Tener en cuenta el contexto es importante. A veces puede resultar menos relevante, otras más complejo y otras puede llegar a ser directamente incómodo. Esta última opción es la que caracteriza Wagaya ga ichiban —traducido en España como F. Compo—, una obra de los años noventa escrita y dibujada por Tsukasa Hojo.
Este manga es complicado y no precisamente por la premisa y el desarrollo de la trama. En estos puntos es más bien es todo lo contrario: una historia cotidiana sobre la vida de un joven llamado Giba que, tras la muerte de su padre, se muda con sus tíos donde va a descubrir el verdadero significado de lo que es una familia. En primera instancia el problema está —que todos sabemos que en realidad no debería ser un problema— en que tanto su tía como su tío son personas transgénero.
Pero lo que realmente lleva a que F. Compo resulte bastante incómodo de leer son algunas situaciones muy rancias que se presentan y varios términos que se utilizan erróneamente y que son directamente ofensivos—algo que no sé si se podría arreglar en la traducción—. Además, como cabe esperar, Giba es un protagonista un poco tonto, pajero y un tránsfobo asqueroso, al menos al principio.
Tsukasa Hojo es conocido sobre todo por mangas como Cat’s Eye y City Hunter donde ridiculiza con frecuencia la figura del macho alfa. Podemos intuir con este detalle que es un autor que desde sus inicios ya intentaba alejarse de la línea convencional que seguían las obras de los ochenta y noventa en cuanto a cuestiones de género se refiere. Pero si de verdad en F. Compo pretendía dar una representación acertada de las personas trans… digamos que le podría haber quedado una obra mucho más bonita con un poco más de investigación previa.

En lo personal, pese a lo natural que es todo lo relacionado con el matrimonio de sus tíos, se hacen bastante incómodas algunas escenas. En especial, en el primer capítulo, justo en el momento en que Giba ve desnudo a su tío y esto le provoca náuseas, aunque quiero pensar que dichas náuseas son debido a haberse excedido con el alcohol y no porque le de asco lo que está viendo. Por cómo sigue la historia, entiendo que con esta escena Tsukasa quiere representar el shock de Giba al encontrarse con algo que desconoce completamente. Igualmente creo que hay otras maneras muchísimo más encomiásticas de expresarlo.
También es necesario hablar del uso poco adecuado de algunos conceptos. Como es la palabra «maricón», que Giba utiliza para referirse a una mujer trans sin ninguna clase de pudor, o como cuando utiliza expresiones como «en realidad es un hombre». No habría nada de malo en esto si otros personajes le corrigieran con la intención de educar al tonto de Giba —y de paso a los lectores menos informados—, posicionando a la obra en conjunto, pero esto no pasa. El protagonista dice estas barbaridades con toda la naturalidad del mundo y los demás se quedan tan panchos. Y con ello se le está legitimando y dando total libertad para ser un tránsfobo .
Existen obras donde se ve una clara intención dañina hacia personajes LGBT, —por ejemplo donde su figura se ridiculiza como un alivio cómico—. En F. Compo no he encontrado ningún indicio voluntario de esto. La intención, independientemente del resultado, parece ser que el chiste aquí sea el propio Giba, un chico que no deja de hacer el ridículo debido a su transfobia interiorizada al ser incapaz de comprender que su tía trans es una mujer y que su tío trans es un hombre. Incluso llega al extremo de pedirles que vayan a su graduación con los roles intercambiados esperando que así llamen menos la atención. El resultado: acaban llamando más la atención que si hubieran aparecido con sus atuendos habituales, demostrando que efectivamente Giba no sabe absolutamente nada de lo que es una persona transgénero y sus ideas preconcebidas son totalmente erróneas.
Por otro lado, sus tíos entienden que es un chico joven y que necesita su tiempo, aunque es cierto que tampoco le ofrecen ayuda para que sea mejor persona, simplemente lo acogen en su casa y lo consienten — como en la escena del cambio de roles que acabo de mencionar—. Giba al principio rechazará la condición de sus tíos aunque pronto se dará cuenta que junto a ellos tiene lo más parecido a una familia que va a tener nunca. Poco a poco aprenderá y crecerá. De hecho es interesante ver como en algunos capítulos el tema trans ni siquiera se toca, mostrando a sus tíos con la naturalidad que deberían ser mostrados.
Estas cosas me llevan a pensar que Tsukasa solo quería contar una historia de un chico que aprende a valorar el amor de la familia por encima del que dirán y de los cánones establecidos. Y a mí, personalmente, me parece algo precioso y algo de lo que ya es hora que muchas personas empiecen a aplicarse. Porque puedes entender más o menos lo que supone ser una persona trans —al fin y al cabo cada uno tiene sus procesos y nadie nace deconstruido— pero lo que no puedes hacer es no respetar o despreciar a aquellas personas que no se comportan como te gustaría o no son lo que tu esperas que sean.
Ahora bien, ¿es disfrutable la F. Compo gracias a estos momentos cálidos o no llegan a eclipsar los momentos incómodamente tránsfobos? Depende. Primero tenemos que saber lo que estamos leyendo. Una persona que no esté puesta en el tema puede acabar recogiendo ideas equivocadas y perjudiciales para el colectivo. Es por eso que hay que ser consciente de que el perfil de Giba es odioso y que no corregir a alguien que está siendo tránsfobo está fatal. Si entiendes esto y puedes sobrellevar todo lo mencionado, entonces supongo que podrás disfrutar de las cosas buenas que le quedan a la obra: un dibujo que desborda calidad y una comedia de situación que gira entorno al significado de la familia.