Han pasado casi 20 años desde que la novela visual que lo originó todo vio la luz, publicada por Type-Moon allá por el cada vez más distante 2004 y, desde entonces, Fate se ha convertido en una de las franquicias audiovisuales más prolíficas del mundillo. Videojuegos de géneros diversos, animes, mangas, novelas e incluso CD dramas conforman un universo vasto, rico y casi inabarcable. Cualquiera que tenga en mente adentrarse en el mundo particular de su autor Kinoko Nasu —creador también de las inolvidables Tsukihime y Witch on the Holy Night, con el remake de la primera bien fresco desde verano del año pasado y el de la segunda fechado para este diciembre— tendrá bastante claro que el punto de partida va a ser la producción inicial, Fate/stay night, ya sea en su formato original o en sus diferentes adaptaciones a anime. Estas últimas están conformadas por la serie homónima de Studio Deen, que adaptaba a su manera la primera de las tres rutas de la novela, Unlimited Blade Works, que hacía lo propio con la segunda de la mano de Ufotable y las tres películas de Heaven’s Feel, más recientes y animadas también por el estudio de Nakano. Quizás a continuación le tiente darle una oportunidad a Fate/Zero, precuela guionizada por Gen Urobuchi —quien también estuvo a cargo en su día de la escritura de Puella Magi Madoka Magica— y que habitualmente tiende a ser recomendada en los círculos críticos como una producción imprescindible dentro de la franquicia. Pero, ¿y después? El abanico de opciones dentro del cosmos de Fate es enorme y las obras que abordar se acumulan por docenas. ¿Quizás la mejor idea sea instalar en nuestro teléfono inteligente el gacha de Fate/Grand Order? ¿Podría ser mejor opción dejar los videojuegos de lado por el momento e intentarlo con el anime de Fate/kaleid liner Prisma Illya? Para facilitar esta ardua y comprensiblemente agónica decisión, en Futoi Karasu nos hemos propuesto recomendar siete spin-offs que, seguramente, capten el interés de más de uno.
Fate/strange fake (Ryōgo Narita y Morii Shizuki)
Una de las cosas que caracterizaba tanto a Stay night como a Zero era el manejo de un elenco de personajes amplio y diverso. En ambos casos contábamos con siete masters, con sus siete servants, en una pelea a muerte por el Santo Grial. Como base, una quincena de personajes principales, más todos aquellos secundarios que ayudasen u obstaculizasen la misión de cada uno de los protagonistas. Si hay un escritor capaz de manejar un conjunto así de grande sin perder nunca el foco ese es Ryōgo Narita, autor de la serie literaria de misterio y acción urbana Durarara!! Narita plasma con su maestría habitual una falsa Guerra del Grial, con servants y reglamentos inesperados y que, por primera vez, tiene lugar en tierras estadounidenses. Los planes son más intrincados que nunca, los giros de guion se suceden sin respiro, hay espacio para reflexiones anticoloniales y el carisma que respiran todos y cada uno de sus personajes es abrumador. Y, por supuesto, toda oportunidad que nos permita ver de nuevo juntos a Enkidu y Gilgamesh más allá de Absolute Demonic Front: Babylonia es irrechazable.
Today’s Menu for the Emiya Family (Ufotable, con manga de TAa)
El idilio de Ufotable con la franquicia que nos ocupa viene de largo, desde la sorpresa que supuso para el público en la década pasada su adaptación audiovisual de Fate/Zero. En Emiya-san Chi no Kyō no Gohan cambiamos bastante el foco de lo que suele suponer la tónica habitual de Fate para el público más mainstream. Esta serie derivada transcurre en el mundo y época de Stay/night y mantiene a todo su plantel protagonista, pero en lugar de centrarse en la dura y cruda batalla que sostienen por la consecución del Grial lo hace en su vida diaria, más específicamente en las elecciones de comida y cena de Shirō Emiya, personaje central de la obra original, y el proceso para cocinar los platos pertinentes ante la golosa mirada de sus acompañantes. Ufotable muda sus habituales derroches visuales por un enfoque artístico mucho más cercano y suave, con una animación detallada pero tranquila y una predominancia de los tonos pastel. Saber, Lancer, Rin, Sakura y todos los demás desfilan por la pantalla en momentos cómicos y costumbristas, haciendo que un anime de cocina no sólo resulte apetitoso a la vista, sino realmente entretenido y cálido de ver.

Fate/Prototype: Fragments of Sky Silver (Hikaru Sakurai y Nakahara)
La Fate/Prototype original no era más que un cortometraje que animaba lo que en su momento fue la idea más primigenia de Nasu para Stay/night, así que el proyecto de llevar a cabo una presunta precuela de ese esbozo sorprendió a propios y extraños. Sakurai tenía más de una década de experiencia en la escritura de eroges para Liar-soft, pero su bagaje en las novelas convencionales era mucho más reducido. Con todo, el resultado fue redondo, con una autora que apostó por una narración de cronología intermitente y una estructuración de relato minimalista en la acción pero muy acertadamente centrada en la visión de los personajes. Fragments of Sky Silver presentaba en su primer volumen a una protagonista sorprendente y polémica por igual, Manaka Sajyou, con diversas caras, aristas y vértices en su construcción y tomaba un enfoque aún más coral de lo habitual en los siguientes. Mientras que la primera Prototype tenía toda la pinta de llegar a compartir un subtexto y planteamiento con las novelas más otome, esta se focalizaba especialmente en las relaciones cimentadas entre cada master y su servant y su particular forma de percibir la guerra. Para los más completistas, una vez finalizada la serialización, Sakurai escribió Fate/Labyrinth, una historia paralela donde, además, entraban en escena algunos de los servants más clásicos de la franquicia.
Lord El-Melloi II Case Files (Makoto Sanda y Mineji Sakamoto, con adaptación animada de Troyca)
Waver Velvet e Iskandar fueron, sin duda alguna, dos de los personajes más queridos de Fate/Zero por parte del gran público. El primero era tímido e inseguro, pero también inteligente y valiente en los momentos decisivos, mientras que el segundo era todo bronca, ruido idealista y explosión carismática, pero siempre con notas de bondad, sabiduría y ternura. Tanto las novelas de Lord El-Melloi II-sei no Jikenbo como su anime se sitúan años después de la 4ª Guerra del Grial, con un Waver ya adulto que, tras una juventud de aventuras, ha terminado trabajando como profesor para la Asociación de Magos en la Torre del Reloj de Londres. Cuando unos extraños sucesos relacionados con la hechicería comienzan a sucederse de forma inexplicable por las calles londinenses, Waver y su asistente Gray comenzarán a investigar, con nuestro protagonista teniendo siempre en mente el deseo y objetivo de un eventual reencuentro futuro con Iskandar. La serie equilibra de manera elegante los segmentos de investigación al más puro estilo de un Sherlock Holmes esotérico, con un Waver que cautiva en cada diálogo, con las escenas de acción desenfrenada, donde Gray tiene tiempo de brillar como si de la más habil de las Sabers se tratase. Contamos además con la presencia habitual de otros personajes muy queridos del universo de Type Moon, como Luvia, de Prisma Illya o, por supuesto, Tōko Aozaki, de Kara no Kyoukai y Mahōtsukai no Yoru.
Fate/Extra: Last Encore (Studio Shaft)
La saga Extra siempre ha resultado peculiar. Tras su primera iteración como dungeon crawler para PSP y su versión alternativa Fate/Extra CCC, recordada gracias a su encantadora villana BB, se situó como una visión muy distanciada de las habituales interpretaciones de las Guerras del Grial y que transcurría en un mundo virtual en el que las reglas eran bien diferentes. Como Saber, en sustitución de la habitual Arturia Pendragón, tenemos a la inigualable e inimitable Nero Claudius, que tiene el dudoso honor de ser el primer personaje de Fate que ya aparece en las búsquedas de Google por delante de su homólogo histórico. La adaptación de Shaft se toma ciertas licencias respecto al videojuego original y adolece de ciertos problemas de ritmo pero, como siempre, el estudio detrás de Monogatari Series y Arakawa Under the Bridge derrocha estilo visual por doquier y el trabajo del director Yukihiro Miyamoto —quien había dejado su sello previamente en Zoku Sayonara Zetsubou-Sensei y Maria Holic— termina resultando sólido como pocos. ¿Hemos dicho ya que sale Nero Claudius?

Teito Seihai Kitan: Fate/type Redline (Keikenchi y Ryouji Hirano)
Type Redline puede ser tranquilamente el manga en publicación de la franquicia más en forma actualmente, pese a haber nacido de una broma tan limitada como fue GUDAGUDA. Nuestro protagonista, Akagi, viaja al pasado gracias a una reliquia mágica dejada por su difunta abuela, con la que además termina por invocar a la Saber de turno, la abnegada pero heroica Okita Sōji, antigua capitana del Shinsengumi. Aterriza entonces en una II Guerra Mundial alternativa en la que una unidad subterfugia del ejército japonés, aliada con los nazis, comienza a intentar utilizar a los servants en su favor. El título no escatima en acción brutal y directa, con algunas secuencias de combate en sus viñetas que son la violencia hecha arte, y se atreve no sólo a introducir referencias a otras obras del universo que nos ocupa, sino que se aventura con cosas tan dispares como el cine slasher o la mismísima Regreso al Futuro. Mención obligatoria y especial merece una Oda Nobunaga que, como villana incómodamente temible pero deliciosamente magnética, se roba el manga en cada una de sus apariciones como si fuese el Gilgamesh más sádico y macabro.
Carnival Phantasm (Lerche)
Quizás esta sea un poco trampa, porque no solo de Fate vive Carnival Phantasm, sino que la miniserie se concibió como una celebración del décimo aniversario de Type-Moon como compañía. Es, en esencia, un crossover delirante donde los personajes Stay night se las verán y desearán con sus homólogos de Tsukihime en un sinfín de situaciones cómicas, cada una más absurda que la anterior. Todo esto presentado, además, por los gatos del Café Ahnenerbe. Cada capítulo de Carnival Phantasm no sólo desmitifica a sus personajes, los sumerge en mil y una referencias a sus obras madre y los arrastra por situaciones que podrían haber salido del capítulo más estrafalario de Bobobo, sino que su intención constante es ser una oda a la diversión, al humor más desquiciado y, a la vez, una carta de amor tremendamente sincera al universo creado por Kinoko Nasu. Y si sois fans de Fate/Grand Order no os podéis perder Grand Carnival, descacharrante serie heredera de cuatro OVAs que atentan contra todas y cada una de las normas de cordura que podría haber en el juego.
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