Primeras impresiones de Animal Crossing Happy Home Paradise

Cuando jugaba a Los Sims hace años, mi parte favorita del juego, sin duda, era aparte de torturar a mis Sims crear y decorar casas. Siempre he sentido debilidad por el diseño de interiores, y creo que ese es el principal motivo de que Animal Crossing Happy Home Paradise me esté gustando tanto.

Esta expansión de New Horizons fue lanzada como DLC de pago (o «gratis» con el pack pro del online de Switch, como es mi caso) el pasado viernes 5 de noviembre y tiene más chicha de la que podría parecer en un principio. La premisa es que algunos de los animales (que son aleatorios en cada partida, pero dentro de la aleatoriedad nosotros podremos escoger al que más nos guste) quieren comprarse una casa de vacaciones en una nueva isla y nosotros seremos los encargados de decorarla a su gusto. Lo bueno de esta expansión es que los clientes te dan una idea/concepto base a partir del cual desatar toda nuestra creatividad, y el propio juego se encarga de surtirnos con todos los muebles, enseres, paredes y suelos que necesitemos. Cuantas más casas decoremos, más muebles tendremos a nuestra disposición. Una cosa que me ha llamado mucho la atención es que se pueda dar brillo a los muebles, lo cual hace que queden más bonitos en las fotos (y un poco de brillibrilli nunca viene mal, ¿verdad?).

Le haré una oferta que no podrá rechazar para su casa de vacaciones / © Nintendo

La principal diferencia, entonces, con decorar nuestra propia casa en el juego base es que no tenemos que limitarnos a los muebles que tengamos, que como bien sabemos, también son aleatorios porque dependen de los que nos toquen en la tienda, de las recetas de bricolaje que tengamos, de los que nos salgan en los globos o de los que nos den nuestros amigos si hacemos intercambio de objetos.

Además, algunos de los conceptos que nos piden los clientes son muy interesantes; por ejemplo, Ráfaga me solicitó que le hiciera una casa que pareciera una fábrica de robots (porque sí, en esta actualización han metido hasta brazos robóticos de los que podemos encontrar en una fábrica real).

Ráfaga con su recién estrenada fábrica de robots… ¿o de Gunplas? No lo sé muy bien / © Nintendo

Y por si esto os parece poco, también podremos adquirir los muebles y enseres en la tienda de la isla al manatí Matías con la moneda única que solo se puede usar en esta isla: se trata de los Pokis, que Nuria nos pagará cada vez que acabemos un encargo (¿acaso os creíais que íbamos a trabajar de gratis? Que Nuria no es como Tom Nook, hombre). Lo malo es que estos muebles, al igual que los de Mini Nook, también son aleatorios y cambian cada día, pero una vez que los adquiramos estarán disponibles en Tele Nook para comprarlos con las bayas de toda la vida.

Pero, de nuevo, el contenido del DLC no se queda ahí: aparte de decorar casas para algunos clientes selectos, nuestra misión en la historia será revitalizar la isla dando vidilla a algunos edificios antiguos abandonados; así, podremos construir edificaciones tales como un colegio o una cafetería. Y, como no podía ser de otra forma, ¡también podemos recolectar materiales en esta nueva isla! Materiales como las enredaderas o los musgos luminosos que servirán para crear una nueva serie de objetos con recetas de bricolaje que también iremos consiguiendo conforme avancemos en la expansión o incluso para decorar nuestra propia isla si queremos.

La tienda donde podremos comprar objetos y muebles de la expansión y el majete de Matías comiéndose un helado / © Nintendo

Como veis, no es precisamente poco el contenido que nos proporciona este DLC; al final es casi como tener una segunda isla a nuestra disposición, aunque, claro, con más limitaciones que la del juego base.

Me gusta mucho también que este DLC nos ofrezca la posibilidad de tratar y conocer a otros vecinos aparte de los diez que ya tenemos en nuestra isla, aunque una cosa que me molesta un poco es que por lo limitado de sus personalidades, muchos te sueltan frases que no tienen mucho que ver con el concepto que te piden para su casa de vacaciones.

Para los que valoran la personalización de nuestro personaje también tengo buenas noticias, y es que podremos personalizar el uniforme de trabajo que usaremos en Happy Home Paradise entre distintas opciones disponibles.

Al cole para que aprendáis a contribuir en los proyectos municipales y que no tenga que poner yo todas las bayas siempre / © Nintendo

Y por si todo esto que os cuento todavía os parece poco (¿en serio?), también podremos decorar los exteriores de las casas, aunque esto es opcional, pero siempre hace bonito.

Y cuando avancemos en la expansión, podremos decorar las casas de nuestros vecinos en nuestra isla principal, aunque a mí esto personalmente me parece un arma de doble filo, pues si bien nos permite tenerlo todo a nuestro gusto, también es cierto que muchas de las casas de vecinos por defecto ya son lo suficientemente interesantes o graciosas como para cambiarlas…

Por último, ni siquiera tendremos que preocuparnos por el espacio para decorar, aunque al principio las habitaciones que nos den sean pequeñas y el espacio parezca insuficiente, más adelante podremos ampliarlas como queramos y según nuestras necesidades para meter todos los muebles que nos apetezcan.

Creo que Animal Crossing Happy Home Paradise es una expansión muy completa y que hará las delicias de aquellos que disfrutamos con el diseño de interiores; es cierto que no jugué en su día a Happy Home Designer en 3DS y que cuando se anunció este DLC no esperaba gran cosa, pero ahora estoy muy enganchada y me parece genuinamente divertido. Eso sí, si lo que más os gusta de Animal Crossing son otros aspectos del juego, como pescar, cazar bichos, cultivar o cocinar (recordemos que ahora también se puede) y os es indiferente o no os gusta lo de decorar, no os lo recomiendo. Al final la magia de Animal Crossing es que tiene cosas para todos y que nos permite crearnos nuestra vida de ensueño en el juego, a nuestro ritmo y sin presiones, disfrutando de la experiencia como más nos guste.

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