Olympia Soirée: enamorarse y cambiar el mundo

Si algo me alegra mucho últimamente es que cada vez lleguen más otomes localizados en inglés, por suerte cada vez más variados en cuanto a argumentos y personajes. Cuando empecé mi incursión en el mundillo de estos juegos hace ya bastantes años, jamás me imaginé que llegarían varios de estos juegos al año, y encima en formato físico, cosa que hasta hace muy poco, en la época de PS Vita, no olíamos en tierras europeas.

Hoy os vengo a hablar de la última apuesta de la mano de Aksys en exclusiva para Nintendo Switch, Olympia Soirée, un título que me ha sorprendido positivamente. Este juego se desarrolla en un mundo totalmente distópico dominado por un sistema de castas basado en colores; así, los colores privilegiados son los tres primarios: rojo, azul y amarillo, seguidos de todos los secundarios. La gente que muestra características de colores mezclados (porque los colores se manifiestan en la gente en rasgos físicos como el pelo y los ojos) o de colores considerados «indeseables» está condenada a la discriminación, a no tener ningún tipo de derechos y a ser maltratada y vilipendiada por las clases superiores constantemente, viviendo además en una zona bajo la tierra y apartada de la luz solar. Así pues, hay matrimonios concertados sin amor de por medio con el único propósito de preservar la pureza de los colores; está penado tener relaciones con los colores considerados indeseables. Además de todo esto, está la amenaza de una enfermedad infecciosa y mortal conocida como haku. El líder en las sombras de todo esto es el misterioso Hiruko, a quien nadie ha logrado ver nunca. ¿Existe realmente? Tenemos, entonces, que el juego presenta un setting de fantasía en el que se mezclan lo antiguo y lo moderno en una isla que se muestra totalmente atemporal y que, al mismo tiempo, por la presencia del racismo y del clasismo, no podemos evitar que nos recuerde a nuestro propio mundo. Todo esto aliñado con un trasfondo asentado en la mitología japonesa, concretamente en las deidades Izanami y Amaterasu y sus mitos. Lo cierto es que el worldbuilding de este juego me parece fantástico y muy bien desarrollado, es sin duda uno de sus puntos fuertes y uno de los motivos para jugarlo.

Consejos vendo que para mí no tengo. / © Otomate – Aksys Games.

Si os parece horrible la sociedad que describe el juego, no os preocupéis, lo es, y nuestra protagonista, Olympia, se encarga de dejarlo claro. A raíz de una tragedia ocurrida hace más de una década, Olympia es la última que queda viva de su clase, la última de las mujeres blancas, encargadas de proteger el sol y adorar a la diosa Amaterasu; mediante rituales de danza piden a la diosa que siga iluminando la tierra en que habitan.
Así pues, Olympia (cuyo auténtico nombre es Byakuya, aunque podremos cambiárselo, como suele ser habitual en estos juegos), con 18 años recién cumplidos, tiene la misión de encontrar marido en un año para preservar su estirpe y que, de paso, el sol no se apague, pues siempre ha de continuarse el ritual de danza de las mujeres blancas para impedir que esto suceda.

Así pues, cada ruta de las seis que tenemos disponibles aborda una perspectiva distinta de la problemática sociedad dividida en castas basadas en colores. Una cosa que me ha llamado atención de las mecánicas es que la ruta común no presente elecciones, pues cuando la terminamos nos deja elegir directamente al marido de nuestros sueños (excepto a Himuka y Akaza, pues para acceder a sus rutas tendremos que completar anteriormente las del resto de personajes). En general me han gustado todas las rutas, aunque, como siempre suele pasar en estos juegos, lamento que haya personajes que no tengan ruta propia, como es el caso de Kaina. Personalmente, diría que mis rutas favoritas han sido las de Akaza, Riku y Yosuga, siendo la que menos me ha gustado en general la de Himuka; tengo sentimientos enfrentados con su historia, y es que sin duda a nivel de argumento y datos que se desvelan es de las mejores, pero no me termina de convencer cómo está llevado el romance, y más tras haberla jugado inmediatamente después de la de Tokisada, que me gustó mucho en ese sentido, pues la relación entre Olympia y Tokisada se desarrolla de forma realista y gradual.

También quiero comentar algo acerca de los finales malos de este juego, y es que algunos de ellos recurren al shock producido por el uso de relaciones no consentidas, algo que, por desgracia, sigue siendo bastante habitual. Por lo demás, los finales felices son bastante satisfactorios, aunque, por otro lado, da la sensación de que el cambio que llegan a producir nuestros protagonistas es muy poco; natural por otra parte, ya que es complicado cambiar rápidamente una sociedad tan asentada en sus tradiciones como la que muestra Olympia Soirée. Sí creo que el juego podría estar abierto a una secuela, como ocurre en otras entregas de Otomate, que complete este.

© Otomate – Aksys Games.

Aunque en general Olympia Soirée es un otome redondo que, sin duda, entra a formar parte de mis favoritos, debo mencionar algunas cosas que no me han gustado: la primera de ellas es el uso y el abuso que se hace de los flashbacks, hasta tal punto que resulta agobiante y molesto; hay flashbacks cada pocas frases, muchos que se repiten demasiadas veces a lo largo del juego y otros tantos que acabamos de ver y que es imposible haber olvidado. Esto es un poco como tratar al jugador como tonto, incapaz de recordar detalles de la historia que acaba de leer, y creo que enfanga un poco la calidad de la misma.
Ya he comentado también que deja un poco de mal sabor de boca que tanto la protagonista como todos los chicos sean reivindicativos con crear una sociedad mejor y más tolerante, pero en la mayoría de las rutas los cambios son muy tímidos; aunque pongo esto como algo negativo, insisto una vez más en que entiendo que es complicado revolucionar una sociedad a lo grande y que quede creíble.

Tampoco me gusta que la protagonista posea un poder enorme y nunca se le dé la oportunidad de usarlo; por lo que se nos cuenta en el juego, Olympia puede llegar a matar a hombres que la tocan sin su consentimiento, pero nunca vemos que llegue a emplear este poder, a pesar de que situaciones no le faltan para hacerlo.
Y, por último, debo mencionar que me molesta que haya NPC importantes sin sprite. Entiendo que es absurdo crear un diseño de personaje solo para una vez que salga, pero no entiendo que haya personajes que salgan en todas las rutas de forma frecuente y no tengan diseño propio (como, por ejemplo, Chigaya, la criada que asiste a Olympia).

No solo los chicos, la comida en este juego también tiene muy buena pinta. / © Otomate – Aksys Games.

En definitiva, y para concluir, Olympia Soirée es una visual novel en general bien desarrollada, con un mundo y un argumento atractivos, que nunca aburre y que presenta conflictos interesantes, además de la crítica social presente en la historia. No puedo dejar de pensar que lo de volver a hacer brillar el sol en un mundo sumido en la oscuridad es una metáfora para acabar con el sistema de castas y crear una sociedad que acepte a todo el mundo por igual y en el que las personas puedan enamorarse libremente, como la protagonista, única privilegiada (que, aun así, ha sufrido también discriminación) que quiere que los demás se libren de las cadenas del racismo y la segregación.

Un comentario en “Olympia Soirée: enamorarse y cambiar el mundo

  1. Pingback: Recomendaciones de otomes de la redactora Clara Kujo | Futoi Karasu

Deja un comentario