La tendencia a odiar las traducciones en español castellano

Si existe algo más infinito que el agosto de Haruhi Suzumiya, eso es, sin duda, el eterno debate entre español de España (o castellano) versus español latino. Y es que concretamente, en los últimos años, existe una enorme tendencia a odiar las traducciones que se hacen al español de España. Queremos dedicar este artículo a hacer un no muy extenso análisis de este fenómeno.

Empezaremos diciendo que el español neutro como tal no existe. Los fans de Latinoamérica siempre piden traducciones a esta variante del español para que ellos también puedan disfrutar, pero es que, como decimos, el español neutro es una invención. Siendo más precisos, cualquier estándar lingüístico es inexistente. ¿Por qué? Intentaremos explicar esto de forma que cualquiera lo pueda entender. Veamos, la lengua realmente la hacen sus hablantes. Y una lengua no es un bloque de cemento macizo que no se puede separar ni romper, sino que cada lengua tiene muchísimas variantes: es lo que se conocen como dialectos y los estudia la disciplina de la lingüística que se conoce como dialectología.

Estas variantes dependen de muchísimos factores: geográficos (la zona donde vivimos), sociales (el grupo social al que pertenecemos), incluso hay estudios que dictaminan que las personas de diferentes géneros usamos palabras distintas. ¿Alguna vez os ha salido el «esto solo se dice en mi pueblo»? Pues eso es lo perfectamente normal; el español que hablamos no depende solo de nuestro país, sino de nuestra ciudad e incluso el barrio, amén de que a eso hay que sumar los otros factores que ya hemos mencionado.

Si no te ríes con este momento probablemente no tengas alma. © Gamefreak – Nintendo

Pues bien, aquí entra el español neutro. Este es un término que realmente surge del doblaje —no de la traducción escrita— y es una especie de estándar panhispanoamericano para que todos los países de América Latina puedan disfrutar de doblajes que entiendan. Es, grosso modo, el equivalente a nuestro español de España que, por supuesto, también es un estándar ficticio, como no podía ser de otra forma (¿verdad que no se habla igual en Andalucía que en Castilla y León, en términos realistas?). Por supuesto, nosotros no tenemos ningún problema con el español neutro, simplemente queríamos aclarar que no es per se una forma más «correcta» de traducir, pues es una variedad del español que ni siquiera existe.

Ahora bien, ¿tienen los fans de Latinoamérica derecho a traducciones propias? Rotundamente sí. Cualquier persona con dos dedos de frente y que no peque de xenofobia reconocería este derecho de la gente que vive en América Latina. Ahora bien, el problema surge cuando los fans de Latinoamérica desprecian categóricamente las traducciones hechas en España; no queremos que se nos entienda mal: nos parece lógico y comprensible que al público de América no les gusten las traducciones pensadas para España. Como es normal, muchas veces se utilizan expresiones y palabras muy propias de aquí y que dificultan la comprensión de otros hablantes de español. Ahora bien, una cosa es que no te guste algo a sabiendas de que no eres el público objetivo para el que se ha creado tal cosa y otra despreciar y tratar como malas traducciones que no se han hecho pensando en ti. Esto último nos resulta un insulto para los profesionales de la traducción y el doblaje, que tanto trabajan, muchas veces recibiendo menos de lo que deberían a cambio de tareas titánicas.

Por supuesto, reiteramos nuestro apoyo al hecho de que deberían existir diferentes traducciones en español dirigidas a diferentes hablantes de nuestra lengua, pero este tema es muy complicado porque muchas veces depende de ventas y del mercado que tenga dicha traducción: si una empresa ve más rentable traducir algo al español castellano porque sabe que en nuestro país recibirá más ventas y mejor acogida, pasará de hacer una traducción latina si ve que no tiene rentabilidad porque no va a recibir tantas ventas.

Esto, por supuesto, no sucede en todos los casos, pero es de recibo pensar que en muchos pasará algo así, y es un motivo por el que las empresas optan por no realizar traducciones al español de Latinoamérica. Si se nos pregunta nuestra opinión, evidentemente, no nos parece ni bueno ni justo, pues el derecho a una buena traducción y localización debería primar por encima de los intereses económicos de las empresas. Pero, en fin, ya sabemos cómo es este mundo y el sistema capitalista que lo rige, por desgracia.

De las mejores localizaciones de la saga, sin duda. © Gamefreak – Nintendo

La cuestión es que los fans de Latinoamérica exigen que se abandonen las traducciones al español de España en favor de una traducción o neutra o latina, muchas veces con la excusa de que al otro lado del océano son más que aquí, pero desde luego a nosotros esto nos parece una solución egoísta. No entienden que, igual que ellos, nosotros también tenemos derecho a disfrutar de traducciones propias y no queremos renunciar a ellas. La solución óptima, aunque quizás un poco utópica, sería que, como decimos, cada uno tuviera una traducción propia.

Ante la posibilidad de que se nos acuse de nacionalismo, nada más lejos: no se trata de apoyar lo español a toda costa, sino de defender la labor de nuestros traductores y actores de doblaje. Hay que entender que, al menos en España, estas profesiones no gozan de las mejores condiciones laborales ni de salarios precisamente abundantes. Muchos traductores son autónomos —y cualquiera que viva en nuestro país sabe que no es nada fácil ser autónomo; la autora de estas líneas lo ha vivido en sus carnes durante cuatro años y medio y es una experiencia complicada— y la mayoría de las veces se les paga menos de lo que merecerían.

En España contamos con traducciones excelentes, como la de Persona 5 Royal, la de Yakuza Like A Dragon o, más recientemente, la de Pokémon Escarlata y Púrpura. Algunas de estas traducciones (hay más, pero evidentemente comentamos las que se nos vienen a la cabeza) han sufrido duras críticas inmerecidas por parte de fans de Latinoamérica. Repetimos que es normal y evidente que no les gusten, pero no por eso tienen que despreciar el trabajo de los traductores.

Una de las muchas perlitas de Ryuji en la localización española de Persona 5 Royal. © Atlus

No queremos poner el punto final a este artículo sin insistir, una vez más, por si alguien ha decidido leer rápidamente estas líneas y no ha entendido el propósito de lo que aquí se escribe, que no se trata de crear una pelea de España contra Latinoamérica porque nos parece cuanto menos absurda esa dinámica, sino que este artículo esgrime la defensa de traducciones propias y diferenciadas para que todos seamos felices y podamos disfrutar los productos que nos gustan. Creemos que comprender esto es lo mínimo y la base para hacer de este mundo complicado un lugar más feliz y armonioso en el que vivir. Haya paz y luchemos por lo justo y no con actitudes egoístas como pretender que dejen de existir las traducciones españolas en favor de solo traducciones neutras o en español latino.

Un comentario en “La tendencia a odiar las traducciones en español castellano

  1. Llego a tu posteo con casi 3 años de demora, pero con igual vigencia que si lo hubiera visto al día siguiente.

    Me llama la atención cómo el la disciplina en la que trabajo (soy Diseñadora de Contenido UX) hablamos y hasta abogamos por la localización del contenido para interfaces, mientras que la industria editorial sigue otro camino.

    Comprendo tu sugerencia de que haya traducciones locales (si queremos acercarnos a las personas es sin duda el camino), sin embargo sabemos que la industria editorial no va a despertarse un día con empatía fenomenal y va a decir: «ahora vamos a crear el puesto de localizadores de las traducciones para cada región de Latinoamérica».

    Si insisten en hacer una sola traducción para toooooooodas las personas hispanohablantes, ¿no debería ser la que más gente entienda? Debo reconocer, incluso, que como rioplatense me resultaría extraña la traducción con un «vos» que espero de escribientes argentinos o uriguayos. La artificialidad del español neutro pareciera tener, además de mayor alcance, esa marca de artificialidad que dice «el idioma original es otro».

    Comprendo que el consumo de cultura en España siempre fue en la versión española castellana (que difiere según la región). Lo que en América Latina queremos es esa versión americana de terminologías que podamos entender de punta a punta en las Américas y no que nos lleve un trabajo extra decodificar (no sólo para nosotros mismos sino para los niños, para quienes es especialmente difícil comprender), tanto como si leyéramos contenido localizado. Porque al final, lo que sucede es que, para los hispanohablantes, leer un libro traducido al español de España nos resulta muchas veces tan inaccesible como un idioma diferente.

    Lejos de querer polemizar con tu artículo tan bellamente escrito (y con todo muy claro para comprender), quería sumar una mirada latimoamericana sobre este tema que me convoca todo el tiempo.

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