La estética de los 2000 en los videojuegos: Cadenas, pantalones bajos y mal gusto

Para empezar vamos a ir de cara: ¿Habéis probado a ver vuestras fotos de principios de los 2000? Si la respuesta es negativa, de verdad que os aconsejo no hacerlo. Como siempre, toda fotografía es producto de su época, y la estética siempre estará ligadas a las tendencias del momento… y por desgracia, en los 2000 entrabamos en el nuevo milenio y nos creíamos con derecho a romper con todo.

Primero de todo, un pequeño momento para recordar la evidente alineación política de Futoi Karasu: Muy conservadores no somos, nuestra plantilla está hasta arriba de rojos, punkis y homosexuales maleantes, así que abrazamos los cambios a lo establecido. Si los noventa fueron la era del grunge, en los 00 el rap se imponía sobre las cuerdas de Nirvana y de pronto ya teníamos el pie metido en la crisis financiera del 2008. El futuro era prometedor, pero solo para unos pocos. En otras palabras, éramos unos muertos de hambre y la moda se orientó a vestir como un arrastrado.

La estética se basaba en parecer futurista, estábamos en los malditos años 2000, ¡como iba a ser si no! Pero el dinero no acompañaba, y la única realidad eran el plástico y la cutrez. La cultura urbana había llegado, Eminem era el rey. Cualquier producto que saliese al mercado tenía una decisión estética obligada: Parecer un tatuaje tribal.

Si tenías esta Game Boy Advance ahora eres un capo / ©Nintendo

Y esto nos llevo a la época más sinvergüenza en cuanto a lo que se refiere a la estética videojueguil. El 3D aún era un tema relativamente nuevo, así que ahora la moda era que las carátulas de los videojuegos fueran acorde a ese futuro de plástico: modelos 3D puestos con el peor gusto sustituyendo las clásicas y preciosas ilustraciones.

La cosa iba de ser RaDiKal. De romper iconos y en general, de crear polémica. Los 2000 son una época irrepetible porque en cualquier otro momento de la historia poner a Super Mario enseñando un tatuaje tribal se hubiese considerado de mal gusto, o simplemente shitpost, pero esos años fueron ese momento mágico de transición donde absolutamente todo valía, y todo tenía que ser, como mínimo, provocador.

Final Fantasy sufrió los 2000. Que el protagonista en la décima entrega de tu saga fuese Cristiano Ronaldo lo decía todo. Su outfit, con un peto con una pierna más larga que la otra, la rejilla y su pelo rubio decolorado, es algo completamente producto de su época, pero no más que su secuela. Yuna, se acabó lo de ser monja, ahora serás una Spice Girl. Debes liderar tu grupo personal de Totally Spies, y cada una tendrá una personalidad supermarcada: Rikku será rediseñada para ser básicamente, una jamaicana con trencitas, y aparecerá un nuevo personaje, serio y frío, una gótica para cumplir con todos los targets posibles. No os confundáis, no estoy siendo faltón con Final Fantasy X-2, pero me parece fascinante que nadie pusiera el freno.

Pensé en este articulo por culpa de rejugar Jak II: El Renegado. El titulo de Naughty Dog tiene las cosas bastante claras: Esto ya no es un juego para niños. Esta frase resume la trayectoria actual del estudio, que ha refinado su target y ahora hace juegos serios y sin personajes coloridos, porque son unos cobardes, pero en los 2000 Jak & Daxter funcionó muy bien, y el colorido plataformas tenía que tener una secuela… en la que Jak viajaba en el tiempo, a una ciudad bajo un yugo fascista, para luchar junto a los guerrilleros de la resistencia. «Esto ya no es un juego, Jak, toma cuatro pistolas y a robar coches. Las ilustraciones huyendo de la policía lo van a petar en las portadas de la PlayManía«.

Y podría pasarme el día dando ejemplos de este efecto 2000, en el cual se esperaba que los coches volasen, pero donde lo único que voló fue la falta de vergüenza para crear, pero me gustaría dar un último ejemplo, que supo ir desde el primer día con las tendencias: El puñetero Sonic el erizo.

Soy el Efecto 2000 y vengo a por ti / ©Sega

Sonic ES los noventa. Desde el primer día fue provocador, así que el nuevo milenio vino como anillo al erizo. Sonic Adventure marcó el rumbo a seguir, y las canciones de Crush 40 se convirtieron en la nueva seña identificadora del puercoespín. Sonic ya hacía snow, así que seguir con su arco de ser Poochy de los Simpsons era lo que tenía que pasar y… resulta que las malas decisiones al final no eran tan malas, viendo el contexto de la época y la línea del personaje, sino más bien lo que tenía que pasar. En Adventure 2 conocimos a Shadow the Hedgehog, y la popularidad de este desemboco en una secuela protagonizada con él y su mejor amigo: Un rifle semiautomático.

¿Entendéis por qué me parece una maravilla este momento? A día de hoy Shadow con una pipa nos hace muchísima gracia, pero en el momento el cringe no se había inventado y se aplaudió como una idea totalmente rompedora. No daba vergüenza, era GUAY, y nuestras fotos de la época no daban vergüenza, eran GUAYS.

Pero el tiempo pasa, y las cosas se ponen en su lugar y… no, Ricardo, esta foto no es guay, tenías catorce años y dabas bastante pena.

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