Especial: Los siete pecados capitales

Semana Santa. Periodo eclesiástico y cristianamente conmemorativo. Procesiones cargadas de imaginería católica recorren el territorio español y los capuchones nazarenos forman ordenadas filas a lo largo y ancho de las calles al ritmo de los tambores y el son de las cornetas. En Futoi Karasu no queremos perder la ocasión de celebrar tan litúrgico ritual pero, como al mismo tiempo, nos gusta llevar la contraria más que a un tonto un lápiz, hemos decidido sumergirnos en otro aspecto del cristianismo: los siete pecados capitales. Y qué mejor momento que la semana en la que se celebra que Goku murió por nuestros pecados sólo para resucitar después y salvarnos de Cell —puede que estemos mezclando religiones ahora mismo, que el jugar a los nintendos, por la luz, nos causa daño cerebral, porque es demonio— para indagar en las obras pecaminosas que más nos gustan. Aquellas de nuestras favoritas que mejor representan estos vicios tan a evitar. Y no, ni hablaremos de The Seven Deadly Sins ni de Fullmetal Alchemist.

Gula:

Quizás, en el plano moral, el menos cuestionable de los pecados. Salvo si eres Kirby. Si eres Kirby tu gula puede aniquilar universos enteros.

Shokugeki no Soma (Clara Kujo)

Cuando pienso en gula, la primera obra que se me viene a la mente es, sin duda, Shokugeki no Soma (Food Wars). Y es que este manga (o su versión animada, para quien la prefiera) es capaz de despertar el apetito de cualquiera y, ya de paso, aprender un poco sobre técnicas de cocina, además de conocer alguno de los ases que los protagonistas guardan bajo la manga. No se recomienda leerlo antes de comer, eso sí. Y por si todavía os habéis quedado con hambre y además os gusta One Piece, los autores de Shokugeki también tienen un spin-off llamado Shokugeki no Sanji en el que veremos al habilidoso cocinero de los sombreros de paja desplegando todas sus habilidades culinarias. ¡Que aproveche!

© Shueisha

Isekai Shokudou (Hachedehelp)

Una mezcla perfecta de dos de mis guilty pleasures más socorridos: los animes de cocina tranquilitos y un poco moñas —ay, Ristorante Paradiso— y los isekai cutres llenos a más no poder de tópicos del género. Un cocinero bastante hábil regenta un restaurante en nuestro mundo que, cada fin de semana, cierra al público normal y abre sus puertas a los comensales venidos de otra dimensión, una de fantasía, llena de dragones, magos y elfos veganos. Una joven demonio sin hogar y la mismísima y todopoderosa reina de los dragones negros le ayudarán como camareras y, sábado tras sábado, se maravillarán con las infalibles recetas del maestro chef. Basado en una serie de novelas, hablamos de un anime —y manga— reposado, calentito y con dosis de buen humor que se permite tejer pequeñas historias entrañables que entremezclan a sus, a priori, episódicos personajes. Para chuparse los dedos.

Lujuria:

Técnicamente la lujuria en sí misma tampoco tiene tanto de malo. Pero claro, hay que saber sortear la línea donde todo pasa a ser vicio, perversión y socialismo. Y si no, que se lo pregunten a los autores de Seikon no Qwaser.

Catherine Full Body (Jack Norman)

Con el equipo de Persona a la cabeza, Catherine: Full Body (PS4, PSV, Switch) nos plantea el dilema clásico de MegaTen, orden y caos, en el ámbito de las relaciones entre adultos. En él encarnamos a Vincent Brooks, un cretino inmaduro de mucho cuidado. Tras despertarse habiendo cometido una infidelidad de la cual no recuerda nada, Catherine es un doble viaje entre la búsqueda de la madurez del protagonista y nuestras decisiones. ¿Cómo planteamos el mayúsculo error que supone traicionar la confianza de tu pareja? ¿Hacia dónde se dirigirá la vida de Vincent? Eso tendremos que decidirlo nosotros. A través de varias rutas y finales, las posibilidades de este original juego de puzles son amplísimas.

Bakemonogatari (Hachedehelp)

Esta vez no querría incidir en que la obra trate sobre la lujuria, aunque hay no pocos pasajes, especialmente culpa de Araragi, en los que así es, sino que me gustaría resaltar lo que demonios sea que se le pase por la cabeza al autor de la adaptación al manga de la exitosa novela de NisiOisin, el mismísimo Oh!Great, que ya hizo bastante de las suyas en Air Gear y Biorg Trinity. Oh!Great, pseudónimo de Ito Ogure, está caliente, está muy caliente, con prácticamente todos los personajes —excluyendo a las niñas pequeñas, gracias al cielo— de la obra. Senjougahara está más guapa que nunca, los atributos de Hanekawa desafían las leyes de la física hasta cotas completamente incómodas para el lector y los personajes masculinos… oh, los personajes masculinos. No es que se aprecie levemente, es que se nota a kilómetros que el autor fantasea día sí y día también con Dramaturgy, Guillotinecutter, Oshino Meme e incluso con el mismísimo Araragi, con el que busca cualquier excusa para mostrar sin camiseta y marcando abdominales de acero. ¿Lo más gracioso del asunto? Que el manga se acerca a su fin, Ogure ya ha decidido que para lo que le queda en el convento se caga dentro, y la sexualización de los personajes se ha vuelto una comedia en sí misma.

Ira:

Esta es muy fácil de explicar. Ira, sí, lo que siente nuestro director de manera irrefrenable y violenta cuando le llegan comentarios sobre que «el lolicon no es pedofilia porque son personajes ficticios». Ira homicida.

Asura’s Wrath (Drazz)

Y hablando de la ira, ¿Por qué no echar una cana al aire y descontrolarse por una vez? En este, uno de los juegos más mecánicamente extraños de Capcom, controlaremos a Asura, un antiguo dios, en una pura búsqueda de venganza por el secuestro de su hija, al más puro estilo de Liam Neeson en una de esas películas de tarde. Un anime interactivo cuyo primer jefe consiste en destruir a un enemigo de tamaño planetario solo con el poder de la ira, y desde ahí solo va hacia arriba. El jefe final es un DLC que podríais ver también en YouTube, pero que debéis hacer, ya que es lo más intenso que vas a podrás ver de este estilo. Aprende Kratos, que el papá furioso ya estaba de antes.

Asura preparado para soportar el peso de ser el mejor anime que se ha emitido en una PS3 / © Capcom

Ninja Gaiden (Hachedehelp)

La veterana saga de Team Ninja opera en este pecado a dos niveles. Por un lado, originalmente nace como una historia de venganza. Ryu Hayabusa intentaba desagraviar la muerte de su padre, asesinado en un misterioso duelo allá por 1988 en la NES. Más de tres décadas después, la franquicia nos ha dejado varias líneas argumentales, títulos de primerísima calidad como Ninja Gaiden II y ha sido junto a Dark Souls uno de los mejores ejemplos de cómo una obra artística puede afectar al estado de ánimo del público de una forma visceral e iracunda. También, seguramente, haya sido una de las principales causas de roturas de gamepads.

Avaricia:

En Futoi Karasu no controlamos tanto de esto porque somos gente honrada y llevamos una web sin ánimo de lucro. Pero eh, que si nos queréis donar dinero tampoco nos opondremos.

Wario Land (Jack Norman)

Tras su introducción como villano okupa-castillos en Super Mario Land 2, el antihéroe gamberro de Nintendo por excelencia debutó en solitario en 1994 con un sólido plataformas de estilo clásico. En Wario Land, nuestro bigotudo protagonista busca conseguir todo el dinero posible para recuperar su castillo… o algo más. Como quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, Wario arrasa con las reservas de oro y la colección de tesoros de los Piratas del Azúcar Moreno y la Capitana Sirope.

Genshin Impact (Mr Gorilo)

MiHoyo (nombre más que adecuado para el pecado que representa) ha logrado crear un gacha free-to-play con una calidad muy superior a lo que ofrece el mercado (que suele ser vergonzosamente bajo). Pero el precio de la fama y de ganar millones de dólares al año conlleva una especie de profecía autocumplida: querer más, y más. Y mucho más. Esto queda claro cuando los eventos están patrocinados por la Cofradía del Puño Cerrado, que las tiradas sean tan ridículamente caras, o que en los Aniversarios te den cuatro migajas y aún consideren que se han pasado de generosos. Desde luego pueden estar de enhorabuena, porque podrían aparecer en ese programa de tacaños extremos y ganar todas las galas.

Soberbia:

Está bien quererse un poco, pero quizás no tanto como los dos personajes que trataremos a continuación, porque dejan el chiste de «Roger Waters se [redacted] con fotos de Roger Waters» a la altura del betún.

Light Yagami (Mr Gorilo)

A lo largo y ancho de Death Note, se nos va revelando poco a poco el verdadero adversario del protagonista, que no es ni L, ni Near, ni nadie remotamente humano. Solo una instancia psíquica: su ego. Light se lo tiene muy creído, demasiado: no solo en su inteligencia, sino además su aspecto, su comportamiento modélico o su retorcido sentido de la justicia. La cabeza detrás de Kira no conoce la autocrítica, y eso hace que no solo se desestabilice cada vez que comete un error, sino que le hace propenso a más. Paradójicamente, eso fue lo que propulsó su caída absoluta y el motivo de que lo matasen. Quizás si hubiera reconocido sus límites, su imperio darwinista social hubiera durado un poco más.

En Fate Abridged lo tienen clarísimo en la reescritura de diálogos / ©Ufotable ©Project Mouthwash

Gilgamesh (Hachedehelp)

Si alguien podría hacer palidecer el ego de Light Yagami este es ni más ni menos que el Rey de los Héroes de la franquicia Fate, un tipo cuyo concepto de sí mismo está más alto que la Estación Espacial Internacional. Tras su Puerta de Babilonia se esconde la mayor colección de tesoros jamás contemplada por los ojos de la humanidad, tan grande que le ha llevado a creer que absolutamente todo en el mundo es suyo. Ese coche de ahí, es suyo. El dinero del Banco Central, suyo. Tu madre, suya también. A lo largo de las diferentes sagas de Fate esa vanidad desmesurada termina siendo su perdición, especialmente en Fate/stay night y en Unlimited Blade Works. El más poderoso de los héroes de la antigüedad siendo siempre derrotado por no combatir con su pleno poder contra gente a la que no es capaz de tomar en serio, por no considerarlos de una clase ni remotamente cercana a la suya. Además, nadie que no fuese un ególatrata totalitario o Elvis Presley vestiría voluntariamente de completo dorado.

Envidia

Quien diga que nunca ha sentido envidia, miente. Quién no tendría envidia del dinero de Amancio Ortega, de lo guapo que es Henry Cavill o de lo bien que escriben las redactoras y redactores de Futoi Karasu y los increíbles artículos que os brindan cada semana. Quién, en serio.

Final Fantasy XIV (Clara Kujo)

Me preguntaréis qué demonios tiene que ver Final Fantasy XIV con la envidia, y yo os contestaré que más de lo que creéis, pues cuando se empieza a jugar es inevitable compararse y sentir envidia de jugadores avanzados que tienen ropa y armaduras más bonitas que tú, porque además la ropa del principio del juego deja mucho que desear. Por suerte, los glamoures hacen milagros y no tardamos en tener una pinta decente y que no nos dé vergüenza que nos vean en la plaza de la aeterita de Limsa Lominsa un sábado por la tarde (aunque más de uno prefiere ir directamente casi desnudo). Sin embargo, tengo que decir que incluso a niveles altos esta envidia persiste, pues siempre habrá jugadores que tengan armaduras resultado de farmeo… Eso sí, se trata siempre de envidia sana.

Hay que ver lo bien que queda la ropa de las raids de Nier Automata © Square Enix

Beastars (Hachedehelp)

En esta web se ha hablado de Beastars en más de una ocasión, tanto de sus inesperados paralelismos con Crepúsculo, que los tiene, como de su lectura pro-vegana y antiespecista. Y es que la obra de Paru Itagaki nos encanta, pero intradiegéticamente está llena de envidia. Y quizás quien mejor lo evidencia es Louis, el ciervo. Louis vive envidiando constantemente a los carnívoros. Porque la naturaleza les ha dado de serie una fuerza y una presencia que el no conseguirá por mucho que se esfuerce. Porque están en la cima de la cadena alimenticia y son quienes ostentan de base lo privilegios más ostentosos. Porque son quienes tienen el poder, las facilidades sociales y la capacidad de alterar el sistema a su conveniencia. Si lo aplicamos al mundo real, la lección que deberíamos sacar es que, realmente, odiar a los ricos no es tanto envidia como una necesidad.

Pereza

Como todo, en pequeñas cantidades hay cosas aparentemente malas que pueden ser buenas. Un pedazo de tarta no hace daño a nadie y alegra corazones y lo mismo podríamos decir, de vez en cuando, de una siestecilla en el sofá. El problema es que a los desarrolladores de los dos videojuegos que mentamos a continuación se les fue de las manos.

Harvest Moon (Mr Gorilo)

Si bien en sus inicios fue considerada una saga de culto que creó un género en sí mismo. La franquicia hoy en día necesita que la pongan a dormir indefinidamente: juegos hechos ya ni con tres duros sino con uno y medio y gracias, bugs y glitches que harían a Bethesda sonrojarse y entregas desarrolladas en apenas un año. La razón detrás de esto es que el equipo de localización inglesa consiguió hacerse con los derechos del nombre y por ende de la IP, más o menos, así que para intentar mantenerlos todavía en su decrépita mano, lanzan juegos que dan tanta pena que parece increíble que aún mantenga algún presupuesto en ellos.

Super Mario 3D All Stars (Drazz)

¡Y como íbamos a hablar de pereza sin mencionar a una de las celebraciones más tristes de aniversario que hemos visto en los últimos años! Lo que podría haber sido una tremenda fiesta para los fans del famoso fontanero italiano se convirtió en un bajón de proporciones épicas. Los juegos que contiene son muy divertidos, eso por supuesto, pero el título en sí deja que desear, ya que lo único que incluye es un reproductor de música de los propios juegos, que tiempo antes habrían tirado de cualquier pagina de reproducción online. Ni siquiera se esforzaron en preguntarle a la comunidad que versión preferían: el Super Mario 64 arreglaba uno de los bugs más famosos y queridos de los videojuegos, el de la escalera. Probablemente el mayor ejemplo de falta de esfuerzo que he podido probar.

Un comentario en “Especial: Los siete pecados capitales

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