Opinión: no deberíamos despreciar un juego por su estética

Un popular dicho español —aunque también existe en inglés— afirma que no debemos juzgar un libro por su portada, lo que quiere decir que no hay que quedarse en lo superficial y conocer algo mínimamente antes de apresurarnos a emitir un juicio. Esto vale para las personas, por supuesto, pues ya sabemos que está feo valorar a alguien solo basándonos en su físico, pero en un sentido literal y no metafórico también sirve para la ficción. Admitámoslo, es algo que todos en mayor o menor medida hemos hecho alguna vez. Sin embargo, sí que habría que considerar que es algo negativo que deberíamos aprender a gestionar y evitar en la medida de lo posible.

Aunque, como decimos, pasa globalmente, hoy nos gustaría hablar concretamente de los juegos que han sufrido esto, y es que no podemos seguir ignorando los prejuicios que hay sobre todo con los JRPG de estética anime. Da igual que encierren una buena historia y personajes bien desarrollados, mucha gente los despreciará simplemente por tener esa estética. Y esto no ocurre solo por parte de jugadores, sino también por medios especializados, que se supone que deberían ser más imparciales y justos. Es bien cierto —y esto hay que reconocérselo— que la tendencia se está revirtiendo en los últimos años, pero aún quedan retazos de esos prejuicios tan nocivos.

Xenoblade Chronicles 3, una de las últimas víctimas de los prejuicios. © Monolith Soft – Nintendo

Por ejemplo, en los Game Awards (aunque todos sepamos que no valen nada realmente) casi nunca se ha dado verdadero reconocimiento a ningún JRPG anime en la categoría principal; suelen quedar relegados a la categoría de mejor RPG, donde con suerte se llevan el premio, como ocurrió con Tales of Arise o Persona 5 Royal. Hay una tendencia a valorar más y mejor los juegos con estética fotorrealista que los que tienen estética cartoon o anime; por eso es hasta sorprendente (y de agradecer) que el año pasado ganara It Takes Two. Pero si los JRPG ya de por sí tienen poquísima representación en este tipo de premios, mejor no hablemos de las visual novels, a las que ni siquiera se tiene en cuenta casi nunca. La única representación que recordamos del género en los Game Awards fue la de 13 Sentinels. Hay quien argumenta que las visual novels no deberían ser consideradas videojuegos porque, aparte de leer y tomar decisiones, no suelen tener mecánicas. Pero ya contamos en esta web con un artículo al respecto en el que dejamos claro que sí lo son. Las visual novels no son un género incompleto porque, por esa regla de tres, todos los videojuegos lo serían. ¿Son incompletos los juegos de puzles si no tienen disparos igual que un shooter? Nadie en su sano juicio pensaría esto, no se entiende por qué sí se dicen cosas así de las visual novels. En realidad, sí está claro el motivo: puros prejuicios.

Más allá de los Game Awards, uno de los últimos juegos que ha sufrido este desprecio automático por su estética ha sido Xenoblade Chronicles 3. Es innegable que la segunda entrega de esta saga de JRPG hacía uso de ciertos tropos que provocan disgusto en buena parte del público, además de la sexualización de varios de los diseños de personajes femeninos, y por eso se entiende que hubiera ciertas reticencias con el 3. Xenoblade Chronicles 2 era, pese a todo, un buen juego —para algunos fans, mejor que el primero—, y Xenoblade 3 ha excedido las expectativas con una historia profunda, personajes bien construidos y un mundo rico y atractivo. No obstante, el juego ha seguido cosechando el desprecio por parte de muchos que, sin haberlo jugado siquiera, juzgan que es inmediatamente inferior a cualquier otro con estética fotorrealista que haya salido a la venta este año. Aquí no se van a hacer comparaciones ni a decir si es mejor o peor que cualquier otro porque al final eso es algo totalmente subjetivo, pero sí que creemos que para juzgar un juego lo mínimo sería intentar jugarlo y no dejarse llevar por su estética, que al final más allá de lo visual puede haber aspectos positivos que no se están considerando.

¿Cómo no recordar las decepciones con Tokyo Mirage Sessions #FE? © Atlus – Nintendo

Este desprecio no es ni mucho menos nuevo. Ya en 2016, cuando salió a la venta Tokyo Mirage Sessions #FE, originalmente en Wii U, hubo una oleada de críticas. En primer lugar, porque no era el crossover que la gente esperaba de Shin Megami Tensei y Fire Emblem, y en segundo, que tenía estética anime y que, además, la temática principal del juego eran los idols. La que firma este artículo reconoce sin avergonzarse que formó parte del club escéptico con el juego en un principio, pero por suerte abrió los ojos y tuvo la oportunidad de jugar Tokyo Mirage Sessions cuando fue relanzado en 2020 para Nintendo Switch. La sorpresa con esta obra fue muy grata, pues se trata de un JRPG sólido con elementos que recuerdan a SMT y Fire Emblem. De hecho, sería posible afirmar que supera a casi cualquier juego de la saga Persona con creces, incluido el elenco de personajes.

Nuevamente, estamos ante un caso de un juego que el público se apresuró a juzgar por su estética y temática sin haberlo jugado. Y con su relanzamiento en 2020, reaparecieron los mismos comentarios que ya tuvieron lugar en 2016. Se repite cíclicamente.

Codename: STEAM es un título muy sólido de 3DS que tuvo unas ventas bajísimas. © Intelligent Systems

Pero no solo los juegos con estética anime sufren este destino, pasó algo similar con el RPG de estrategia de Intelligent Systems (los creadores de Fire Emblem) titulado Codename: STEAM. Este juego de 3DS era, según la autora de estas líneas, mejor que las dos entregas de Fire Emblem (sin contar el remake de Shadows of Valentia) que salieron para la misma consola, y aun así fracasó estrepitosamente. Queremos pensar que parte del fracaso fue debido a su estética, que mucha gente criticó porque era de cómic americano, cosa que, si juegas, tiene todo el sentido por su historia y ambientación. Tal fue el fracaso en ventas del juego que, a pesar de que el final queda abierto a una segunda entrega, nunca se llegó a realizar, y es una verdadera pena.

Para acabar, antes de cerrar este artículo, sería interesante hablar de algo que también se comenta mucho, y es la «animezación» de algunas sagas. Por ejemplo, se suele decir que Fire Emblem o Shin Megami Tensei se han vuelto más anime con sus últimos juegos, pero creemos que no es cierto: siempre han tenido o intentado tener estética anime, lo que pasa es que dicha estética anime también ha cambiado con el paso del tiempo y, además, los gráficos de los juegos han avanzado.

Para concluir, esperamos que a los lectores de nuestra web les haya servido este breve artículo para, al menos, reflexionar un poco. Es difícil eliminar de un día para otro los prejuicios que están muy establecidos, pero se puede trabajar para aprender a dar una oportunidad a cosas que en un principio pueden no atraernos demasiado.

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