A finales de junio de este año debutaba Yuki Kawaguchi con su primera serialización en la Weekly Shonen Jump. Esta oportunidad se le presentó tras ganar la Golden Future Cup, un concurso anual organizado por Shueisha dirigido exclusivamente a mangakas novatos y cuyo premio consiste en la serialización de su primera obra. Así fue como nació El Gremio de Cazadores: Red Hood: gracias a un buen piloto presentado en un concurso.
Porque sí, es innegable que el primer capítulo es bueno. Es verdad que introduce una premisa y muchos elementos que hemos visto en millones de historias —como monstruos muy peligrosos y un protagonista huérfano cuyo deseo es acabar con todos ellos— pero también tiene alguna que otra sorpresa, un diseño de personajes llamativo, un dibujo prodigioso y lo más interesante: una completa reinvención del cuento de la Caperucita Roja. Tenemos a los mismo personajes que la historia de los Hermanos Grimm pero con los roles intercambiados. Por ejemplo, Caperucita es el cazador y el lobo es la abuela. Promete, ¿verdad? Pues bien, promete tanto que podría ser cancelada antes incluso de la salida de su primer tomo recopilatorio.
Lo habitual antes de cancelar una serie nueva suele ser esperar a que salga el primer tomo para ver como vende. Pero este podría no ser el caso debido a diversos rumores y a su baja posición en el rankig semanal de las series de la revista.
Cancelar series es el pan de cada día en las revistas de manga, no debería sorprender a nadie. Asimismo un buen capítulo piloto no garantiza una serie de éxito que acabe con más de 20 tomos. El principio de Red Hood prometía y lo cierto es que funciona muy bien como introducción pero a medida que avanzan los capítulos la fuerza que traía se va diluyendo. ¿Cómo ha pasado esto? Bien, a continuación vamos a analizar qué podría estar fallando en el desarrollo de esta historia y los indicios que llevan a sospechar que le quedan pocos capítulos.
Por cierto, a partir de aquí va a estar plagado de spoilers. Si tu intención es darle una oportunidad a Red Hood quizá deberías dejar de leer aquí. En cambio, si vas al día, te dan igual los spoilers o no te interesa lo más mínimo esta obra pero tienes curiosidad por saber qué factores pueden o no funcionar en el desarrollo de esta historia, estás más que invitado a quedarte.

El primer capítulo acaba con Grimm proponiéndole a Velou que se una al Gremio de Cazadores tras salvar a su pueblo. Hasta aquí todo bien. Después tenemos tres capítulos en los que se pone a prueba (otra vez) al protagonista para que se una al gremio, para ello deben derrotar a dos lobos de poca monta que siguen por el pueblo para salvarlo (sí, otra vez). Desde el principio sabemos que les van a derrotar, así que lo que en realidad importa aquí al lector es el cómo. Y creo que es en este punto que el autor empieza a hacer un poco de trampa.
Yuki Kawaguchi intenta sorprender al lector ocultándole información de una manera un tanto descarada, utilizando elipsis temporales para luego enseñarnos qué ha pasado a través de un flashback. Algo que recuerda un poco, perdonad la comparación, a La Casa de Papel. Estamos hablando de momentos en los que pasa algo sorprendente que se acaba resolviendo en un plot twist. Dicho plot twist cosiste en este flashback que te explica que los personajes lo tenían todo planeado desde el momento en que ha habido la elipsis.
Es un recurso que puede estar bien si se utiliza una vez. Pero dos veces muy seguidas es algo que cansa y en este arco introductorio lo tenemos capítulo tras capítulo. Tampoco es que sea algo exclusivo del principio porque en el arco del examen volveremos a tener esta misma fórmula constantemente. Es la manera que tiene el autor para explicarnos las estrategias que han usado los personajes para superar las barreras que se les presentan.
Ahora bien, en estos capítulos seguimos teniendo también cosas muy típicas de este tipo de historias —lo cual tampoco tiene por qué estar mal, porque al fin y al cabo es algo que funciona—. Después de salvar el pueblo por segunda vez, aparece el Final Boss, quien arrasa con todo lo que el protagonista intentaba proteger. Por si el protagonista no tenía suficientes razones para querer acabar con todos los lobos, ahora tiene una razón mucho más fuerte sumada a lo que voy a llamar «la impotencia del héroe al darse cuenta de que es un pelele y que tiene un largo camino por recorrer».

Pasemos ahora al ya mencionado arco del examen. En los nekketsu este tipo de arco suele ser algo habitual y se presenta en los primeros compases de la obra. Los arco de examen funcionan muy bien para poner a prueba al protagonista y también para presentar a algunos personajes que van a acompañarle a lo largo de su aventura. Por ejemplo, en Boku no Hero Academia conocíamos a Uraraka y en Kimetsu no Yaiba a Zenistu e Inosuke. Pero era simplemente eso, una pequeña presentación de unos pocos personajes. En Red Hood se nos quiere presentar a demasiados personajes junto a sus poderes y trasfondo en capítulos en los que, para colmo, no dejan de pasar cosas y esto puede ser un poco abrumador para el lector.
Lo interesante es que tanto el examen como las estrategias que utilizan para superarlo resultan originales. Casi al mismo nivel que los enfrentamientos en Hunter x Hunter en los que el ingenio es el factor más importante para ganar. La forma de contarlo en Red Hood es lo que podría fallar porque, como se ha dicho antes, abusa de flashbacks para explicarte que todo estaba pensado desde el principio.
De cara a los últimos capítulos la dosificación de información es tan excesiva que se vuelve pesado. Da la sensación de que Yuki Kawaguchi quiera exponer de golpe la resolución de la idea que tenía pensada para el final de esta historia. Este es otro de los indicios que han llevado a muchos lectores a imaginar que la serie podría tener los días contados. Lo curioso es que en esta idea presentada de una forma tan caótica se ven cosas interesantes, como la presentación de un tipo de héroe poco habitual: un héroe que no es el elegido por azares del destino o por sus méritos, sino porque alguien cercano a él así lo ha decidido.
En definitiva, El Gremio de Cazadores: Red Hood es una obra que, vaya a ser cancelada o no, se nota que tiene potencial, tanto en originalidad, personajes, worldbuilding y, por supuesto, el arte de Kawaguchi. Se nota que hay buenas ideas pero problemas al exponerlas. Aunque esto no es algo que el autor no pueda seguir trabajando para arreglarlo en el futuro de esta obra o en las posteriores que decida dibujar.