Pokémon Colosseum y su «mundo misterioso»

Hay muchos videojuegos y franquicias que marcan generaciones. Es difícil no encontrar hoy en día a alguien que no escuchase hablar de Pokémon, sea cual sea su edad. Tantos años de esta marca hacen que exista multitud de juegos muy variados para multitud de plataformas y que cada persona tenga su propia opinión de cada uno de ellos. Con todo, hay un juego que provoca una impresión diferente a otros de la saga en cualquier persona que lo juegue: Pokémon Colosseum.

Tan pronto suenan las primeras notas de su banda sonora, vuelves a adentrarte en este mundo de una forma muy familiar y lejana. Una simple sintonía y una imagen de un desierto tienen el poder de transportar a cualquiera al 14 de mayo del 2004, fecha en la que llegó a España el que fue el primer juego de aventura de Pokémon para una consola de sobremesa.

¿No es extraño ver que Pokémon de aquellas ni llevaba 10 años? / ©Nintendo

Para aquellos que solamente conocen a los míticos juegos con nombres de colores o de gemas, Pokémon Colosseum mantiene los seres adorables o aterradores, que se pueden capturar y entrenar para ganar batalla, pero hasta ahí llega lo poco que tiene en común con los juegos principales.

En estos, el protagonista suele ser un adolescente que deja su hogar, escoge una criatura inicial en el laboratorio del profesor de la región, parte de aventuras para completar la Pokédex, captura a pokémon salvajes, combate con entrenadores y gana medallas de gimnasio para poder acceder a la Liga y enfrentarse al campeón de la región. Ya de paso, suele haber un pequeño objetivo secundario, como derrotar a alguna organización criminal para evitar el Apocalipsis.

Todo el mundo el mundo sabe mejor o peor cómo se desarrollan los juegos de Pokémon, las mecánicas de los mismos y cómo transcurre en líneas generales su historia —aunque tendremos que ver qué nos deparan Pokémon Escarlata y Pokémon Púrpura este 16 de noviembre—. Sin embargo, en Colosseum ya se nos dice desde el primer momento que nos olvidemos de prácticamente todo lo que sabemos sobre los videojuegos de la franquicia.

Aviso: en los siguientes dos párrafos habrá ligeros spoilers de los diez primeros minutos de gameplay.

Desarrollado por Genious Sonority con la colaboración de Shigeru Miyamoto, en los primeros minutos de este spin-off se nos presenta un lugar lleno de tipos con muy mala pinta que nuestro protagonista —su nombre canónico sería Leo, pero obviamente se puede cambiar— destruye, después de robar algo y huir en una moto bien chula acompañado de su Umbreon y de su Espeon. Poco después llega a una locomotora extraviada en medio del desierto, donde como jugador averiguas que acabas de hacer explotar la base de un equipo criminal. Al ganar un combate doble bastante simple, Leo se dirige a otra ciudad donde impide que dos indeseables se lleven a una chica desconocida metida en un saco. Al rescatarla y enzarzarse en un combate pokémon con dichos malhechores, el jugador descubre que hay ciertos monstruillos a los que se les pueden cruzar los cables y por ello pueden llegar a atacar a personas. Cuando acabas con ellos, se desvela que Leo también era originalmente parte del equipo criminal, dándole a la historia un poco más de vidilla. Y menuda vidilla, pues a partir de ahí se va adentrando en los aspectos más marginales y criminales de la región en la que transcurre este juego. Bastante diferente a la historia habitual, ¿no?

Enfrentamientos dobles, niveles equilibrados, equipos rivales competentes con estrategias internas, pokémon oscuros… Sí, un resumen bastante acertado de este juego / © Pokémon Colosseum

En cuestión de gameplay todos, absolutamente todos, los enfrentamientos son combates dobles por defecto. No hay combates contra pokémon salvajes porque vas de ciudad en ciudad en supermoto, no llegas a transitar por ninguna ruta. Además, te cuentan que en esa región desértica no hay pokémon salvajes, así que, ¿cómo obtienes nuevos integrantes para tu equipo? Pues, obviamente, los robas. Eres un maleante, ¿qué esperabas? Para ser justos, eres un maleante bueno, así que como Robin Hood solo robas a otros criminales, con sus llamados «pokémon oscuros», un elemento que posteriormente sería recurrente en la franquicia —por ejemplo, en la película de Detective Pikachu aparece un elemento similar— y que se llevó a la práctica por primera vez en este spinoff. Al parecer, la organización de la base que explotó al principio del juego, el Equipo Cepo, se dedicaba a convertir pokémon normales en oscuros y tú, en tu arco de redención, te has propuesto acabar con dicha organización, capturar a todos estos pokémon alterados y purificar sus corazones.

Todos estos elementos y mecánicas hacen que la historia se desmarque completamente de la que nos tienen acostumbrados los capítulos principales de la franquicia pero conservando parte del gameplay usual. Por lo tanto, muchas personas que a día de hoy se quejan de que «la historia de los juegos es un refrito de la anterior» podrían encontrar en este título una historia alternativa que mantiene los combates pokémon. Aún así, hay que tener en cuenta que la historia es totalmente lineal; todo lo complejo y único que puede tener el personaje principal lo pierde cuando, por ejemplo, no puedes responder «no» a ningún diálogo sin acabar en un bucle infinito y todo lo que tienes que hacer es ir de ciudad a ciudad, hablar con una determinada persona y darle al botón A como si no hubiese un mañana. Los escenarios son escenarios, la exploración muy limitada, los diálogos circulares… Una de las razones por las que esto tiene lugar puede ser las limitaciones del hardware propias del momento en que salió el videojuego. Que no caiga en el olvido el hecho de que en la GameCube los datos de guardado aún se almacenaban en pequeños cartuchos llamados memory cards. Incluso el propio juego ya venía con una de regalo —por lo menos, el ejemplar que yo tengo— para que pudieses estar seguro de que eras capaz de guardar la partida.

Que tampoco caigan en el olvido los libritos de instrucciones que te traían los juegos. / © Reddit

Otro aspecto que se debe comentar son los integrantes que vas a usar en tu equipo. Se ha mencionado en este artículo que empiezas ya con un Umbreon y un Espeon y que para incorporar fichajes a tu plantel, deben ser pokémon oscuros que robas y que posteriormente purificas. Obviamente, no todos los que quieras o te convengan van a ser oscuros. Como jugador, debes usar sabiamente los recursos y combinaciones que puedes extraer de entre las opciones limitadas que se te ofrecen. De esta manera, también puedes comprobar tu capacidad de adaptación, al no poder limitarte a usar el mismo equipo y que te funcione en todos los combates, y darle así una oportunidad a ese pokémon que tenías cruzado desde el día cero, pero que ahora te podría sacar de un buen apuro. Además, la progresión de niveles en este juego es bastante buena: la única manera de aumentarlos es con combates y cuando la historia se pone interesante o estás inmerso en la purificación de un nuevo integrante, lo último que se te pasa por la cabeza es subir excesivamente de nivel a tus pokémon. Con todo, algunos combates extras sí que los verás necesarios, pues el dinero en este juego no crece de los árboles y sin pokéballs, pociones o revivires puede que no llegues muy lejos.

En este videojuego también se ofrecía una posibilidad bastante curiosa: pasar tus criaturas de los juegos de la línea principal a la gran pantalla. Esta particularidad te puede servir de mucho con los combates más complicados de la partida, pues aparte del modo historia principal, Pokémon Colosseum cuenta con un «modo combate», el cual puede recordar tanto a Pokémon Stadium como a la modalidad competitiva de la franquicia —de hecho, se inició en el mismo 2004—.

La música es algo que también se disfruta gratamente en este videojuego. Como ya comentamos, uno de los elementos que tienen más protagonismo en esta entrega es la banda sonora. Los temas son muy reconocibles y tienen esa capacidad de hacer que te adentres en el mundo oscuro y criminal que este juego ofrece, por ajustarse perfectamente a la atmósfera de la batalla o a las particularidades de los personajes, y quedarse así grabados en tu memoria.

Dentro del aspecto gráfico, era un juego bastante correcto para la época. Los personajes principales, antagonistas e incluso los escenarios presentan un diseño muy particular y acertado y, dentro de las capacidades de GameCube, sacaba todo el partido posible a la por entonces consola vigente de Nintendo.

Cada coliseo, ciudad y escenario tienen su estética propia muy marcada. De esta forma, se crea un mundo interesante que pocas veces aburre / © Pokémon Colosseum

Aún así, debemos comentar uno de los elementos que hace este juego más único: las animaciones de los pokémon en combate. Si hay algo que destaca de manera negativa en las entregas más recientes es que, a pesar de ser modelos 3D con movimientos «a tiempo real», parece que no han puesto ningún cariño en las animaciones. Este juego, junto con su secuela y los Pokémon Stadium, tiene el aprecio de los fans debido a esas pequeñas animaciones, revolucionarias en la época, que destilaban tanta dedicación: ningún pokémon realiza el movimiento para atacar de la misma forma, ningún pokémon cae debilitado de la misma forma, ningún pokémon retrocede al sufrir daño de la misma forma. Game Freak debería haber tomado nota de esto, pues es un elemento con bastante protagonismo dentro de los combates pokémon y que puede dar una mayor profundidad a nuestros enfrentamientos. Con los recursos y mejoras técnicas que hay disponibles a día de hoy pocas excusas quedan para no invertir un poco en hacer esas animaciones que realmente hacían sentir a los pokémon como seres vivos en sus nuevas entregas. Cierto es que hoy en día las desarrolladoras podrían lanzar parches para arreglar bugs y añadir particularidades o animaciones como estas, pero sacar tu juego a mercado incompleto y aprovecharse de esas actualizaciones para «acabarlo» no suele ser extremadamente popular entre la comunidad.

Por otra parte, el hecho de que todos los combates sean dobles hace que este juego sea desesperantemente lento. Esta sensación de lentitud se ve exponencialmente aumentada por el hecho de que uno tiene que andarse con pies de plomo a la hora de capturar, pues las oportunidades son limitadas y un golpe mal dado puede debilitar a ese pokémon que sería la pieza clave que le faltaba a tu equipo y no volver a tener la oportunidad hasta quién sabe cuando. Es por eso que, cuando un pokémon oscuro aparece, se puede experimentar una tensión similar a la de un enfrentamiento con un shiny. Además, si llegamos a este videojuego a día de hoy, podemos vernos influenciados por mecánicas de los combates dobles actuales que no se aplican a los de este juego —por ejemplo, Surf solo afecta a los dos enemigos y no a tu segundo integrante de la pareja— y provocar una catástrofe sin quererlo. Muchos jugadores consideran a este juego uno de los más difíciles, especialmente si pretendes completarlo al 100 % y capturar a todos los pokémon que se presentan susceptibles a ello.

Juntando pros y contras, nos encontramos con Pokémon Colosseum, un juego que ofrece unas batallas dobles increíblemente complicadas para lo estándar en la saga y un desafío bastante notable, con una recompensa también legendaria. Cuando este juego salió en occidente, contaba con una de las pocas formas legítimas de conseguir a Ho-Oh, la cual no revelaremos en este artículo —pero que puede añadir tranquilamente cuatro horas extra de juego a las 20-25 horas de la historia—.

El capturar a un legendario siempre aporta una gran satisfacción y mucho más después de haber sudado para capturar y purificar a tantísimos pokémon. / © Pokémon Colosseum

En resumen, este título —dentro de Pokémon y en su momento— se trató de una apuesta muy especial y única, que incluso a día de hoy es capaz provocar opiniones muy diversas en el público, pues coge los elementos base de las historias principales y les da un giro interesante, explorando narrativas innovadoras y no vistas antes en esta franquicia. Además, podría ser una buena decisión traer de vuelta este spin-off o algún tipo de continuación del mismo —como ya hicieron en 2005 con Pokémon XD: Tempestad Oscura, secuela directa de este título con virtudes y problemas similares a los ya comentados—. Si Game Freak decidiese seguir la idea de estos dos juegos, muchos de los contratiempos que presentaban en GameCube podrían verse solucionados por las nuevas tecnologías disponibles —con las que se podría ampliar el plantel de pokémon disponibles para la captura, trabajar más el apartado artístico, ampliar el mundo, o incluso servir como puente para traer a pokémon de anteriores generaciones a nuestras consolas de sobremesa—. Cierto es que en el último Nintendo Direct se han anunciado los dos Pokémon Stadium de la Nintendo 64 para la tienda de Nintendo Switch Online, pero si estos juegos aportan quizá menos interés al tratarse solo de combates en un coliseo, un remake o un remaster en el que los pokémon oscuros aparezcan de nuevo, combinando historia y combates en estadios, puede ser algo interesante.

Concluyendo, de este videojuego Game Freak podría sacar muchas ideas para dar un soplo de aire fresco a los juegos principales de franquicia, algo necesario en la actualidad y, si se da el desafortunado escenario en que Pokémon Escarlata y Púrpura decepcionen a la comunidad, quizás sea hora de que los pokémon oscuros vuelvan a las andadas.

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