FOMO y spoilers: cuando estar al día se convierte en una obligación

¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar porque todo Twitter estaba jugando a un juego y disfrutándolo y tú no? ¿Sientes que tienes que llevar al día los máximos animes de temporada posibles para estar integrado?
Este fenómeno es lo que se conoce como Fear Of Missing Out, abreviado como FOMO, o ‘miedo a perderse algo’, un tipo de ansiedad social que surge por la presión de las redes sociales. Yo misma di con este término hará un año y pico, a pesar de que describe una situación que llevo años viviendo, y conocerlo me ayudó a entenderlo y a sobrellevarlo mejor.


La idea inicial de los hobbies es disfrutar y relajarse con ellos, puesto que son algo en que ocupamos nuestro tiempo libre y que nos sirven para distanciarnos de las obligaciones diarias, como trabajar, estudiar o hacer tareas domésticas. Pero las aficiones también pueden convertirse en una especie de obligación, en una necesidad de estar continuamente al día con «lo que se lleva» para integrarte y encajar en tus círculos sociales en Internet. Esto sucede porque en las redes sociales todo es efímero; la existencia de sitios como Twitter, con mensajes breves e instantáneos, propicia que las tendencias en materia cultural sean pasajeras. Más de una vez hemos visto que la gente enloquece con una serie o un videojuego para en un tiempo olvidarlo y pasar a obsesionarse con otra cosa distinta: este fenómeno genera en algunas personas angustia y sensación de desplazamiento si no están dentro de ese hype colectivo, si no están participando de ello, porque si hablan de otra cosa, piensan que recibirán menos atención, quizás ninguna. Tiene sentido porque a los seres humanos nos gusta sentirnos respaldados y apoyados por el grupo, pero es una sensación en principio positiva que puede derivar en algo peligroso, y que lo hace en el momento en que tenemos que consumir algo solo para no estar «fuera» del grupo y empezamos a lamentarnos y sentirnos mal si no podemos jugar a ese juego o ver ese anime. Porque entonces los hobbies dejan de ser hobbies para convertirse en una obligación más.

El juego del calamar, el último fenómeno de masas en Twitter / © Netflix

Es un hecho que la vida adulta no nos da lugar a hacer todo lo que nos gustaría con nuestro tiempo libre, y más es así en el caso de las personas que tenemos más de una afición. Pero, además del evidente del tiempo, también hay otros factores que nos hacen sentirnos desplazados por no poder consumir lo que está de moda: el dinero es, por supuesto, uno de los más importantes.
Os pongo mi ejemplo particular: he pasado años sintiéndome fuera cada vez que se ponía de moda un juego de PS4 por no poseer yo la consola, y ahora, años después, cuando puedo jugar a varios de estos juegos que están disponibles para PC (porque antes ni siquiera tenía tampoco un PC que los moviera), siento que ya casi nadie habla de ellos.
Al final estos factores que ni siquiera dependen de nosotros generan una frustración que se hace una bola cada vez mayor. «Ojalá pudiera disfrutar este juego con toda mi TL», te dices a ti mismo, lamentándote.

Los gachas (que, desde luego, son para darles de comer aparte, ya lo sabemos) también potencian el FOMO a base de eventos temporales que te obligan a jugar para estar al día y conseguir ciertas cosas, como objetos o personajes/cartas.

Llevar Yuri on Ice al día sin ningún spoiler era una odisea / © MAPPA

Pero el FOMO no es el único que nos «obliga» a estar al día con juegos y series, hay otro enemigo del que también se habla muchísimo: se trata de los temidos spoilers. Que la gente en redes sociales espoilee sin temor cualquier cosa al poco de salir hace que te veas en la necesidad de verte o jugarte algo muy rápido para evitar que te lo destripen. Los hobbies en este caso se convierten en una carrera por ver quién maratonea antes el producto cultural de turno para evitar que se lo chafen.
Esto quizás es más evidente con series de moda y animes de temporada que con juegos; pocos casos tan obvios recuerdo en que estuviésemos obligados a estar al día con algo que cuando se emitía Yuri on Ice: los spoilers volaban libres minutos después de la emisión del capítulo semanal en Japón, antes incluso de que saliesen los subtítulos en inglés del episodio. Era algo muy loco.
El último caso que hemos vivido de esto puede ser el de la serie de Netflix El juego del calamar. Conozco personalmente a gente que quería vérsela con calma y ha tenido que embucharse la serie en un finde con tal de no ser espoileado.
Con manga es cierto que no ocurre tanto, quizás porque bastante gente tiende a comprarse los tomos de la edición española, pero hay ciertos casos concretos en los que pasa, especialmente con aquellas series cuyo anime ha sido un exitazo y aquellos que se leen el manga espoilean a los que solo ven el anime. Casos recientes de esto son Jujutsu Kaisen, Shingeki no Kyojin o Tokyo Revengers. De One Piece también suele haber spoilers cada semana antes de que salga el capítulo traducido por fans (y ya no digamos antes de que salga en MangaPlus de forma oficial).

Por otro lado, en lo que respecta a juegos, hay otro problema que ocurre cuando se filtra un juego, la gente lo piratea y espoilea a los que esperan a jugarlo legalmente, y a veces pueden faltar semanas enteras para la salida oficial del juego.


Seamos sinceros: Twitter tampoco es nuestro amigo precisamente en el tema de los spoilers. Muchas veces silenciar palabras no sirve para absolutamente nada (sobre todo si el espoileador de turno pone una imagen sin texto), Twitter ni siquiera cuenta con un filtro de spoilers como Reddit, y es algo que yo llevo pidiendo años.


El FOMO y los spoilers se confabulan para amargarnos e impedirnos disfrutar de nuestros hobbies favoritos, bien impidiendo que nos sintamos integrados en el hype colectivo porque llegamos tarde a todo (si es que llegamos siquiera), bien desvelándonos por anticipado todo el argumento de esa obra que con tantas ganas esperábamos antes de catarla.

Y ante esto surge la pregunta lógica: ¿es posible lidiar con el FOMO? Sí, lo es. Quizás no sea posible quitarnos esa sensación de no pertenencia del todo, al menos a corto plazo, pero sí que podemos atenuarla.
Lo primero y lo más importante es entendernos a nosotros mismos: comprender nuestros tiempos y nuestros ritmos y adecuarlos para disfrutar lo más posible ese hobby. Cada uno tenemos nuestro propio ritmo para consumir las cosas y no pasa nada si somos más lentos; si a alguien le lleva pasarse un juego una semana y a ti un mes, no te agobies por eso. Lo importante es que lo disfrutes, tardes lo que tardes, y que no te sientas obligado a continuar solo por estar al día. Si un día no te apetece jugar o no quieres ver un capítulo de un anime, no pasa nada. Descansa, recupérate y vuelve cuando te sientas preparado y con ganas para continuar. Si la obra ni siquiera te motiva ni te gusta, déjala. En serio. Con el tiempo he comprendido que una relación sana con los hobbies implica también abandonar algo si no te está gustando, en vez de forzarte a seguir con ello a disgusto. Si, por ejemplo, las mecánicas de un juego te desquician y no quieres seguir jugando, no te obligues. Si solo te interesa la historia, siempre puedes ver lo que te falte por YouTube.

Siempre es buen momento para jugar a FFVII y conocer a Rompe-aire, el soldado del tecno / © Square Enix


La otra cosa que debemos tener en cuenta es aprender a valorar las interacciones en redes sociales. Sí, ese juego posiblemente no esté tan de moda ya y es muy probable que no te sientas tan amparado como lo hubieras hecho hace unos años, pero siempre habrá alguien que interactúe contigo y te dé conversación. Por mi propia experiencia, es así. Y esas pequeñas interacciones y conversaciones, por pocas que sean, nos deben ayudar a sentirnos integrados y respaldados, que es justo lo que buscamos. Valorémoslas. Da igual que juegues por primera vez al Final Fantasy VII original en 2020 como hice yo, siempre habrá alguien que quiera comentarte alguna anécdota del juego, porque, por suerte, nuestra pasión por las cosas puede y debe superar lo efímero de las redes sociales, ir más allá y perdurar en el tiempo. Por eso a veces me gusta recordar y hablar de algún juego o anime de hace años que me pareció muy bueno.

Lo tercero y último que diré es algo muy básico, pero que se nos puede pasar por alto muy fácilmente: si necesitamos distanciarnos de las redes sociales y de Internet para disfrutar de algo, podemos hacerlo. A veces es mejor alejarse del ruido de Twitter y simplemente refugiarnos en la quietud y el silencio de nuestra habitación para ver o jugar a algo, sin la necesidad de compartir todo lo que hacemos en la red del pajarito. Si te agobias, tómate un descanso.

Estos consejos, obviamente, me han servido a mí y pueden no ser válidos para todo el mundo, pero creo que merece la pena compartirlos por si a más gente les pudieran valer.

El FOMO y los spoilers son una realidad muy cercana que cada día afecta a más personas, y por desgracia es difícil deshacerse de ellos, pero sí que podemos, al menos, aprender a convivir con el FOMO con estas estrategias que nos harán más llevadera nuestra experiencia en las redes sociales y que nos servirán para que los hobbies vuelvan a ser hobbies: algo que disfrutamos en nuestro tiempo libre. Porque ya bastantes exigencias tiene nuestra vida diaria como para convertir en una obligación más algo que supuestamente debería ser un momento para distanciarse de lo cotidiano.

2 comentarios en “FOMO y spoilers: cuando estar al día se convierte en una obligación

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