Cualquiera que me siga en Twitter conoce mi odio visceral por los gamers, pero ¿a qué viene esta aversión exactamente? Pues básicamente a que los gamers convierten una afición tan bonita y que me ha ayudado en tantos momentos de mi vida como son los videojuegos en un pozo infecto de mierda y toxicidad, dicho sin rodeos.
En este artículo intentaré exponer los motivos más importantes por los que los gamers dan asco según mi juicio y por qué esta comunidad debería replantearse ciertas actitudes. Y no, no me voy a cortar ni un pelo. Espero que si los gamers os caen tan mal como a mí lo disfrutéis y si, por otro lado, os veis reflejados en alguna de las cosas que aquí expongo, le deis un par de vueltas porque, por suerte, muchos de los comportamientos tóxicos son perfectamente corregibles. Y sin más dilación, entramos en materia.
Gamer es, en principio, cualquiera que juegue a videojuegos, pero en los últimos años este término se ha visto empañado por culpa de personas que lo han manchado con actitudes y comportamientos… cuestionables, por decirlo de alguna manera. Y no nos vamos a engañar, he dicho «personas», pero la realidad es que la mayoría de los gamers tóxicos son hombres cisheteros. Con esto no quiero insinuar ni mucho menos que todos los gamers tóxicos sean hombres ni que todos los hombres gamers sean tóxicos, pero mi propia experiencia me dice que son un porcentaje alto, y es algo que no podemos dejar pasar. Este tipo de señores son precisamente los que consiguen que se perpetúe todavía el estereotipo de gamer rancio.
Sin duda, lo primero que se nos viene a la mente cuando juntamos las palabras «gamer» y «tóxico» es el odio a mujeres y minorías. Os suena, ¿verdad? Hay hasta un famoso meme que describe perfectamente esto, y que dejo bajo estas líneas, que dice: «Soy gamer no porque no tenga vida, sino porque odio a las mujeres y las minorías». Y este meme no podría ser más acertado; es cierto que este odio muchas veces no se manifiesta de forma directa hacia personas reales, pero sí por ejemplo a través del vilipendio que sufre de forma sistemática casi cualquier personaje protagonista femenino que no esté sexualizado o el rechazo que muestran los gamers ante la introducción de personajes racializados o LGTB+ en los videojuegos, muchas veces alegando falta de realismo histórico («no había mujeres importantes en este periodo histórico, ni gente racializada, ni personas LGTB+»), pero curiosamente nunca les parece que la inclusión de criaturas fantásticas sea falta de rigor histórico, ¡qué casualidad! Todo les parece diversidad forzada, incluido el hecho de que haya mujeres protagonistas que no estén hechas para, dicho directamente, que ellos se hagan pajas. Aloy es fea, Selene (protagonista de Returnal) es fea, Abby de The Last of Us 2 no parece una mujer porque es musculosa… Hay miles de ejemplos, seguro que a vosotros se os ocurrirán muchos más de los que yo aporto.

Sobre el tema de hipersexualización y hacerse pajas, estuve envuelta en una polémica relacionada con esto hace unos meses en Twitter. Y es que yo tomé una captura de un comentario de los foros de Steam en el que un gamer lloraba porque en Project Zero: Maiden of Black Water hay partes en las que hay que jugar con el protagonista masculino, Ren Hojo, y se quejaba porque él solo quería jugar con las chicas. Yo dije que me parecía patético (porque lo es) comprarse un juego de terror por las pajas, y menuda me cayó. Se pasaron varios días citándome varios tweets que ya ni siquiera tenían que ver con el tema desde cuentas candado, ante lo que yo no podía hacer nada porque no las podía bloquear.

Sí, así actúan los gamers, cobardemente y en grupo, como una horda. Y de verdad, si a alguien le ofende que le llamen pajero por comprarse un juego de terror para ver físicas de tetas, que se lo haga mirar. Encima luego los «ofendiditos» somos los demás cuando ellos lloran por las mayores tonterías.
Sobre el tema de la misoginia particularmente quería comentar algo que para muy poca gente pasará desapercibido, y es el tema del acoso que a día de hoy seguimos sufriendo tantas mujeres en juegos online. Esto de ninguna manera es admisible, me dan exactamente igual las excusas que se pongan, y tampoco de ningún modo es culpa de las mujeres que lo sufren.
Por eso mismo nosotras necesitamos nuestros propios espacios y, cuando los tenemos, los hombres gamers también nos los quieren arrebatar. Recordemos cuando hace unos años se organizó un evento de videojuegos exclusivamente para mujeres; los gamers, por supuesto, pusieron el grito en el cielo, a pesar de que ya existen muchos otros eventos a los que pueden asistir. Más recientemente he sabido que en Todas Gamers, que probablemente sea la única web exclusivamente femenina dedicada a videojuegos que existe en español, hay hombres que quieren entrar para escribir con ellas y que, no contentos con eso, se ofenden porque es aparentemente discriminatorio. No, señores, no es discriminatorio cuando existen muchísimas otras webs y blogs dedicados a esta temática en los que pueden aportar algo; a ver si va a resultar que al final lo de escribir les da exactamente igual y lo único que pretenden es lo de siempre: molestarnos a nosotras y no dejarnos tener nuestros propios lugares seguros.
Quedamos, pues, en que los gamers son un hatajo de misóginos, lgtbófobos y racistas de cuidado (muchos de ellos, además, rozando o abrazando abiertamente el fascismo también), aunque ojalá la cosa quedara en eso y nada más, pero siento deciros que esta gente encuentra cada día nuevas maneras de cargarse el apasionante mundo de los videojuegos. Antes de pasar a otro asunto, me gustaría decir que yo personalmente condeno este tipo de conductas de odio porque son totalmente despreciables; en esta web tampoco hay espacio para ninguna de ellas y no tengo ningún tipo de respeto por racistas, misóginos, lgtbófobos varios, xenófobos y fascistas.
Otro aspecto del que me gustaría hablar es el elitismo y el gatekeeping tan propios de esta comunidad. El gatekeeping, para quien no lo sepa, consiste en considerar a ciertos miembros o fans de un hobby superiores a otro grupo y pensar que los que son «inferiores» no merecen pertenecer a dicho grupo. Es una forma de fiscalizar el disfrute de cierta afición por parte de algunas personas; dicho de otro modo, es el equivalente al famoso fenómeno de los repartecarnés. Tú entras, pero tú no porque no te ajustas a lo que yo considero que es un jugador de verdad. Hay que jugar como ellos quieran o, si no, no seremos merecedores de ser sus iguales; nada de jugar en fácil, se quejan de la gente que juega «por moda» (¿en serio? ¿Quién se va a gastar un pastizal en videojuegos y consolas «por moda»? Pues según ellos, eso ocurre), los que sacan platinos son mejores jugadores que los que pasan de los trofeos, y así un larguísimo etcétera. Desde aquí yo os animo a jugar como os dé la gana; lo importante es que vosotros lo paséis bien y estéis a gusto porque al final es lo importante. Jugad en fácil, con mods y cheats, sacando trofeos o sin ellos… Y si les molesta, pues que se ahoguen en su propio llanto. No debéis nada a nadie.

Esta misma actitud la trasladan también a los propios juegos, y es que según ellos hay juegos o géneros que no son dignos de ser jugados. Los juegos sin dificultad no valen porque parece que para ellos todo tiene que ser un desafío enorme para sentirse mejores que el resto y mirar a los demás por encima del hombro. «Este no es un juego de verdad». Esto, según pienso yo, es muy nocivo porque significa limitarse uno mismo en lo que juega y, por otro lado, es dañino para los desarrolladores insinuar que sus juegos «no son dignos». Recordemos que el término walking simulator surgió de forma despectiva para denominar a este tipo de juegos, pero al final se ha acabado reapropiando y ha pasado a dar nombre a todo un género (interesantísimo, por cierto). O las visual novels, tantas veces ignoradas y despreciadas porque son «de leer», como si muchas de ellas no tuviesen guiones interesantísimos que se comen con patatas a muchos juegos puestos por las nubes por los gamers. Soy partidaria de tener la mente abierta y de no cerrar nuestros horizontes, porque aunque parezca que un género no nos gusta, casi siempre va a haber un título que se adecue a nosotros y nos haga interesarnos por dicho género; creo que estar dispuestos a abandonar nuestra zona de confort es bueno para disfrutar de una afición de forma sana.
Pero resulta especialmente gracioso que los gamers consideren malos o «no aptos» juegos como Animal Crossing, Los Sims o muchos indies relajados cuando luego muchos de ellos no salen de los típicos triples A más famosos. Tened por seguro que los que jugamos a todo tipo de juegos (incluidos, sí, los que ellos abiertamente desprecian) seguramente hayamos tocado más géneros y juegos distintos en toda nuestra vida que aquellos que tanto presumen de ser true gamers.
Esta no es la única forma en que los gamers dañan a los desarrolladores. Recuerdo el caso comentado por el propio dev de Summer of ’58, un juego breve y muy barato de terror que, por durar menos de dos horas, fue reembolsado en Steam por mucha gente incluso después de haberle gustado. Tengo que decir que quien devuelve un juego indie que cuesta menos de diez euros habiéndole gustado es simplemente despreciable; no existe ningún tipo de excusa que justifique este comportamiento, lo siento.
Es necesario hablar también de la guerra de consolas, que a día de hoy sigue vigente y que me parece algo abominable que daña esta afición. No entiendo que adultos supuestamente funcionales se peleen por qué empresa de videojuegos multimillonaria es la mejor, con un fanatismo que llega a unas cotas insospechadas, que parece que les paguen por defender a la empresa de turno. Recuerdo cuando se echaron encima de la antigua CM de Xbox España porque también jugaba juegos de PlayStation, ¡menuda locura! Yo intento jugar juegos de muchas compañías y plataformas, y si no tengo más es simplemente por cuestión de espacio en casa y dinero, no por otra cosa. Pero es que, no contentos con pelearse, encima se inventan supuestas conspiraciones dignas de aparecer en Cuarto Milenio, como que la cadena de tiendas Game tiene algo contra Xbox porque dejan las cajas justo al lado de la zona dedicada a esta marca, ¡seguro que no tiene nada que ver con que el almacén esté justo al lado! A veces parece que les importe más defender a una marca que jugar, porque se pasan el tiempo en redes sociales lanzándose caca mutuamente (aquí iba a introducir una comparación con monos, pero no quiero insultar a tan nobles animales poniéndolos al mismo nivel que esta gentuza poco civilizada), pero raras veces los verás completar algún videojuego.
Sí, amigos, los gamers son expertos en llorar por tonterías, ya lo veis, y ese es otro aspecto que quiero traer a colación. Últimamente está muy «de moda» quejarse porque un juego no hace una cosa hiperespecífica en la que nadie repararía normalmente y cuya inclusión supondría un coste elevado de tiempo, dinero y esfuerzo totalmente innecesario. Que los objetos en Resident Evil al dispararles no reaccionen (es una saga survival horror, no se supone que debamos disparar a los objetos, sino a los monstruos), que los árboles no tengan físicas al golpearlos en God of War o que los modelos de los animales estén un poco menos detallados en Forza Horizon (que, recordemos, es un juego de coches, no de mascotas) son algunos de los ejemplos más recientes de esto que digo. Luego se nos llena la boca quejándonos del crunch y las malas prácticas de las empresas en esta industria, pero al mismo tiempo lloramos por tonterías de este nivel. Pues, queridos, esto no tiene ningún sentido. Si de verdad apoyamos que los trabajadores del mundo de los videojuegos tengan mejores condiciones, hay que pasar por tener tiempos de desarrollo más largos (que esa es otra, los gamers suelen ser unos impacientes de cuidado y quieren los juegos para hoy mismo) y por no incluir chorradas totalmente innecesarias y prescindibles que lo único que consumen es tiempo y recursos, como ya digo.
Podría seguir hablando indefinidamente, pero creo que ya he aportado los suficientes argumentos de por qué los gamers tóxicos me parecen una lacra para esta afición y esta comunidad. Si habéis conseguido llegar hasta aquí, tengo que deciros que, si no os identificáis con ninguna de las cosas expuestas en este artículo, no tenéis por qué preocuparos porque no sois el tipo de gamer al que me refiero; seguramente seréis simplemente personas cabales y sensatas que disfrutan con los videojuegos en su tiempo libre. Si, por el contrario, este artículo os ha enfadado u ofendido, tengo malas noticias para vosotros. El que se pica ajos come, pero no os preocupéis, porque, como ya dije al inicio, todavía estáis a tiempo de reformaros y de no convertiros en gamers por completo.
Otro día, si queréis, hablaremos de las malas prácticas de las empresas del sector videojueguil, que ese es otro tema que da para escribir un libro por lo menos y que no he tratado en este artículo por no venir a cuento.
No tengo nada en contra de la gente que juega a videojuegos; yo misma lo hago y es una de las principales aficiones en que gasto mi tiempo libre, sería totalmente ridículo odiar a todas las personas que juegan por igual. Mi animadversión surge a raíz de conductas como las descritas aquí porque creo que manchan un hobby que debería ir sobre divertirse, compartir, apoyarse en otros y ayudar cuando sea necesario… Igual estoy pecando de idealista, pero pienso que tendríamos que aspirar a esto; el disfrute de cualquier afición que se precie debería estar basado en el respeto mutuo, la comprensión y la empatía con aquellos con los que la compartimos. Sin embargo, cabe preguntarse si a los gamers les gustan los videojuegos de verdad, ya que pasan más tiempo molestando a otros, quejándose y mirando por encima del hombro sintiéndose superiores que jugando a videojuegos. Resulta cuanto menos irónico, ¿no es verdad?
Pingback: Final Fantasy XIV y el miedo a jugar online | Futoi Karasu