.

Visto lo visto, está claro que Pop Team Epic tiene la receta para el cóctel del éxito definitivo: brevedad, humor, parodia y memes. Es una serie que lo tiene absolutamente todo para triunfar en Internet, como ya hemos mencionado, y por ello no es de extrañar que sea tan celebrada.

No nos engañemos: Pop Team Epic es una serie muy mala, al menos si la analizamos desde un prisma crítico tradicional. Pero la cuestión es que, a cambio, es una serie auténtica, ya que Pop Team Epic no le teme a nada, ni a hacer el ridículo, ni a tener mala animación; ni siquiera tiene miedo a llamarse mierda a sí misma. Porque Pop Team Epic va precisamente de eso: de divertirse, de dar la cara y rebelarse contra la propia industria del anime que la vio nacer, contraviniendo todo lo que esta representa. Y no cabe ninguna duda, entonces, de que pocas cosas hay más genuinas que aquellas que se muestran tal y como son al mundo, sin tapujos, sin máscaras. Eso es Pop Team Epic.

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